23 noviembre,2023 9:43 am

Marina y FGE no se coordinan y ponen trabas, dicen familiares de marineros desaparecidos

 

Familias de tripulantes del yate Litos denuncian que las autoridades les piden coordenadas exactas, les dicen que no son viables ciertos lugares y repiten búsquedas que ya se hicieron

 

Acapulco, Guerrero, 23 de noviembre de 2023. Familiares de los desaparecidos en el yate Litos contaron que realizan las búsquedas por su propia cuenta, porque la Secretaría de Marina (Semar) y la Fiscalía General del Estado (FGE) no trabajan en conjunto, que les piden coordenadas exactas, les dicen que no son viables ciertos lugares y repiten algunos que ya visitaron.

En entrevista con El Sur, los familiares relataron las vicisitudes que han experimentado, ante la cerrazón de las instituciones para darles más información sobre sus desaparecidos, así como la tardanza para indagar entre las embarcaciones dañadas, por el cobro de las aseguradoras, y el impedimento de buscar con avionetas, porque necesitan permisos que no les emiten.

Además de los parientes que buscan en el mar, en casa de la hostess Abigail Andrade la esperan sus tres hijos; en el hogar del marinero Fernando Parra, dos menores de 4 y un año de edad, y en la del capitán Ulises Díaz Salgado, un bebé de 2 años. El cuatro tripulante es Alejandro Sandoval Ugarte, de 31 años.

 

De Puerto Marqués a la Base Naval

El 24 de octubre, el yate Litos se encontraba en la marina de Puerto Marqués, donde atracaba. A las 11:46 de la noche, el capitán Ulises Díaz Salgado le mandó un mensaje a su esposa, Meili Chew Irra, que ya había llegado a la Base Naval, donde siempre se refugiaba en las tormentas, que “estaban con ancla y con motores prendidos, por cualquier cosa, y que no me preocupara”, contó la mujer afuera de Sanborns Café.

La marina de Puerto Marqués está mal estructuralmente, indicó Meili, “antes de Otis hubieron varios ciclones que ocasionaron que las bitas de Litos ya estuvieran tan dañadas, arrancadas prácticamente, que eso fue en el momento lo que obligó al capitán a salirse, aparte de la evolución tan impredecible y el llamado de las autoridades, que no hubo, para que ellos se resguardaran”.

Con su hijo de 2 años, fue a buscar a Ulises a la Base Naval, pero no le dieron información. Al quinto día acudió al Club de Yates, donde le dieron una lista oficial, en la que decía que Ulises estaba muerto en altamar, pero nunca le dieron una prueba, tampoco en el Servicio Médico Forense (Semefo), donde le aplicaron exámenes de ADN para constatar.

“Yo hice una denuncia en la Fiscalía por esa mala información, porque eran ellos mismos, los de Club de Yates, los que decían que está el cuerpo y me dieron todos el pésame. Así se manejó, con Ulises, que ya estaba su cuerpo en el Semefo”.

Por su cuenta y con amigos de Ulises del colegio La Paz, Meili fue en una embarcación a la Roqueta, donde encontraron partes del yate Litos en la playa Los Enamorados y Palmitas, “ya no pudimos peinar más a pie, o sea, estaba imposible el paso”.

Dos semanas y media después del huracán Otis, las autoridades realizaron un vuelo de 200 millas, de Barra de Coyuca a Barra Vieja. No encontraron nada y los familiares pidieron que se ampliara, pero sólo recibieron respuestas negativas.

“La Marina siempre me comentó que no era posible, que no era viable, que yo cómo justificaba esa búsqueda, que querían coordenadas exactas para buscar, porque ellos, su palabra literal que nunca se me olvida y nunca se me va a olvidar es: ‘yo no le veo el caso, yo no le veo el sentido, no es una búsqueda viable, no es una búsqueda eficiente’”.

Meili contó que el dueño del yate Litos ha apoyado a los familiares con dos vuelos en avioneta, que no pudo ir a “una gran distancia millas adentro, porque ya no se lo permitieron. Estaba muy restringido por parte del aeropuerto y de la Marina. Tenían que pedir permisos y eso se alargaba mucho, hasta la fecha no podemos conseguir esos permisos”.

La esposa de Ulises dijo estar “deshecha, soy como un muerto andante, pero tengo que ser fuerte porque tengo un hijo de dos años, está muy pequeño. Obviamente, me pregunta por su papá, ve algo, y papá. Entonces, eso es lo que me orilla a estar aquí, a no desistir, a seguir, a exigir”.

Ulises Díaz tiene 43 años, es un capitán con 20 años de experiencia y realiza pesca deportiva con arpón. “Él era un amante del mar, su vida, su paz, todo era el mar, y tenía muchas habilidades, demasiadas habilidades, que pues todos los que lo conocemos, nos cuesta bastante darnos por vencidos, justamente porque conocemos cómo era, un hombre fuerte, muy habilidoso, muy inteligente. Pensamos que hasta de una rama ha de estar agarrado con toda la tripulación, porque él nunca dejaría a nadie, jamás”, indicó su esposa con ojos llorosos.

 

“Quieren tapar el sol con un dedo”

Fue a las 11:30 de la noche cuando Saúl Parra Morales tuvo un último contacto con su hermano, Fernando Esteban Parra Morales, quien les mandó un video de cómo se estaban intensificando las condiciones en el mar.

El miércoles no lo buscaron porque asumieron que se había quedado a trabajar en el yate, pero Fernando no llegó y el jueves fueron a buscarlo a Puerto Marqués, donde les dijeron que el yate había salido de la zona y que su última ubicación era Punta Bruja. En Capitanía del Puerto no les dijeron nada y en el Club de Yates no les permitieron pasar.

Saúl dijo que las búsquedas de la Semar “nada más se han enfocado en el litoral de Acapulco, han salido un poquito más, pero desafortunadamente no son búsquedas que a nosotros nos tengan contentos”.

Acusó que la fiscal Sandra Valdovinos los citó varias veces, pero nunca les dio una información que los satisficiera y la última vez, en la FGE “se declaraban incompetentes, porque el mar y el aire eran de estatus federal y que ellos ahí no tienen injerencia”.

Fernando era una “persona muy calculadora. Era una persona que antes de caminar se fijaba si estaba bien, si estaba mal, de dar un buen paso o un mal paso. Era muy precavido. Hoy no sé qué pasó, no sé si fue obligado, no sé si lo amenazaron, pero no debería de estar él ahí”, indicó su hermano.

“Con todo el dolor del corazón, deja dos niños, una niña y un niño, de cuatro y un año. Deja su esposa, deja sueños, deja familia incompleta. Prácticamente nos deja deshechos a todos nosotros, el que de una u otra forma haya desaparecido de esta manera”, dijo Saúl, quien se siente decepcionado del gobierno de Andrés Manuel López Obrador: “Hoy me deja tirado, porque quieren tapar el sol con un dedo, quieren ocultar o minimizar lo que está pasando en Acapulco con limpiar la Costera”.

 

Tardaron 11 días en mover las embarcaciones

Enrique Andrade Rodríguez ha buscado a su hermana Abigail Andrade Rodríguez en la avenida Costera, Puerto Marqués, Barra de Coyuca y Pie de la Cuesta, donde encontró, junto con sus otras dos hermanas, dos cuerpos.

Precisó que 11 días después del huracán, las autoridades empezaron “a mover las embarcaciones, porque en los primeros días no las podían mover por las aseguradoras. Las aseguradoras prohibieron a la Marina que movieran las embarcaciones, porque ya no iban a tener el respaldo de reembolsar a los dueños la cantidad acordada por cada aportación”.

Reconoció que la Semar y la FGE han realizado las búsquedas, pero esta última institución está limitada a tierra y le emite oficios a la Semar, para solicitarle ayuda, que a veces responde positivamente y otras no.

Comentó que las dos búsquedas de la Semar en las que participaron, fueron recorridos que ya había realizado por su cuenta la esposa del capitán del yate Litos. “No lo hacen en conjunto el trabajo, Fiscalía con la Marina, porque Marina está haciendo su trabajo, pero realmente pareciera que no hay una información entre ambos, porque en el recorrido que me llevaron los dos días, ya habían hecho esos recorridos: en la Roqueta, en Punta Bruja, esos recorridos ya los habían hecho”.

Compartió que el capitán Ricardo, de la embarcación Caballero del Mar, les contó que él vio de cerca el yate Litos en la Base Naval. Los tres tripulantes de Caballero del Mar decidieron irse porque una embarcación de la Marina se soltó y empezó a golpear las otras embarcaciones, y luego saltaron al mar. El capitán salió en Pie de la Cuesta, otro marinero en la isla Roqueta y el tercero en la bahía.

“Tenemos toda la fe del mundo que ella está con vida y no vamos a parar hasta encontrarla”, dijo Enrique de su hermana Abigail, quien es madre de tres hijos e iba a cumplir ocho años de trabajar en el yate Litos como hostess, labor que consiste en recibir a los invitados y mantener limpias las instalaciones por dentro y por fuera.

Enrique acusó a las autoridades de no haber avisado con tiempo de la magnitud del huracán. “La tormenta empezó entre las 11:40 y 12 de la noche, y hubo un lapso de una hora y media donde la Base Naval y la Base Marítima pudieron haber comentado por radio, a cada uno de los tripulantes que se encontraban en la embarcación, que salieran de ahí para resguardarse”.

 

Texto y fotos: Ramón Gracida Gómez