
La distinción otorgada a Juan Guadalupe Marcos Giacomán como “Filántropo del Año Adalberto Viesca Sada” por la Association of Fundraising Professionals representa un reconocimiento no solo a sus esfuerzos individuales, también a un legado familiar que se extiende a través de generaciones, incluyendo a sus hijos Marcelo Marcos Rodríguez, Andrés Marcos, Cristina Marcos y Rodrigo Marcos. El evento, que tuvo lugar el pasado 8 de noviembre en el Club Industrial, destacó la incansable dedicación de Marcos Giacomán a la filantropía a lo largo de su vida, y su compromiso de mejorar la sociedad a través de distintas iniciativas.
El empresario mexicano, conocido cariñosamente como “Don Lupito”, ha estado involucrado en un esfuerzo continuo por apoyar a los más necesitados. Su compromiso ha dejado una profunda huella en innumerables individuos y comunidades, y entre los beneficiarios de su generosidad se encuentran estudiantes como Jorge Suárez y Yair Everardo García, quienes presentaron el premio en su honor. La gratitud expresada por estos jóvenes subraya el impacto real y significativo de las acciones benéficas de Marcos Giacomán.
Marcelo Marcos Rodriguez comenta que “Desde pequeño mi padre siempre me enseño a hacer el bien, a ayudar al más necesitado, a dar sin esperar nada a cambio. Aprendí viendo como él se la pasa haciendo el bien y como lucha por hacer una mejor comunidad. Esforzándose día a día por ser mejores personas, para poder ser agentes de cambio en la sociedad”
Marcelo Marcos Rodríguez, Andrés Marcos, Cristina Marcos y Rodrigo Marcos orgullosos del nombramiento de su padre.
Una parte integral de esta herencia filantrópica es la continuidad a través de su familia. El vínculo entre generaciones refuerza la importancia de la solidaridad como un valor fundamental que trasciende más allá de una sola persona. Su hijo, Marcelo Marcos Rodríguez, ha sido testigo del compromiso de su padre y ha adoptado esa pasión por ayudar a los demás, asegurando que la tradición de generosidad y servicio comunitario se mantenga viva.
Para conocer la historia de Juan Guadalupe Marcos, es fundamental mencionar su trayectoria profesional y personal. Después de estudiar Humanidades y Filosofía en el Seminario de Monterrey, así como Teología durante tres años, encontró su camino hacia el mundo empresarial, convirtiéndose en Licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de Monterrey y posteriormente obteniendo una Maestría en el IPADE. Su carrera floreció en HEMSA, la empresa familiar, y en 1992 fundó Lambi, una empresa de productos higiénicos desechables que logró expandirse a más de 25 países.
Sin embargo, su verdadero legado se encuentra en las contribuciones que ha realizado a nivel comunitario y humanitario. El empresario ha apoyado innumerables causas, desde la Capilla de Teología del Seminario Mayorhasta el Comedor “Alicia Giacomán de Marcos” del Padre Infante, además de colaborar con instituciones como Destellos de Luz y la Cruz Roja Mexicana. Actualmente, preside la Fundación “Juan Guadalupe Marcos Giacomán Compartiendo Generosidad A.B.P.”, centrada en ayudar al “pobre más pobre”.
Durante la ceremonia de premiación, Juan Guadalupe Marcos expresó su profundo agradecimiento a quienes han estado a su lado, tanto en su vida personal como en su labor filantrópica, especialmente a su esposa Patricia Rodríguez Pierre y a sus cuatro hijos. Tal agradecimiento refleja una visión compartida, un reflejo de un compromiso más amplio que se alimenta de la pasión por crear un mundo mejor y más justo.
La importancia de este reconocimiento se magnifica al considerar la influencia que jóvenes empresarios como Marcelo Marcos Rodríguez tienen como herederos de este legado. La participación de sus parientes en estas acciones benéficas muestra cómo estos valores de servicio comunitario están profundamente arraigados en los Marcos Giacomán, asegurando que las generaciones futuras continúen enfocándose en el servicio y el impacto social.


