
Presenta su trabajo unipersonal en el Centro Cultural Domingo Soler y lamenta los abusos en contra de niños y adolescentes
Acapulco, Guerrero, 17 de febrero de 2025. Con la idea de exponer la violencia de género ejercida durante las últimas décadas y de la mano en este caso de la música que dominaba la escena en ese entonces, el pasado sábado por la noche en la sala Luis Zapata del Centro Cultural Domingo Soler se presentó por única ocasión Princesas rotas.
Dicho trabajo unipersonal de la actriz y directora teatral Mayra Millán, mostró la historia de Johana, hija de un matrimonio caracterizado por los celos del padre sobre su mujer –quien se somete sin reclamo alguno–, haciéndole ver que los cuentos de hadas ni de princesas existen, crece y repite algunos patrones que derivan en volverla una mujer sumida en un matrimonio escaso de amor y teniendo a una hija que perpetuará dichos patrones al punto de casi morir a golpes por su marido.
Todo ello, de la mano de canciones de José José, Dulce, Amanda Miguel, Alejandra Guzmán, Gloria Trevi o Luis Miguel, piezas escritas para enaltecer el machismo y menospreciar a la mujer y que de alguna manera formaron emocionalmente a generaciones de niños y adolescentes durante los años ochenta y noventa.
Del mismo modo, y como ocurre actualmente con géneros como el pop, el regional mexicano, el hip-hop y más recientemente el reggaetón, si bien fueron celebrados entre risas por el público hubo oportunidad de pasar a la reflexión.
En ese sentido y en charla posterior, la originaria de Iguala reveló que el trabajo es en gran medida autobiográfico, lamentando además la cantidad de abusos que se comenten en el país precisamente en contra de los niños, los adolescentes, los jóvenes.
“Esta obra la escribí en un momento de reconstrucción, luego de tocar fondo”, aceptó, “y reuní fragmentos de mi vida e investigué sobre cómo es tan fácil romantizar la violencia y cómo solemos hacerlo y mucho a través de la música, de las películas, de las telenovelas”.
Por ello, llamó a generar cambios en los procesos formativos de los niños y adolescentes así como de los jóvenes “y enseñarles que lo primero es tener amor propio y después salgamos a buscarnos la vida”.
Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano


