25 febrero,2018 5:55 am

A Morena se suben “piojos, chinches y gorgojos”: Romo

–Después de todos estos años de trabajar con Andrés Manuel López Obrador, ¿qué sintió cuando de pronto se enteró que en la lista de candidatos plurinominales de Morena está Napoleón Gómez Urrutia?– soltó directo la periodista Ana Paula Ordorica

Homero Campa / Agencia Proceso
Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México. La periodista Ana Paula Ordorica soltó directo a Alfonso Romo Garza, coordinador general del Proyecto de Nación 2018-2014 del candidato presidencial de Morena: “Después de todos estos años de trabajar con Andrés Manuel López Obrador, ¿qué sintió cuando de pronto se enteró que en la lista de candidatos plurinominales de Morena está Napoleón Gómez Urrutia?”.

Edna Jaime, directora de la organización México Evalúa, machacó con una pregunta similar: “Ayúdeme a resolver la disonancia que me genera el hecho de que en el centro de la agenda del candidato López Obrador esté el tema de la lucha contra la corrupción y, sin embargo, no ha hecho ninguna mención sobre el Sistema Nacional Anticorrupción y además incorpora a figuras como Napoleón Gómez Urrutia y Elba Esther Gordillo, producto del corporativismo corrupto del sistema político mexicano. ¿Cómo resuelve usted esa disonancia?”.

Convocado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), el encuentro con Romo –celebrado el martes 20 en el Club de Industriales, en Polanco– tenía el propósito de despejar dudas sobre temas de la campaña de López Obrador que inquietan a muchos influencers de este país: la marcha atrás de las reformas educativa y energética, la cancelación del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la amnistía a los narcotraficantes, la ausencia de un compromiso serio para fortalecer el estado de derecho, entre otros.

Gabriel Casillas, director de Análisis Económico y Relación con Inversionistas del Grupo Financiero Banorte, y quien fungió como moderador del encuentro, fue explícito: contó que una semana antes se reunió en Nueva York con 40 empresarios e inversionistas, quienes le expresaron sus “preocupaciones” sobre varias de la tesis y propuestas de López Obrador.

Justificaciones y titubeos

En casi todos los temas, Romo contestó unas preguntas y capoteó otras e intentó apaciguar ánimos y ahuyentar temores. Fue, sin embargo, en el tema de la incorporación a Morena de personajes polémicos donde derrapó: “He estado con muchos mineros y nunca he recibido una crítica sobre el comportamiento de Napoleón”.

Un murmullo de incredulidad se esparció por la sala.

“Yo no avalo a Napoleón ni lo conozco. Lo único que puedo decir es que, así como Andrés Manuel fue ‘el peligro para México’ y ahora se retractan quienes lo castigaron, de Napoleón puedo decir que si me demuestran lo que dicen –que es (un corrupto)–, yo me retracto públicamente”, señaló en referencia al líder sindical minero acusado de un presunto desfalco de 55 millones de dólares y quien se autoexilió en Canadá durante 12 años.

“Y no lo quiero comparar con nadie, pero yo me acuerdo: ¿quién estuvo 30 años en la cárcel?, pues Mandela y luego fue Premio Nobel de la Paz”, señaló Romo, lo que provocó hilaridad, abucheos y algunos silbidos de desaprobación.

“No estoy de acuerdo con Napoleón –trató de rectificar–, pero tampoco estoy de acuerdo con Carlos Romero Deschamps (líder del sindicato de trabajadores petroleros), ni con Gamboa (Pascoe, líder de la CTM hasta su muerte en 2016).

Para él, sin embargo, López Obrador es otra cosa: “Yo creo en él. He visto lo que lo rodea, he convivido con su familia, le he hecho el plan de nación durante cuatro años y lo combatí anteriormente. No es perfecto y no entiendo algunos de sus movimientos políticos, pero su esencia me gusta, me gusta más que otros a los que también he apoyado”, argumentó.

Sobre Elba Esther Gordillo recordó que le ayudó a ganar la elección presidencial a Vicente Fox, a Felipe Calderón y a Enrique Peña Nieto. “Es parte del sistema que viene de 50 años. Existen estos líderes que no nos gustan. Pero son parte de una realidad. Te tienes que sentar con ellos, alinear intereses y negociar. Porque si no alienamos intereses y nos confrontamos con ellos, ¿a dónde vamos a parar?”, preguntó.

Aclaró de inmediato que Gordillo “no está metida con nosotros”, a pesar de que “el yerno presuma y el nieto diga que sí”, pues “a mí me ha tocado rechazarlos; decirles: ‘no te recibimos’”, comentó en relación con las declaraciones que Fernando González, exsubsecretario de Educación, y de René Fujiwara Montelongo, han hecho públicamente sobre su incorporación a Morena.

Afirmó que a la maestra Gordillo la conoce muy bien. Recordó que “fui mensajero de ella en el 2012 para hacer un pacto con Andrés Manuel, pero éste no aceptó; ni siquiera la recibió”. Y aseguró que él y los colaboradores de López Obrador “tenemos un mandato de no sentarnos con ella ni pactar ni darle fuerza, pero si el de ponernos de acuerdo con el sindicato de maestros para alinear intereses”.

Desde el principio, la reunión del Comexi con Romo no fue tersa. Duros fueron los cuestionamientos. Pero Romo mostró a López Obrador como un candidato que les es afín en los temas que les inquietan.

Afirmó, por ejemplo: “No vamos a revertir la reforma energética; vamos a estar seguros que los contratos (de inversión para explorar y explotar los yacimientos petroleros) estén bien hechos en favor de la nación, y hasta ahora los contratos que hemos revisado están bien hechos”.

Sostuvo que, aún si Morena gana la mayoría calificada en el Congreso, el eventual gobierno de López Obrador se ha comprometido a “no hacer cambios legislativos durante los próximos tres años”, sino “operar con el marco legal que ya tenemos”, pues “no vamos a generar inestabilidad en los mercados. No nos conviene”, declaró.

“Por ese lado, ustedes tranquilos, no va a haber nada”, dijo a los asistentes.

–Usted ha dado aquí varios mensajes que no son los mismos e incluso son opuestos a los que emite su candidato López Obrador ¿A quién debemos creerle? –le preguntó Mariana Campero, secretaria general de Comexi.

–Creo que debes creerle a Andrés Manuel, porque el que va a gobernar es él, no yo, contestó Romo.

Y añadió: “Estoy actuando de buena fe y estoy convencido de lo que estoy haciendo. Si me equivoco voy a pasar como el empresario más tarugo de la República mexicana en los últimos 50 años. Pero no tengo miedo. Estoy completamente convencido de que lo que estamos planteando lo vamos a llevar a cabo”.

(En la imagen: Andrés Manuel López Obrador y el empresario regiomontano Alfonso Romo, en Monterrey, en junio de 2012. Foto: Pedro Kristian López / Cuartoscuro / Archivo)