
El ex gobernador, quien aspira a la candidatura a gobernador, recuerda en conferencia de prensa que “hay herencias malditas y tradiciones nefastas” que impiden un buen gobierno, entre ellas las relaciones con el crimen organizado
Acapulco, Guerrero, 8 de mayo de 2026. El ex gobernador Rogelio Ortega Martínez, señaló que una de las formas de corrupción que Morena debe romper es que los gobiernos tengan lazos con la delincuencia.
Defendió su experiencia como gobernador ante quienes dicen que su interinato pasó sin pena ni gloria; recordó que en su periodo de un año (2014–2015), se construyeron el Hospital El Quemado, obra que estaba en riesgo de perderse, el Macrotúnel y el Acabús.
En conferencia de prensa en un restaurante de la Costera, Rogelio Ortega reiteró su intención de buscar la candidatura de Morena para coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en Guerrero.
Insistió en que conoce el estado como académico y como ex gobernador. “Me siento con energía, me siento con plena salud, con la plena madurez de mi intelecto, por tanto todavía puedo y ya sé cómo”.
A pregunta de reporteros, el ex gobernador señaló que hay herencias malditas y tradiciones nefastas que impiden y obstaculizan hacer un buen gobierno, por las relaciones con la delincuencia organizada, y puso como ejemplo el estado de Sinaloa.
“Por eso el tema de no permitir el nepotismo, no permitir la corrupción y no permitir como acto de corrupción también a quienes tienen nexos hasta familiares con los líderes de la delincuencia organizada, hasta con desfachatez y cinismo. Es público quiénes tienen vínculos hasta de familiaridad con la delincuencia organizada, están coludidos. Por eso el problema de la inseguridad se ha agudizado tanto, además unos políticos corruptos, narco políticos apoyan a un grupo y otros a otros y ahí nosotros en medio como sociedad en el pleito y la guerra entre ellos”.
Abundó que la soberanía del país está en riesgo por las presiones del gobierno de Estados Unidos por los políticos presuntamente ligados al crimen organizado, “ese tema es muy grave y se tiene que atender”.
Las acciones de su gobierno
Rogelio Ortega ponderó las acciones que realizó al frente del gobierno como gobernador interino de octubre de 2014 a octubre de 2015, cuando el estado estaba “en llamas” por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala.
Destacó que no hubo represión y que actuó con justicia en los casos de Nestora Salgado, Marco Antonio Suástegui y Arturo Campos, quienes fueron recluidos en cárceles fuera del estado por cuestiones políticas.
“Hay quienes dicen: ‘gobierno de Ortega sin pena ni gloria’, porque no saben”, y mencionó los ejemplos de sus acciones como gobernador, el caso de la construcción del hospital general El Quemado, del cual el gobierno del estado no daba el terreno pues quería que fuera el estado y no la federación quien ejecutara la obra.
Otra de las obras “atoradas” era el Macrotúnel por una diferencia del gobierno con los ejidatarios. Lo mismo sucedió con el Acabús, “por mencionar esos tres botones de muestra, sí sabemos cómo se debe gobernar en Guerrero”.
También señaló que las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a su administración son producto de los vicios administrativos que arrastra el gobierno desde que gobernaba René Juárez Cisneros, pues había 12 mil plazas de maestros y 5 mil de trabajadores de la Secretaría de Salud que no tenían techo presupuestal.
Lo que se hizo fue utilizar la retenciones del Impuesto Sobre la renta (ISR) y el dinero del seguro popular para pagar esas plazas o de lo contrario sería abonar más a la lucha social.
Otra “herencia maldita”, abundó, son las dobles plazas de quienes trabajan en el gobierno del estado y en otras instancias como la universidad o los tribunales, sin que sus horarios sean compatibles.
Destacó que como ex gobernador coincide con muchos acapulqueños en las calles donde realiza actividades cotidianas como comer bolillo con relleno, “ya gobernamos Guerrero un año, Guerrero en llamas y lo pacificamos, sabemos cómo gobernar Guerrero”.
Criticó a las empresas canadienses que explotan minas en Guerrero. Contó que no tributan en Guerrero y todo el oro que extraen se va al extranjero y sólo dejan contaminación con cianuro, mercurio y ácidos que van a dar a los mantos freáticos que generan enfermedades como el cáncer. Tan solo en 2022 “los canadienses se llevaron más de cinco toneladas de oro y en Guerrero no dejaron ni un gramo”.
También señaló que el litoral del estado no se aprovecha en la producción agrícola. Explicó que Guerrero es el principal productor de mango pero para exportarlo necesitan certificarlo en Michoacán. Lo mismo ocurre con el mezcal, el cual para venderlo necesitan certificarlo en Oaxaca.
De Acapulco dijo, “no se merece las condiciones en la que está, no sólo en el tema del Acabús, los baches, la contaminación, las playas, la escasez del agua, la inseguridad, el alumbrado, responsabilidad de tres niveles que deben ir de la mano”.
De la inclusión de la ex consejera jurídica de la Presidencia, Esthela Damían, en el proceso interno por la candidatura a gobernadora, Ortega Martínez le dio la bienvenida a la competencia y que no está en la ruta de confrontaciones estériles porque su militancia en la izquierda es de lejos, de la lucha social, cuando encarcelaban a los que hacían pintas o repartían volantes por los partidos de oposición.
En la conferencia acompañaron a Rogelio Ortega unas 40 personas, entre ellas Margarita Mundo, Carlos Morillón, Rebeca Figueroa, Leocadio Figueroa, Wulfrano Pineda, el presidente del comisariado de Piedra Imán Mario Parra, Ramón Gracida y Mauro García Medina.
Daniel Velázquez/ Foto: Jesús Trigo


