
Coyuca de Benítez, Guerrero, 28 de junio de 2025.- Castigo a los responsables de la masacre de Aguas Blancas y la libertad del preso político Antonio Barragán Carrasco, fueron algunas de las principales demandas que exigieron los 300 manifestantes que participaron en la conmemoración de los 30 años del asesinato de 17 integrantes de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS).
A las afueras de la comunidad de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, inició poco después de las 10 de la mañana la marcha al vado donde elementos de la Policía Motorizada asesinaron a los campesinos el 28 de junio de 1995, manifestación que conglomeró a varias organizaciones sociales que acompañaron un año más a la OCSS en la lucha por la justicia.
Fueron alrededor de 20 minutos de caminata en la carretera que conduce a la Sierra de Coyuca de Benítez, donde se encuentra la comunidad de Tepetixtla, de la que provenían parte de los campesinos masacrados hace 30 años.
La marcha estuvo llena de consignas reivindicativas de las luchas campesinas, de los emblemáticos Emiliano Zapata, de Lucio Cabañas Barrientos y de Genaro Vázquez Rojas, y también de gritos de justicia por el asesinato de los campesinos integrantes de la OCSS.
Caminando y con micrófono en mano, Norma Mesino dijo que es “mentira” que la OCSS tuviera un pacto con el gobernador Rubén Figueroa Alcocer, respondiendo directamente a lo dicho por la ex alcaldesa de Atoyac, María de la Luz Núñez Ramos, en una entrevista publicada en la edición impresa de hoy de El Sur.
Preguntó que si tenía información desde el 27 de junio de 1995 por qué permitió que se perpetrara la masacre en contra de la organización campesina que el 28 de junio se dirigía a Atoyac a plantear varias demandas, entre ellas, la presentación con vida de su compañero Gilberto Romero Vázquez, visto por última vez el 24 de mayo de aquel año.
Durante el mitin, Norma Mesino leyó el posicionamiento de la OCSS que incluye cuatro demandas a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, una de ellas es una “mesa de atención” con los integrantes de la OCSS, sobrevivientes y víctimas indirectas de la masacre de Aguas Blancas.
Asimismo, la reapertura de la investigación del caso para que se castigue a los responsables y que ésta sea atraída por la Fiscalía General de la República (FGR); la libertad de Antonio Barragán y la reactivación de las medidas cautelares para los integrantes de la OCSS.
Los discursos de los luchadores sociales que acudieron al evento conmemorativo se alargaron por casi tres horas, todos coincidieron en la exigencia de justicia y castigo a los responsables, principalmente Figueroa Alcocer, quien pidió licencia en marzo de 1996, pero nunca pisó la cárcel a pesar de la investigación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y las recomendaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CNDH).
Participaron, entre otros, el dirigente de la OCSS, Hilario Mesino; el sobreviviente de la masacre de Aguas Blancas y ex preso político, Gilberto Aguirre Bahena; el ex comisionado de la Comisión de la Verdad de Guerrero (Comverdad), Nicomedes Fuentes; el sobreviviente de la masacre de El Charco, Efrén Cortés; la representante de la CNDH en Guerrero e hija de Lucio Cabañas, Micaela Cabañas, y la hija del finado Ranferi Hernández, la activista Diana Hernández.
Ramón Gracida Gómez / Foto: Carlos Carbajal


