20 agosto,2025 8:25 am

Los Vuelos de la Muerte, estrategia militar para disminuir el costo político de la guerra sucia: historiador

 

Acapulco, Guerrero, a 20 de agosto de 2025.- A más de 50 años de los primeros Vuelos de la Muerte perpetrados en la Base Aérea Militar número 7 en Pie de la Cuesta del periodo de la contrainsurgencia, todavía hay muchas preguntas que siguen sin ser respondidas. Por ejemplo: por qué los perpetradores decidieron desaparecer personas en vez de otras formas de ejecución; por qué arrojar a las víctimas al mar y no enterrarlas en fosas; por qué algunas cautivas en las cárceles clandestinas no tuvieron ese destino final.

“Uno espera respuestas como de tipo, ‘es que desaparecen a gente porque son personas desalmadas’, pero en realidad estamos hablando ante técnicas de violencia y hay decisiones que prácticamente rayan en lo operativo y en lo burocrático”, señaló en entrevista el historiador Camilo Vicente Ovalle, integrante de la investigación periodística de Quinto Elemento Lab, La Lista Apresa y los Vuelos de la Muerte, dada a conocer hace unas semanas.

El autor del libro Tiempo Suspendido: Una historia de la desaparición forzada en México, 1940-1980, indicó que el Estado mexicano implementó la desaparición forzada en la guerra sucia para disminuir los costos políticos, eliminar de raíz a los enemigos e infundir miedo en la sociedad.

Vicente Ovalle fue integrante del equipo técnico de la Comisión de la Verdad creada durante la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, comisión de la que destacó sus inspecciones a instalaciones militares con evidencias de “la existencia de los centros clandestinos”, una de ellos en Pie de la Cuesta, la ahora 27 Zona Militar, que este lunes tuvo un relevo de comandancia con la llegada del general de Brigada Diplomado de Estado Mayor, Antonio Melchor Ruiz.

Comentó que la lista de las 183 presuntas víctimas de la guerra sucia arrojadas al mar está integrada a un informe de la Comisión de la Verdad entregado a la Fiscalía General de la República (FGR), con lo que podría hacer investigaciones militares como lo está haciendo precisamente en Pie de la Cuesta por el caso de Alicia de los Ríos Merino, militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre desaparecida en 1978.

El listado forma parte de la carta que Benjamín Apresa, militar desertor asignado en 1974 a Pie de la Cuesta, mandó a la fundadora del Comité ¡Eureka!, Rosario Ibarra de Piedra, en mayo de 2004, 163 presuntas víctimas de los Vuelos de la Muerte fueron detenidas en Guerrero de 1972 a 1974.

Los vuelos de Pie de la Cuesta, primeros en América Latina

La información hasta ahora revelada indica que en 1974 comenzaron los Vuelos de la Muerte porque el Estado mexicano compró los aviones Arava, de producción israelí, en 1972, y el siguiente año los recibió.

“Entonces eso hace que sea probable que el caso mexicano sea uno de los primeros, porque en Argentina se tiene registro a partir del 76, 77 en el tema de los vuelos”, expuso Vicente Ovalle, doctor en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Los Vuelos de la Muerte “no surgen en un vacío, hay un contexto ya de contrainsurgencia en México que lleva por lo menos 20 años”, con la vigilancia de las dependencias de seguridad nacional a los refugiados guatemaltecos después del golpe de Estado en aquel vecino del sur en 1954.

Desde mediados de la década de 1950 la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena ahora Defensa) participaba en espacios multilaterales de seguridad hemisférica, como la Junta Interamericana de la Defensa en donde se juntaban casi todos los Ejércitos de la región, “no estaban discutiendo el tema del narcotráfico, ése no era un tema de seguridad nacional ni hemisférica en los años 60, el problema eran las insurgencias”.

     Entre junio y diciembre de 1974, últimos meses de la guerrilla encabezada por Lucio Cabañas, más de 200 personas de distintas comunidades de Atoyac, Coyuca de Benítez, Tecpan y Acapulco, fueron desaparecidas.

“La desaparición forzada es una técnica concebida para eliminar “de raíz el riesgo una vez que se elimina físicamente a la persona; y además que infunde terror y miedo a la sociedad”, expuso el historiador.

Y arrojarlos al mar tiene la intención de que sea “ilocalizable ese cuerpo, tú los pones en una fosa común o una fosa clandestina, hay un riesgo de que eventualmente ese cuerpo pueda ser localizado”.

“Uno espera respuestas como de tipo, es que desaparecen a gente porque son personas desalmadas, pero en realidad estamos hablando ante técnicas de violencia y hay decisiones que prácticamente rayan en lo operativo y en lo burocrático”, dijo Vicente Ovalle durante una videollamada en la que fue cauto en sus respuestas, pero insistente en que los perpetradores deben aún responder ante la justicia.

Reconociendo que parte de las víctimas acabaron en fosas comunes o en entierros clandestinos como los de Ajuchitlán del Progreso, donde fueron localizados en 2023 siete cuerpos de campesinos asesinados entre 1967 y 1972, el especialista planteó por qué no todos tuvieron el mismo destino.

“Porque lo que ofrece la desaparición forzada también no es sólo la eliminación de un enemigo; es decir, la disminución de un riesgo, sino además también la desaparición forzada de personas disminuye el costo político porque efectivamente es un crimen que se puede negar, como fue negado por el Estado mexicano durante décadas”.

Los generales Mario Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo están señalados como perpetradores de la desaparición forzada, y aún así “cuesta trabajo” vincularlos a un caso concreto.

El juicio por narcotráfico contra Acosta Chaparro, Quirós y Barquín

El expediente militar contra Acosta Chaparro, Quirós Hermosillo y Javier Barquín Alonso de principios del siglo XXI, tras la histórica derrota del PRI en las elecciones presidenciales del 2000, da cuenta de los Vuelos de la Muerte con testimonios de mecánicos y pilotos, croquis y bitácoras de vuelos, y se habla de 143 víctimas.

Sin embargo, apuntó Vicente Ovalle, desde finales de la década de 1990 el Ejército tenía investigaciones por narcotráfico y delitos contra los tres militares, “hay registros que a Quirós Hermosillo se le hace una investigación en la década de 1980 por el tráfico de drogas justamente en los aviones Arava que llevaban la droga hasta la frontera con Estados Unidos”.

Parece ser, subrayó Vicente Ovalle, que abren la carpeta por homicidio calificado de 143 víctimas “para evitar la extradición porque lo que establece la normativa es que si en el país de origen se les está enjuiciando por un delito mayor por el cual se está solicitando la extradición, tiene prioridad ese delito y por lo tanto deben mantenerse juicio aquí”.

“Entonces hay la sospecha de que la apertura de los juicios por homicidio calificado, vinculado a las desapariciones y vinculado a Pie de la Cuesta, tuvo que ver justamente con una estrategia para evitar la extradición”.

De alguna manera, apuntó el especialista, el proceso de la Fiscalía Especializada en Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP), “vino a opacar el juicio militar y si tú ves los periódicos de la época, etcétera, todo se comenzó a enfocar en (el ex presidente Luis) Echeverría como el gran responsable, particularmente del (2 de octubre del) 68 y la masacre del 71”, el Halconazo.

Sin ser juzgados por la guerra sucia, Barquín murió en la cárcel en 2005 por complicaciones de diabetes, Quirós en 2006 por cáncer, y Acosta Chaparro salió de la cárcel por falta de pruebas en 2007 y fue asesinado el 20 de abril de 2012, semanas después de la puesta en marcha de la Comisión de Verdad de Guerrero (Comverdad).

Un reportaje del portal Fábrica de Periodismo de noviembre de 2023 reveló parte de la investigación contra los tres militares, en la que menciona la cifra de 350 personas tiradas al mar en 54 vuelos realizados desde Pie de la Cuesta entre los años 1974 y 1979.

El Mecanismo de Esclarecimiento Histórico (MEH) de la Comisión de la Verdad denunció en diversas ocasiones que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena, ahora Defensa) no le entregó completo el expediente de principios del siglo XX.

“Es muy probable que los Vuelos de la Muerte se hayan llevado hasta 1981, entonces todavía nos falta un tramo para ir identificando las otras listas o el listado completo de personas que muy probablemente fueron arrojadas al mar”, dijo Vicente Ovalle.

Ramón Gracida Gómez / Foto: Archivo