15 junio,2023 9:20 am

Muere el último depositario del feeling cubano en Acapulco, el guitarrista Rubén Ruiz Corona

 

Acapulco, Guerrero, 15 de junio de 2023. La tarde de ayer fueron velados los restos del guitarrista Rubén Ruiz Corona, uno de los últimos herederos y depositarios del estilo guitarrístico conocido como feeling cubano en Acapulco, quien falleciera de una falla cardiaca a la edad de 89 años.

Decenas de personas se dieron cita desde muy temprano en Latinoamericana Recinto Funeral, en el fraccionamiento Hornos, para ofrecer el pésame y presentar respetos a quien en vida se dedicara a la bohemia en Acapulco desde los años sesenta.

Su hijo José Rubén Ruiz Castañeda recordó que su padre nació el 26 de diciembre de 1934 en Santiago Ixcuintla, Nayarit y que luego de estar en lugares como Tijuana, Ciudad de México y hasta en Estados Unidos, llegó al puerto en los años sesenta, para no irse jamás.

Por su parte, Edna Laura, hija también del guitarrista, añadió que “él venía a trabajar por quince días y una ocasión ya en Acapulco vio a mi madre (Bertha Castañeda fallecida hace cinco años) caminando por la calle, la siguió, se enamoró, se hicieron novios y a los dos meses se casaron” añadiendo que “él trabajaba en un trío cuando llegó, luego trabajó en otro trío, Los Romanceros (al lado de Javier Calvo y Leonel Polanco), y Acapulco fue su casa”.

Ya establecido en Acapulco, trabajó en diversos bares y hoteles, acompañando a artistas internacionales, entre los que destaca Luis Miguel.

En el centro nocturno Casbah que era propiedad de Luis Walton y que estaba ubicado frente a La Condesa, alternaba con Fito Luviano, hermano del legendario Macario Luviano, y con el otro guitarrista célebre del feeling cubano, Raúl Ávila, mejor conocido como Martinique.

El propio Rubén Ruiz Corona, explicó a El Sur en una entrevista del 2003 que se había especializado en el bolero romántico cubano, en el que incursionó en el género del feeling, un estilo surgido en Cuba en los años cincuenta que hicieron famoso boleristas como José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz, que permite a quien lo interpreta la oportunidad de desplazarse en la armonía libremente, según se vaya sintiendo la música. (El Sur, edición del 5 de septiembre, 2003).

Trabajó también muchos años en el hotel Hollyday Inn, donde acompañó a voces porteñas de distintas generaciones como Vicky Vera, Raquel Puerto, Luz Elena y Lilia Marino.

Asimismo fue el guitarrista de planta en esa aventura de la bohemia nocturna de Pepe Jara en Acapulco, el club nocturno El Andariego.

Y también alternó con el pianista Dany Burgos en el piano bar Villas del Marqués.

Sus hijos, quienes vivieron en la casa paterna ubicada en la colonia Jardín de los Amates, cercana al colegio La Salle, recordaron principalmente el amor al prójimo y los valores que les inculcó su padre incluso antes que su amor por la música. Edna Laura resaltó que “fue un gran, gran guitarrista, el mejor de Acapulco”.

Lo anterior, además de que quienes solían interpretar dicho género solían ser los grupos de bohemios que guitarra en mano, se reunían por las noches a cantar y compartir nuevas composiciones.

De hecho, el propio Ruiz Corona hace diez años fundó en Acapulco el grupo Por siempre bohemios cuyos miembros se dieron cita ayer durante el servicio funerario para rendirle un homenaje; los músicos e intérpretes Élfego Cruz, José Armando García Larumbe, José Luis López Velarde, Olivia de Montenegro y otros, estuvieron presentes en dicho homenaje en donde no faltaron los boleros y la música romántica.

Le sobreviven cuatro hijos (Edna Laura, José Rubén, Flor Susana y Julián Javier) y cinco nietos.

Según informó la familia, los restos del guitarrista fueron incinerados ayer mismo.

 

Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano / Foto: Jesús Trigo