15 abril,2018 1:13 pm

Mueren más de 200 delfines por contaminación en Brasil

Texto: Agencia Reforma/ Foto: Redes sociales
Río de Janeiro, Brasil, 15 de abril de 2018. Algo preocupante estaba ocurriendo en las aguas turquesas de la Bahía de Sepetiba, un puerto bullicioso a las afueras de Río de Janeiro. A finales del año pasado, los pescadores empezaron a toparse con cadáveres de delfines, a veces hasta cinco por día, que aparecían en la superficie.
Desde entonces, los científicos ahí han descubierto los cadáveres de más de 200 delfines de Guayana, o Sotalia guianensis, una cuarta parte de lo que era la concentración más grande del mundo de la especie.
Las muertes, causadas por fallas del sistema respiratorio y del nervioso relacionadas con un virus, han disminuido, pero los científicos están trabajando para desentrañar el misterio detrás de ellas.
¿Cómo es posible que un virus que normalmente podría haber matado a un puñado de delfines termine matando a veintenas?, se preguntan.
Y los científicos y los residentes locales se preguntan si parte de la respuesta se encuentra en la bahía misma, un testamento del poder económico de Brasil y también un portento de riesgo ambiental.
El delfín de Guayana se considera un “centinela” porque el mamífero es un depredador superior.
“Cuando algo anda mal con ellos, eso indica que todo el ecosistema está fracturado”, dijo Mariana Alonso, bióloga del Instituto de Biofísica de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Antes una zona de pesca, la Bahía de Sepetiba, 60 kilómetros al oeste del centro de Río, se convirtió en una de las principales puertas de entrada para las exportaciones brasileñas en la última generación. En el 2017, desde ahí se enviaron 39 millones de toneladas de mineral de hierro y otros productos.
Aunque la gente sigue nadando en sus aguas, cuatro puertos y una constelación de plantas químicas, de acero y de manufactura han sido levantadas en sus costas.
“La cantidad de industrias y empresas a lo largo de la Bahía de Sepetiba ha crecido exponencialmente en los últimos años”, dijo Alonso. “Lo que eso genera es una mayor concentración de contaminantes en el lecho marino y en la cadena alimenticia”.
Los científicos han atribuido la racha de muertes de delfines al morbillivirus, un virus transmitido por el aire, de la familia que causa el sarampión en los seres humanos. Los efectos del virus -erupciones, fiebre, infección respiratoria, desorientación- sugieren una muerte agonizante.
Los delfines moribundos fueron vistos nadando de lado y solos. Algunos cadáveres tenían feas deformaciones y sangre saliendo de sus ojos.
Sergio Hirochi, de 49 años, un pescador que nació en la zona, dijo haber visto el deterioro ambiental de la bahía.
“Desde aquí, veo cuánto desperdicio de minerales termina en el mar”, dijo Hirochi. “La Bahía de Sepetiba es un estuario, un criadero de especies. Y cuando lo destruyes, destruyes la vida marina”.