
Texto: DPA y EFE / Foto: EFE
París, Francia, 19 de abril de 2018. Miles de personas salieron hoy a las calles en Francia para protestar contra la política reformista del presidente, Emmanuel Macron.
En París se manifestaron más de 15mil personas y en Marsella 5 mil 700, según un recuento encargado por distintos medios de comunicación. “Paremos el retroceso social”, se leía en una pancarta en la capital francesa.
Los sindicatos CGT y Solidaires habían convocado cerca de 130 manifestaciones en todo el país, informaron los medios. El objetivo era unir los movimientos de protesta de varios sectores como el ferroviario, que se opone a la reforma de la empresa estatal SNCF, o el estudiantil, que protesta por la reforma educativa.
En las últimas semanas, Francia ha vivido una oleada de protestas. En marzo, los empleados de la administración pública y los jubilados salieron a las calles. Estos últimos protestaban contra la aplicación de una mayor carga impositiva.
Algunas universidades se encuentran actualmente cerradas y desde el martes por la noche también lo está el edificio principal de la conocida facultad de ciencias políticas Sciences Po, en la que estudió el propio Macron.
El martes, el tráfico ferroviario se vio nuevamente afectado en la octava jornada de huelga desde comienzos del mes.
Fuentes policiales informaron que durante la manifestación de hoy se produjeron altercados. En la televisión se pudieron ver imágenes en las que los agentes utilizaban aparentemente gases lacrimógenos.
La sociedad quiere conformar un movimiento único de contestación social
La Confederación General de Trabajadores (CGT) y el sindicato Solidaires continuaron hoy su pulso contra las políticas de Gobierno de Emmanuel Macron con un centenar de manifestaciones en toda Francia de diversos gremios que pretenden dar forma a un movimiento único de contestación social.
Los ferroviarios lideraron las protestas en una octava jornada de huelga que obligó a la compañía pública de trenes SNCF a cancelar un tercio de las conexiones.
Tras ellos, el sector energético, que causó cortes en estaciones de trenes y bloqueos en centrales nucleares; personal de hospitales, guarderías, correos y estudiantes, contrarios al nuevo acceso a la universidad mediante un sistema de selección.
En París, la manifestación comenzó a las 14:00 hora local (12:00 GMT) en el Boulevard de Montparnasse, donde el líder sindicalista Philippe Martínez (CGT) habló de una muestra del “descontento general en todas las categorías de la población”.
Sin embargo, si se toma la capital como termómetro, hay un descenso de la participación, que los sindicatos atribuyen al periodo vacacional.
Según la CGT, en París hubo 50 mil personas, frente a las 65 mil del 22 de marzo pasado, cifras que la policía rebaja a 11 mil 500 hoy y 49 mil hace un mes.
La convocatoria de la protesta denuncia que, desde la llegada de Macron al Elíseo hace casi un año, el Gobierno y su mayoría parlamentaria no dejan de cuestionar el actual modelo social con el objetivo de “instaurar, por la fuerza, una sociedad cada vez más injusta y desigual”, que beneficia a los más ricos.
La CGT y el sindicato Solidaires confían en construir un frente común, que aboga en el llamamiento de hoy por contestar la reforma laboral de Macron, por un aumento de los salarios y las pensiones, el desarrollo de un empleo de calidad o la obtención de derechos colectivos “de alto nivel”.
“El Gobierno tiene que dejar de tomarnos por imbéciles diciendo que quiere negociar. Cada vez que un ministro toma la palabra es para decirnos que podemos hablar pero que no van a cambiar nada. Eso no es lo que nosotros entendemos por diálogo”, declaró Martínez.
El sindicalista justificó así la cancelación del encuentro con la ministra de transporte, Elisabeth Borne, y pidió que sea el primer ministro, Edouard Philippe, quien reciba a los colectivos.
La esperanza de conformar una “convergencia de luchas” para hacer frente a las políticas liberales de Macron mueve a los sindicatos, tras los fracasos de los dos últimos años en las movilizaciones contra la reforma laboral del anterior presidente, François Hollande, y la actual, aprobada progresivamente mediante decretos.
Para el Ejecutivo, sin embargo, los movimientos “no tienen nada que ver entre ellos”, dijo Macron, y las reformas “continuarán hasta el final”.
“¡No vamos a abandonar!”, gritaron los estudiantes y universitarios, como Rachid Vasquez, alumno de cine, quien dijo a EFE que se manifiesta contra “una visión ultraliberal del mundo”.
“Ataques continuos al servicio público, privatizaciones en masa, la apertura del mercado de la educación…, me da miedo y crea más dificultades para las clases populares”, enumeró este estudiante.
Trabajadores del sector eléctrico clamaron que “la energía es un derecho para todos los consumidores” y denunciaron una subida progresiva del 25 % de la electricidad en los últimos diez años, debido, dijeron, a la entrada de capitales privados.
La privatización es un motivo de temor para varios sectores, como el sanitario, donde algunos trabajadores aseguraron a Efe que ven problemas de efectivos y recursos.
Las manifestaciones del pasado otoño acabaron por extinguirse al no agrupar ni a 100 mil personas en toda Francia, según las cifras policiales, pero el movimiento ha vuelto a tomar fuerza y el número de manifestantes, el pasado 22 de marzo, se triplicó.
Sin embargo, la oposición social a Macron no es tan uniforme y partidos de izquierda y sindicatos muestran divergencias.
El partido del izquierdista Jean-Luc Mélénchon, La Francia Insumisa (LFI), respaldó la marcha y uno de sus diputados, François Ruffin, ha llamado ya a una nueva protesta general el 5 de mayo que no contará con el apoyo de la CGT.
Por su parte, los insumisos insisten en que no hay competencia entre sindicatos y partidos.
“Lo que defendemos es otro modelo de sociedad, da igual que sean sindicatos o partidos políticos”, dijo a EFE el diputado de LFI, Loïc Prud’homme.
En paralelo, continuó también la huelga de trabajadores de Air France, la novena jornada en lo que va de año, que anunciaron hoy además una acentuación de las protestas para el próximo mes. María D. Valderrama


