
Acapulco, Guerrero, 11 de diciembre de 2024. Desde 1983 una familia ha mantenido por tres generaciones la tradición de elaborar y vender piñatas en varios locales de la calle Michoacán de la colonia Progreso e inclusive una de las integrantes de la tercera generación las ofrece en Facebook en la piñatería La Vida es Bella.
En el negocio La Rosa de Sarón, cerca del cruce con la calle Uruapan, la señora Minerva Gutiérrez Vázquez, recordó que hace 41 años no se vendían piñatas en esta zona. Contó que cuando era niña una señora del Mercado Central le enseñó el oficio, y que luego le propuso a su madre, la señora Rosa, añadir este producto a la venta de dulces que ya tenía.
Con emoción, relató que las primeras piñatas que hicieron fueron una rosa, una piña y un rábano, dijo entre risas que aproximadamente en 1985 vendieron cinco docenas y sintieron que habían vendido “un tráiler”, que hubo un tiempo en que vendía hasta un camión torton de ollas, que serían unas 150 docenas, es decir, unas mil 800 piñatas, pero actualmente la venta ha bajado porque hay muchos negocios en la ciudad.
Mientras la señora Rosa preparaba algunas de las piñatas en otra mesa, la señora Minerva añadió que también inició el negocio La Vida es Bella, del que ahora se hace cargo su hija, y que la piñatería Alejandra es de su hermana.
También contó que el año pasado toda la producción se destruyó por el huracán Otis, no había abastecimiento en las papelerías y se trabajó menos, y este año también a consecuencia de John, porque tenían temor de que volviera a ocurrir un desastre.
A pregunta de qué la motiva, destacó que ella fue la de la idea de que se vendieran, un año después de que llegaron a vivir en una calle aledaña; que lo más bonito es que la vialidad se ha vuelto turística, que inclusive hace años había un tour por “la calle de las piñatas”; y deseó que, aunque sus hijos estudian sus carreras, sigan la tradición con sus nietos en honor a la señora Rosa.
En la misma calle se encuentra también otro local llamado Piñatería La Progreso con figuras como pinos, estrellas, renos, galletas de jengibre, Santa Claus y hasta Grinch, que también tiene una cuenta de Facebook.
Por separado, en Piñatas Alegría de la avenida Durango esquina con Colima, Catalina Vargas contó que también es un equipo de “pura familia” conformado hace 30 o 40 años, que la piñata más chica tarda 15 o 20 minutos en elaborarse y la más grande se lleva un día.
Dijo que no hay mucha venta, “ahí va más o menos”, que espera que mejore de aquí al 6 de enero para el Día de Reyes.
A una cuadra y media, en la calle Colima, en la piñatería conocida como El Sapo –en memoria de su padre fallecido–, Zureyma Márquez Romero, contó que en su familia llevan 15 años vendiendo y que el negocio comenzó porque una tía cerró su papelería, entonces su hermano, su madre y ella empezaron a pensar qué podían hacer con el papel sobrante y comenzaron a elaborar piñatas chiquitas para apoyar su economía familiar.
Dijo que este año les ha ido muy bien, que hay venta, y que también el año pasado a pesar de la pérdida de producto por Otis.
Texto y foto: Yee Trujillo


