27 octubre,2019 12:44 pm

Muesta Cuca su poderoso rock con la estruendosa voz de José fors en el auditorio Telmex

La banda inició con “Hombre de la marcha” que fue como una guía fúnebre que llevaría a los asistentes al subsuelo.
Guadalajara, México 26 de octubre de 2019. Cuca mostró su poderío de rock visceral en su celebración por los 30 años anoche en el Auditorio Telmex.
Más de una hora antes de que comenzara el recital, cientos de personas caminaban de un lado a otro a las afueras del lugar como cucarachas listas para saborear los riffs putrefactos y el rock duro de la banda tapatía.
El calor y el alcohol alimentaba la ansiedad de los presentes que fueron saciados con la dosis que añoraban cuando la guitarra de Alex Otaola y el bajo de Carlos Avilés se ensamblaron con la batería de Nacho “El Implacable” González para darle paso a la estruendosa voz de José Fors.
La banda inició con “Hombre de la marcha” que fue como una guía fúnebre que llevaría a los asistentes al subsuelo.
La gente seguía ingresando y fueron golpeados por “Todo con exceso” que logró que el grueso del público bajara sus celulares para disfrutar y cantar.
Con apenas espacio para que los casi 5 mil asistentes respiraran o bebieran algo, la banda continuó con “Mátame antes” y “Arre Lulú”.

Cuca mostró su poderío de rock visceral en su celebración por los 30 años anoche en el Auditorio Telmex.

La noche se llenó de “Rock y solo rock”, “Cosas peligrosas” y “Gordibuenas”, que motivó a un par de mujeres a ofrendar sus sujetadores para que adornaran el atril de José Fors.
La siguiente fue “Mujer cucaracha” con la que Otaola y sus solos kilométricos deleitaron a los presentes, quienes fueron testigos de la metamorfosis de Fors en cucaracha, como si de Gregor Samsa se tratara.
Con la cordura que le quedaba, el cubano presentó “No me digas que no”, el más reciente adelanto de su disco Pornoblatea que saldrá el próximo 14 de febrero.
Con “Qué chingaos” y “El mamón” la gente se prendió, pero parecían presos por las butacas que no les permitían realizar un baile frenético como blátidos que convulsionan por el insecticida.
Sin misericordia, José Fors destiló su baba corrosiva que encontraba el eco en las voces de los asistentes que iban desde los 5 hasta los más de 50 años y que cantaron fieles las canciones que los han acompañado en estos 30 años.
Entre estas destacaron “Implacable”, en la que el solo de Nacho fue acosado por el grito de los asistentes que pedían más volumen, situación que se compuso con “Me vale madre” y “Alcohol y rocanrol”.
Texto y fotos: Agencia Reforma