19 mayo,2025 7:48 am

Molesta e indigna a guerrerenses en Chicago la propuesta de aplicar un impuesto de 5% a las remesas

 

Chicago, Estados Unidos, a 19 de mayo de 2025.- “Está muy mal ese impuesto que nos quieren cobrar, porque se lo cobran a la clase más pobre de la sociedad, ya sólo falta que nos cobren por el aire que respiramos, yo envío una pequeña parte de lo que me queda de mi plan de retiro, pero lo veo muy mal”, dijo Ángela Flores, originaria de Arcelia, Guerrero, sobre la propuesta de cobrar un impuesto a las remesas que se envían a todas partes del mundo.

Si se establece un impuesto a las remesas de 5 por ciento tendría un efecto negativo considerable para la economía guerrerense. En los primeros tres meses del presente año llegaron 798.8 millones de dólares y esta entrada de dinero representa cerca del 14 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del estado.

La propuesta de cobrar el impuesto a las remesas ya pasó por el Comité de Medios y Arbitrios en la Cámara de Representantes y se espera que sea votada en el pleno de la Cámara de Representantes antes de que termine el mes de mayo y pase a la Cámara de Senadores donde algunos republicanos ya han levantado la voz para oponerse a dicho proyecto de ley, que de ser aprobado cuenta con la firma del presidente Donald Trump.

El integrante del Club de Teucizapan, municipio de Ixcateopan, Vicente Arroyo, también considera como una idea negativa el establecer un impuesto a las remesas porque “son el producto del sudor de los trabajadores y porque todos pagan sus impuestos al final del año, además que cuando uno envía un dinero a la familia ya paga uno a las remeseras cerca del 5 por ciento y prácticamente estaría uno dejando en el camino el 10 por ciento de lo que se gana uno con mucho esfuerzo”.

“Eso tenemos que agradecérselo a todos los millones de personas que votaron por Donald Trump y a los republicanos, ya lo conocíamos, ya lo tuvimos durante cuatro años y aun así millones de personas votaron por él, para que ahora nos vengan a meter impuestos hasta en las remesas”, expresó.

Evodio Flores, originario de Acapulco, sobre la propuesta que está en proceso de aprobación en la Cámara de Representantes de establecer impuestos a las remesas, dijo: “es un impuesto que va de abajo hacia arriba, es decir de la clase más desfavorecida en el país, de los indocumentados y de los trabajadores en general, de los que no tienen ni voz, ni voto en el país y claro que lo pueden aprobar, aunque yo espero que no, porque si este impuesto fuera para millonarios y multimillonarios de la nación te juro que ya estuviera un lobby grande en la Cámara de Representantes buscando eliminar dicho gravamen y aquí se aplica un viejo y conocido refrán, al perro más flaco se le suben más las pulgas”.

Concluyó: “Cómo puede ser posible que se pretenda implementar un impuesto así a quienes ya se les sacó hasta la sangre trabajando para que vengan los republicanos, los ricos, a explotar aún más al trabajador, eso es no tener conciencia, ya casi es una esclavitud la que empezamos a vivir en esta nación, no creo que así quiera seguir viniendo gente a trabajar a Estados Unidos”.

Guerrero se ubica entre las ocho entidades federativas que más recursos por remesas recibe solamente superado por Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Ciudad de México, Estado de México, Chiapas y Oaxaca.

De las ocho entidades mexicanas que más remesas reciben, sólo Chiapas depende más que Guerrero de estas transferencias. Según el Banco de México, las divisas enviadas por los connacionales a Chiapas representan cerca del 16 por ciento de su PIB, un nivel elevado si tomamos en cuenta que hace una década sólo equivalía al 2.3 por ciento. Mientras, en Guerrero, las remesas representan el equivalente al 13.8 por ciento de su PIB, cuando hace 10 años sólo sumaba el 6.8 por ciento, es decir ahora se depende más de estos ingresos que hace una década.

El impuesto a las remesas no sólo impactará a Guerrero, sino también a naciones enteras que dependen ampliamente de estos recursos como El Salvador, Honduras y Nicaragua, cuya economía depende considerablemente de las remesas que envían sus connacionales.

Texto y foto: Manuel Martínez Santamaría