17 octubre,2017 7:55 pm

“Mendoza” reinterpreta a Macbeth en el Cervantino

Guanajuato, 17 de octubre de 2017. José Mendoza tiene “una mirada tan sin mirada”. Se está quedando solo. El augurio que escuchó de boca de una bruja se le ha cumplido: de coronel ascendió a general y de ahí, a gobernador. Corren los años de la Revolución, y conforme avanzan los días, los ojos se le van quedando vacíos y sus manos se van manchando cada vez más de sangre.

Con más de 130 representaciones, Mendoza es una de las obras más elogiadas de Los Colochos, una joven compañía teatral con apenas siete años de haber sido creada y que con esta obra, inspirada en Macbeth, de William Shakespeare, ha ganado el Certamen Internacional de Teatro Clásico Almagro Off, y ha participado en diversos festivales en América Latina, España y Alemania.

Ambientada en el México de los años revolucionarios, la obra da testimonio de la corrupción progresiva de José Mendoza (Marco Vidal), combatiente cuya ambición es alimentada por los consejos de su esposa, Rosario (Mónica del Carmen). Lo que comienza como el vaticinio positivo de una anciana bruja junto con un asesinato a traición solapado por Rosario, acaba por desbordarse en una serie de muertes que pesan sobre el cada vez más enloquecido Mendoza.

En la puesta en escena, la compañía recurre a lo mínimo de elementos escénicos y pone todo el peso de la obra en el lenguaje corporal del equipo y elementos figurativos.

La adaptación corrió a cargo de Antonio Zúñiga y Juan Carrillo, este último, director de la obra. Un joven de cabello ensortijado y amabilidad excesiva, rostro amable, palabras dulces cuando le solicita a los presentes en el Mesón de San Antonio que, “por el amor de Dios, apaguen el teléfono”. Un hombre, pues, cuya personalidad parece abismalmente opuesta a los oscuros actos de los personajes que ha creado.

Mendoza es el resultado de años de experimentación: en 2016, cuando la compañía ofreció una función gratuita en el Museo del Chopo, en Ciudad de México, Carrillo explicó a la audiencia que la obra inició como algo pequeño, una pieza ideada para presentarse en casas, ante un público reducido.

De ese tiempo, permanece intacta la interacción con el público: los personajes convierten al público en parte de la obra, le confían sus pensamientos, le invitan a sentarse con ellos a la mesa y brindar por el ascenso meteórico de José Mendoza. Y cuando la justicia alcanza al oscuro protagonista, es el mismo “respetable” quien lo castiga con crueldad.

Esa crueldad, erigida por el poder, se manifiesta omnipresente y atemporal. No importa si es en la Inglaterra renacentista de Lady Macbeth, en la Revolución mexicana del siglo XX o en los tiempos que corren: en el momento cumbre de la brutalidad en escena, la compañía cuenta en voz alta del uno al 43 y exige justicia. Lo que ocurre en escena no está lejos de la barbarie local, actual.

Mendoza fue presentada este fin de semana como parte del eje temático de Las Revoluciones, con el cual el Festival Internacional Cervantino (FIC) conmemora los 100 años de la Constitución mexicana y de la Revolución rusa, e invita a creadores y público a dialogar sobre los procesos de cambio.

Texto: Tatiana Maillard/ Foto: Archivo El Sur