13 julio,2026 5:58 am

Más de la Colección Gelman

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Humberto Musacchio

Más de la Colección Gelman

La secretaria federal de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, anunció que la Colección Gelman se va a España, al Museo de la firma bancaria Santander, pero que regresará en dos años, pues de acuerdo con la legislación mexicana no puede permanecer más tiempo fuera del país. Sí, pero ocurre que España no se rige por las leyes mexicanas, y quien figura como propietario de la obra, un señor de apellido Zambrano, tiene un adeudo multimillonario con el citado banco, al que ofreció en prenda esas piezas de arte, y si no paga, ya sabemos dónde terminarán. Por lo pronto, la institución bancaria promueve la colección bajo el nombre de Gelman-Santander. Por si algo faltara, la presunta propiedad que alega la familia Zambrano es fruto de una operación ilegal, pues Natasha Gelman donó esos cuadros a México, no a un particular, pero su albacea, Robert L. Littman, se convirtió en “legítimo propietario” por una grosera falsificación del testamento hecha por el notario Armando Gálvez. De ese modo, Littman ha podido explotar a sus anchas lo que no era suyo y hasta venderlo, aunque no completo, a Zambrano, mientras el gobierno mexicano avala el despojo a la nación y cierra sus ojitos ante la cadena de transas del albacea.

Coloquio sobre Vicente Rojo

En marzo se cumplieron cinco años del deceso de Vicente Rojo. Para recordarlo, el Centro Vlady expone obra del gran diseñador, pintor y escultor. En ese mismo espacio se realizó, la semana pasada, un coloquio sobre el artista y su obra. Participaron Carlos Francisco Santiago, del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca, y Germán Montalvo, quien estudió su profesión en Italia y, sobre todo, en la legendaria Imprenta Madero, donde en torno a Vicente se reunió el que seguramente es el más trascendente equipo de diseñadores que ha existido en México, con personajes como Rafael López Castro, Luis Almeida, Bernardo Recamier, Efraín Herrera, Pablo Rulfo, Carlos Palleiro y las bellas Peggy Espinosa, Azul Morris y María Figueroa, además del mencionado Germán Montalvo. De aquella Imprenta salieron los libros de Editorial Era, revistas, carteles y otros impresos de colección. Por su cuenta, el inolvidable Vicente Rojo realizó una obra pictórica de sello propio, identificable, hermosa. Los fundadores del diario La Jornada le debemos el diseño de ese diario, que aun alterado sigue siendo hermoso. Fue un maestro y mucho lo extrañamos.

Función de la Casa del Poeta

Continúa el debate en torno a la Casa del Poeta y su destino. Frente a la pretensión de convertirla en cabaret, están los poetas mismos, que defienden ese espacio precisamente para la poesía para que ahí se presenten los libros del género, los debates sobre la situación de esa rama literaria y su futuro. México tiene una valiosa tradición que debe cultivarse: las lecturas poéticas para el público. Imposible olvidar los años en que la Casa del Lago, dirigida por Juan José Arreola, era el escenario para que ahí, al aire libre y gratis, los visitantes de Chapultepec vieran y escucharan a Octavio Paz, a Efraín Huerta, Jaime Sabines, Rosario Castellanos, Enrique González Rojo, Juan Bañuelos, Homero Aridjis o a los integrantes de la Espiga Amotinada. Al mismo Aridjis le debemos un renacimiento de la conexión entre poetas y público, pues fue el organizador del Festival Internacional de Poesía que se celebró en Morelia con asistencia de figuras como Andrei Voznesenski, Allen Ginsberg, Günter Grass, Marin Sorescu, Tadeusz Rozewicz y Michael Hamburger, entre muchos más, hasta que José López Portillo, quien sumió al país en una tremenda crisis económica, se opuso a su realización en 1982, cuando ya los invitados estaban en México, y Homero consiguió que se presentaran en el Centro Cultural Universitario, con gran éxito de público.

40 años de Cuartoscuro

Con el número 189 de la revista Cuartoscuro, correspondientes a junio-agosto de este año, el maestro Pedro Valtierra celebra cuadro décadas de vida de la agencia fotográfica del mismo nombre, en la que ofrece un recuento de la foto periodística en México, desde Casasola y los Hermanos Mayo hasta individualidades como Héctor García, junto a quien Valtierra ganó su bien merecida fama. De especial interés es el conjunto de retratos de políticos mexicanos en la grilla. En fin, una digna celebración.

“Violencias” del lenguaje

Crece incontenible el hábito de pluralizar sustantivos colectivos, así, hoy se habla y se escribe de “las juventudes” o “las adolescencias” y al rato nos saldrán con terminajos como las niñeces, las adulteces, las madureces o las vejeces. Otro plural absurdo es el de violencia, que significa el uso intencional de la fuerza física o el poder, como amenaza o efectivamente aplicada contra una persona, una comunidad o los bienes materiales, lo que da por resultado dolor, lesiones, muerte, daños psicológicos, privaciones o destrucción. Lo anterior no obsta para que nuestras autoridades bauticen ciertas dependencias con nombres como Subsecretaría de Prevención de las Violencias (en la Secretaría de Seguridad pública) o la Subsecretaría del Derecho a una Vida Libre de Violencias (en la Secretaría de las Mujeres).