26 enero,2018 6:22 am

Médicos y enfermeras denuncian cúmulo de carencias en el Hospital General de Chilpancingo

Texto: María Avilez Rodríguez
Foto: Jessica Barrera Torres

Chilpancingo, Guerrero. Médicos, enfermeras, trabajadores administrativos y especialistas del hospital general Raymundo Abarca Alarcón denunciaron que faltan jeringas, agujas, medicamentos, doctores, material para curación y atienden sólo casos urgentes ante la saturación de camas y la falta de insumos, “se prioriza a quien tiene más posibilidades de vivir que al que ya está complicándose cada día más”.

En una reunión en el auditorio del hospital, más de 150 trabajadores externaron su inconformidad y dijeron que deberían de cerrar el hospital, pero por ética no lo hacen.

Recriminaron que no tienen material para lavarse las manos, los catéteres los tienen que lavar y reutilizar con el mismo paciente lo que conlleva a infecciones, el drenaje no sirve ni hay servicio de limpieza porque el que existe no cumple con las normas de salud.

Las enfermeras se quejaron de la falta de equipo desde marzo del año pasado, y desde entonces el problema se agudizó.

Otros trabajadores denunciaron que al hospital llegan “recomendados” del gobernador Héctor Astudillo Flores y del secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, que exigen mejor atención.

El auditorio se llenó por la cantidad de trabajadores que acudieron a manifestar sus inconformidades, al fondo en una pantalla colocaron el logo del gobierno del estado con el lema que utiliza el gobernador, Héctor Astudillo Flores, “Guerrero nos necesita a todos”.

Un médico expresó que “los trabajadores estamos inconformes de lo que pasa en nuestro hospital, porque hasta cierto punto nuestra ética profesional nos indica que no podemos callarnos y estar ante una injusticia que se está demostrando en el abandono de los pacientes”.

Dijo que se tiene que retomar la ética profesional y no abandonar a los pacientes, “no somos líderes sociales, y tampoco (estamos) haciendo una revolución para darle en la torre al gobierno, pero sí queremos comunicar nuestras inconformidades”.

Manifestó que lo que pasa en el hospital general de Chilpancingo, el más importante de la región, es un reflejo de todos los del estado.

El médico Daniel tomó la palabra, dijo que constantemente los jefes de áreas mandan la lista de medicamentos que faltan a la Secretaría de Salud (Ssa), y cada semana les informan que no se puede surtir.

Precisó que una farmacia les daba medicamentos pero ahora ya no se los proporciona, y les dan las cosas a cuenta gotas, “y ahora sin la farmacia se nota más la carencia de los medicamentos”.

El medico aseguró que ya han gestionado con la Secretaría de Salud que les manden los medicamentos, se ha llegado al grado de parar labores porque no tienen para que funcione el hospital.

Informó que hacen falta fármacos que son indispensables para que el paciente mejore, o para que se haga una cirugía, además hay carencias en compresas, sabanas y batas, “en este momento se llegó a una carencia extrema”.

Indicó que se prioriza qué paciente está más grave o atender a la embarazada, “tratamos que el hospital funcione, pero estamos en un punto crítico que tal vez ni esas prioridades se lleguen a hacer, por eso necesitamos que escuche la autoridad, ya lo sabe pero queremos que hagan un plan de rescate, que haya más recurso federal para que no sea sólo un kilo de ayuda”.

Pidió a las autoridades de Salud y del gobierno estatal, “apoyo real y programado”, un plan de rescate que permita que los pacientes sean atendidos, “ver a pacientes infartados y no tener trombolítico genera una frustración enorme y lo vemos todos los días. Sabes qué tiene, sabemos cómo curarlo pero no tenemos con qué”.

Ante la falta de medicamentos y de insumos los médicos y enfermeras informaron que les piden a los pacientes que los compren, pese a que los tiene que cubrir el Seguro Popular.

Manifestaron que si el problema de la Distribuidora Disur S.A. de C.V., empresa encargada de distribuir los medicamentos, no ha satisfecho las necesidades de la Secretaría de Salud se tiene que cambiar.

Un trabajador dijo que “para nada es político dejar a la población sin atención medica”.

Ante la falta de medicamentos y atención los pacientes le reclaman y amenazan a los médicos, “tratamos de optimizar al máximo el poco recurso que nos dan, principalmente para la paciente embarazada”, resaltó un médico.

Los trabajadores manifestaron que están en su derecho de exigir material para trabajar porque está en la Ley General de Salud y en el Contrato Colectivo de Trabajo.

La médico especialista, Tania Tello informó que desde hace dos años hay un deterioro progresivo en el desabasto de medicamentos, material de curación y en la infraestructura del hospital.

Mencionó que desde el 7 de noviembre de 2017 el Comité de Calidad y Seguridad del Paciente autorizó el diferimiento de la cirugía selectiva, en un intento de priorizar a las pacientes embarazadas y de las urgencias.

Agregó que a partir del 26 de diciembre ya no cuentan con la farmacia que surte la receta que generan en las consultas, “por lo tanto la receta es surtida de manera incompleta”, se surte sólo el 20 por ciento de los fármacos cuando tienen que estar cubiertos por la póliza del Seguro Popular.

Ejemplificó que este jueves en el servicio de Medicina Interna no cuentan con tiras reactivas para medir la glucosa, cuando los pacientes que están hospitalizados son diabéticos descompensados.

Además no hay material para lavados de manos desde hace seis meses, no hay analgésicos básicos, antibióticos, equipos de bombas de infusión, diuréticos, área de preparados de medicamentos, el drenaje está obstruido y no hay baño para el personal en Medicina Interna.

“Tenemos un servicio de emergencia, no de urgencia, porque no hay equipos ni para transfusión sanguínea, es caótica la situación, se tiene que tomar una medida drástica”, intervino una ginecóloga.

El doctor Enrique Nava especialista en Urgencias informó que desde hace dos meses, “el pase de visita en urgencias parece como el coliseo Romano, pasas como el emperador César diciendo quién vive y quién muere, porque le das prioridad a quien tiene más posibilidades de vivir que al que ya está complicándose cada día más”.

Manifestó que las demandas de insumos ya las conoce el director del hospital, Víctor Garzón Barrientos, el secretario de Salud Carlos de la Peña Pintos y el gobernador Héctor Astudillo Flores, por lo que ahora se deberá de denunciar a nivel federal.

“Nuestra población ha evolucionado tanto pero nuestras autoridades no lo han hecho, no tenemos a alguien con la suficiente visión y capacidad para resolver el problema al que nos estamos enfrentando, y veo que este hospital está sirviendo como escalón político, por lo que digo, no sé, a lo mejor ya no me presento a trabajar al rato (bromeó)”.

Una enfermera dijo “muchos recordarán que hicimos una conferencia de prensa en marzo del 2017 donde reportamos la carencia de insumos, ahora estamos peor, está caótico”.

Aseguró que se han reunido con las autoridades de Salud para ver si solucionan el problema pero no lo corrigen, “se supone que la Secretaría de Salud tiene una partida para cada hospital, tiene que tener bases de datos para surtir, la pregunta es por qué no llegan los medicamentos, las autoridades dicen que no hay dinero pero no es nuestra culpa, no estamos pidiendo aumento de sueldo, que ya nos hace falta, estamos pidiendo insumos para trabajar y poder atender a pacientes y bebés, ese momento de estrés nadie lo vive más que nosotros”.

Destacó que no hay agujas, ni guantes, “no podemos cerrar el hospital por lo que se tienen que limitar con medicamentos, y se tiene que priorizar al paciente”.

En el recorrido en el área de Urgencias se constató que había muchos pacientes amontonados, algunos incluso recibían el medicamento sentados en sillas colocadas para la espera, pero ante la falta de camas y la saturación de pacientes tienen que ocuparlas.

Los trabajadores del lugar mostraron un mueble donde guardan los medicamentos y estaba vacío, sólo tenía sueros y cristaloides.

El médico explicó que “en el área de Urgencias sólo había cuatro camas, pero ante la demanda aumentaron a cuatro, pero los pacientes volvieron aumentar por lo que se agregaron otras cuatro, es decir que se multiplicó”.

Indicó que el número de pacientes aumentó un 100 por ciento pero los médicos, medicamentos, camas y aparatos no, por lo que hay escasez de los insumos.

Recriminó que los centros de salud no atienden adecuadamente a la población, lo que ocasiona que todos los pacientes acudan al hospital general, además les dan consulta una vez por semana y sólo se tienen que enfermar en la mañana porque en la tarde no hay consultas.

El médico precisó que al área de Urgencias acuden enfermos desde una diarrea hasta un herido de bala, por lo que es complicado atender a un mayor número de población, “si las autoridades de Salud ven que aumentó la demanda deberían de generar planes de acción”.

En marzo de 2017 trabajadores del hospital general Raymundo Abarca Alarcón después de una denuncia insistieron en que todo seguía igual, y que las autoridades de la Secretaría de Salud no habían enviado material, medicamento ni equipo, a pesar de que denunciaron la carencia y por lo cual habían cancelado cirugías “no tan graves”, programadas a pacientes.

Ese mismo mes el gobernador declaró que ya se había atendido la falta de material y equipo y que se había tratado sólo de algunas jeringas que llegaron sin agujas, pero que ya había dado instrucciones al secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, para que se atendieran las quejas de los trabajadores.

El 28 de junio del 2017, el director del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón, Víctor Hugo Garzón Barrientos reconoció que hacían falta siete médicos en el área de Urgencias, lo que complicaba que se atendiera a tiempo a los pacientes, en aquella ocasión dijo que en los próximos días sería solventado el problema.

El hospital Raymundo Abarca Alarcón fue inaugurado el 16 de marzo del 2012 por el presidente panista Felipe Calderón y el gobernador Ángel Aguirre Rivero. En su discurso Calderón dijo “es un hospital bellísimo, muy grande, más grande de lo que yo me estaba imaginando, no lo conocía”.

Se informó entonces que la obra tuvo una inversión de 550 millones de pesos, de los cuales 362 fueron del gobierno federal y 161 del gobierno estatal.

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