
Presenta el español al lado de Juan Villoro su libro El loco de Dios en el fin del mundo en el Museo Memoria y Tolerancia. Es un libro de crónica, ensayo, biografía y autobiografía, y hasta una suerte de tratado de Teología, pero por encima de todo eso, una novela, dice. Agrega que el fallecido papa Francisco fue muy, muy, muy disruptivo
Ciudad de México, 17 de julio de 2025. Viendo por televisión una entrevista al papa Francisco, el escritor Javier Cercas oía cómo preguntaban al Sumo Pontífice por la guerra en Ucrania, la inmigración y demás temas geopolíticos.
De pronto, Cercas no soportó más, y aún con su esposa a un lado sencillamente gritó: “¡Pero pregúntale por la Santísima Trinidad!”.
“Tienes al Papa delante, al puñetero Papa, el representante de Cristo en la Tierra, ¡y le preguntas por la inmigración!”, rememoró el escritor español este martes durante la presentación de El loco de Dios en el fin del mundo (Random House), su más reciente libro, en el Museo Memoria y Tolerancia (MMyT).
En conversación con Juan Villoro, el reconocido autor de títulos como Terra Alta y El impostor, ganador del Premio Planeta 2019, refirió como una paradoja que todo lo que se dice en torno al Papa tenga que ver más con política que con lo que verdaderamente le atañe, o sea, lo religioso.
“Les voy a dar una noticia: los papas no tienen poder político”, subrayó Cercas, trayendo a cuenta el nulo efecto de los llamados a poner fin a las guerras lanzados por el fallecido Jorge Mario Bergoglio y por su sucesor, Robert Prevost –León XIV.
Tal paradoja ha provocado que lo que dice la Iglesia hoy esté totalmente enterrado, apuntó Cercas, quien por ello se propuso en su libro “restituir a la Iglesia lo que es de la Iglesia”. Y el esfuerzo más grande que esto implicó fue poder despojarse de los incontables prejuicios por los que todos asumen ya conocer todo sobre dicha institución eclesiástica.
“Todo mundo lo sabe todo acerca de la Iglesia, acerca del Vaticano. Todo el mundo sabe que se celebran orgías con valquirias nazis en los sótanos en la Capilla Sixtina. Todos lo sabemos todo porque hemos leído a Dan Brown. Bueno, yo no lo he leído”, expresó el español, cuyo humor desató risas en el abarrotado auditorio del MMyT repetidamente.
“El esfuerzo real fue ése, llegar y decir: vamos a ver qué es lo que ocurre realmente aquí, ¿de qué está discutiendo realmente esta gente?, ¿qué es lo que dice realmente hoy la Iglesia?”, prosiguió el escritor autodefinido como ateo y anticlerical. “¿Quién es este señor que se llamaba Francisco y que estaba al frente de la Iglesia? ¿Quién era el hombre de verdad?, etcétera”.
El resultado es un libro de crónica, ensayo, biografía y autobiografía, y hasta una suerte de tratado de Teología, pero por encima de todo eso, una novela; “porque la novela, tal y como yo la entiendo, es un género capaz de integrar todos los demás géneros y de trascenderlos”, definió Cercas, a quien el Vaticano propuso en 2023 acompañar al Papa Francisco en un viaje a Mongolia, con la libertad de preguntar y publicar lo que él quisiese.
El español de inmediato pensó en su madre, una mujer profundamente creyente quien decía que vería al fallecido padre del escritor después de la muerte. No por excéntrica o como una ocurrencia, sino porque así se lo había prometido su religión desde niña, “porque esa es la promesa fundamental del Cristianismo”, expuso Cercas.
“Este libro trata de un loco sin Dios, yo, un tipo que ha perdido la fe como tantos de nosotros, que va a buscar al loco de Dios, que es obviamente Francisco, hasta el fin del mundo para hacerle la pregunta básica, la más elemental pero también la más importante, la más personal pero también la más universal: si mi madre iba a ver a mi padre después de la muerte.
“Estamos ante el enigma de los enigmas, el enigma central del cristianismo, que es a su vez, por lo tanto, uno de los enigmas centrales de nuestra civilización, es decir: la resurrección de la carne y la vida eterna. De eso trata este libro”, compartió ante los lectores reunidos, la mayoría de los cuales esperaron al final por una firma suya.
A la sutil pregunta de Villoro sobre cómo se transformó al hacer esta obra, lo cual Cercas interpretó como si había recuperado la fe, parte de su respuesta fue: “No, sigo siendo ateo”.
Reconoció, no obstante, sentir envidia de la gente que tiene fe de verdad; pero al ser la fe una intuición poética o un don, según algunas definiciones que el escritor evocó, en realidad se trata de algo involuntario. Tan sólo se tiene o no.
“Y yo, Juan, la tuve, pero la perdí. Y ahora, aunque quisiera recuperarla, no sabría cómo hacerlo”.
Veinte días después de publicado El loco de Dios en el fin del mundo, el papa Francisco falleció; “creo que lo tuvo en sus manos, hay quien piensa que se murió después de leerlo, del disgusto”, bromeó Cercas, para quien el ánimo reformista y la inclinación por el Cristianismo primitivo del difunto papa argentino están también presentes en su sucesor.
“Este nuevo Papa es un misionero, y los misioneros son los que encarnan de verdad el Cristianismo de Cristo: tipos que lo abandonan todo, y que se van al fin del mundo a echar una mano. Yo lo he visto. Ni siquiera van a convertir a nadie porque el proselitismo está prohibido en la Iglesia Católica de hoy.
Israel Sánchez / Agencia Reforma


