30 septiembre,2025 8:51 am

Mujeres guerrerenses presentan su arte en la Cdmx: “Como un sueño… pinté a una mujer comisario”

“Sé que es muy difícil que pase en la vida real, pero luchamos por esos espacios”, dice Gisela Martínez Morales de su obra. Oriunda de Xalitla, pinta historias que van cambiando “mi cultura nahua, en la que desafortunadamente la mentalidad machista está presente”. Un cuadro en papel amate es su aportación a la exposición Creadoras de sueños y realidades, en la que participa al lado de otras paisanas, entre las más de 30 artistas de 13 estados que reúne la muestra, abierta al público hasta el 30 de noviembre en el Museo Nacional de Culturas Populares

El Sur / Ciudad de México, 30 de septiembre de 2025. María Antonieta Delgado es una docente de español y artes en una secundaria técnica en la colonia Buenavista, de Tlapa de Comonfort, en la Montaña de Guerrero. Desde allá se trasladó en agosto pasado a la Ciudad de México para recitar su poesía en el Museo Nacional de Culturas Populares. Ahora, su poema El milagro de nacer forma parte de la exposición Creadoras de sueños y realidades: Mujeres indígenas y afrodescendientes en el arte, que reúne a mujeres artistas de todo el país.

Escrito en español y en me’phaa, la lengua originaria de Delgado, el poema es un homenaje a sus ancestras –explica desde Tlapa en entrevista telefónica con El Sur–. Habla de las dificultades en la Montaña que atraviesa una mujer al dar a luz: “Nací en la humedad de un petate, donde el silencio se llenó de llantos / Nací en el jacal de mis abuelos, donde nada era todo…”.

A ella, cuenta, hace 52 años también le tocó nacer de esa forma y cuando cumplió 50 se propuso escribir sobre eso, “en memoria de ellas y para revitalizar la importancia de este acto natural de las mujeres de la Montaña de Guerrero”.

La exposición Creadoras de sueños y realidades se inauguró el 5 de septiembre como parte de las actividades conmemorativas del Año de la Mujer Indígena 2025 y del Día Internacional de la Mujer Indígena. Abierta al público hasta el 30 de noviembre en la sala Cristina Payán del Museo Nacional de Culturas Populares (MNCP), muestra el trabajo en diferentes disciplinas artísticas de mujeres indígenas y afromexicanas.

Conformada por 74 piezas representativas de fotografía, video, pintura, arte textil, talla en madera, alfarería, escritura poética y narrativa, la exhibición incorpora obras tanto de jóvenes emergentes como de artistas de amplia trayectoria en el estudio museográfico de las narrativas históricas, espirituales y de resistencia de los pueblos y comunidades de México.

Por otra parte, en torno a la exposición también se han organizado mesas de diálogo, con participación de las 33 creadoras que reúne la muestra, hablantes de jny’ón ndá, hñähñu, maya, mazahua, ngiva, ñuu savi, me’phaa, purépecha, seri y wixárika, originarias de 13 estados del país: Guerrero, Chiapas, Campeche, Ciudad de México, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Veracruz, Yucatán y Sonora.

Entre los temas que abordarán las creadoras se encuentran los riesgos medioambientales, la discriminación, los sueños y la maternidad.

Revitalizar el trabajo que se hace en los pueblos

–¿Qué relevancia tiene para ti tu participación en esta muestra? –se le pregunta a María Antonieta, quien es oriunda de Malinaltepec, Guerrero. Nació en una comunidad pequeña llamada Encino Robles. Egresada de la Escuela Normal Superior de Ciudad Madero, Tamaulipas, ahora trabaja en Tlapa de Comonfort, municipio de la Montaña de Guerrero.

–Fue muy importante la invitación a ese espacio. De verdad que es tan gratificante que nos brinden o que se abran espacios de ese tipo para exponer el trabajo que hacemos, no sólo yo, sino muchas mujeres de las diferentes etnias. Hay cultura y arte en nuestros pueblos. Simplemente, muchas veces los espacios no los hemos tenido.

En esta ocasión, menciona la escritora, “influyó porque es el Año de la Mujer Indígena. Se han hecho otros eventos ahí (en el MNCP), igual, resaltando el trabajo de las mujeres de los pueblos originarios, de las artesanas, de las creadoras, de las pintoras. Se está revitalizando el trabajo que se hace en los pueblos”.

“La mujer no sólo fue creada para tener hijos”

Gisela Martínez Morales, de 53 años, es de la comunidad de Xalitla, en Tepecoacuilco de Trujano, en la región norte de Guerrero. Es artesana por herencia familiar y desde los 13 años trabaja el papel amate, técnica de pincel y tinta china, en una comunidad donde 70 por ciento de las y los pobladores se dedican a la creación manual.

En agosto pasado, Gisela participó junto con más artesanos de Xalitla en una exposición organizada por el Museo Nacional de Culturas Populares. Para Creadoras de sueños y realidades volvió a ser invitada.

“Nos regresamos al pueblo a pintar, a seguir trabajando. A media semana me contacta la encargada y me pregunta si realmente yo quería participar de nuevo y le dije que sí. Me pidió hacer una pieza como la vez pasada. Me gustó la nueva temática”, cuenta Martínez por teléfono desde Xalitla.

La pieza que expone actualmente en el museo es un papel amate de 40 por 60 centímetros y color natural. Pintó varias actividades donde la mujer va por delante, un conjunto de situaciones sobre el desarrollo de la mujer indígena y las oportunidades que se ha ganado en espacios de educación. Por ejemplo, una maestra dando clases a varios niños.

“También pinté a una mujer que tiene una familia. La mujer no sólo fue creada para tener hijos. Es uno de sus dones, cualidades. Y yo pongo a la mujer como columna principal de una familia, de una sociedad. La mujer tiene mucha capacidad en trabajar en diferentes ámbitos de la vida”, comenta Gisela.

Todas las historias van unidas. Pintó a mujeres barriendo, tomando esta iniciativa para que las calles estén limpias: “Todo eso es educación y la mujer está allí presente. En mi cultura nahua desafortunadamente la mentalidad machista está presente. Como un sueño, y ojalá fuera una realidad, pinté a una mujer comisario. Así se le llama a la autoridad del pueblo. Sé que es muy difícil que pase en la vida real, pero luchamos por esos espacios”.

Algo que no olvidó pintar es a la mujer y su papel en la siembra de alimentos: maíz, calabaza, frijol: “En mi región aún se dan ese tipo de trabajos y la mujer está ahí presente, trabaja en el campo”.

–¿Qué significa para ti participar en esta exposición?

–Es sumamente importante porque, vaya, la voz de la mujer está siendo escuchada. No en su totalidad, no como quisiera. Pero va en el camino. Para mí como indígena nahua, una sufre varios tipos de discriminación: por ser mujer, por ser indígena y hasta por ser de Guerrero. Este espacio es como el portavoz o el micrófono que pueda llegar a mucha más gente. Es un boom para nosotros, al menos para mí, porque al final es un espacio donde se ve tu obra.

Es la segunda vez que Gisela expone en solitario en un museo, dice. La primera fue en Acapulco, en el Museo de las Siete Regiones.

Se trata de compartir, más que de mostrar

Gloria Martínez Carrera, adscrita a Proyectos Especiales de la Dirección de General de Culturas Populares de la Secretaría de Cultura, explica que Creadoras de sueños y realidades es una idea que ya existía y se retomó. Una vez que le fue encomendada la tarea, desde abril pasado, se dedicó a desarrollarla y concretarla.

Ella y su equipo se pusieron en contacto con las diferentes instancias estatales de cultura; trabajaron de manera coordinada para convocar a las artistas de nueva creación.

En la exposición, indica, se presenta obra de personas con largas trayectorias, pero también hay mujeres jóvenes, artistas emergentes, sobre todo en el caso de las pintoras de Chiapas. Se convocó a cantautoras, escritoras, videastas, escultoras, tejedoras, “artistas que nunca han tenido un espacio así para exponer sus obras. En la propuesta se incluyó un módulo de lenguas indígenas. Es importante considerar a las creadoras que hacen letras, pues tampoco tienen esos espacios. Lo relevante de esta propuesta es que se trabaja con artistas que van empezando y otras con más trayectoria”, insiste.

–¿La diversidad de obra representa la diversidad de mujeres en México?

–En nuestros pueblos originarios, todas las culturas no solamente trabajan en una sola disciplina. Una de las pintoras también es cantautora de arpa, por ejemplo. Es una interdisciplina que ellas tienen. Cantan, componen, pintan. Hacen poesía y son investigadoras. Muchas veces se piensa que, por ser de una lengua indígena, no hay chance de estar en esos espacios, porque están reservados a los grupos de élite. Ahora eso cambia –subraya la funcionaria.

“Queremos mostrar las fortalezas. Por años se ha dicho que ser de un pueblo originario es no saber nada, es ser ignorante. Se sigue diciendo, aunque no se exprese como tal. Justo es mostrar que tenemos tanta diversidad de tantas culturas e ideologías. Es una pequeña muestra. Lo ideal sería que estén las 68 culturas y lenguas que se tienen, más 364 variantes. No tendríamos un espacio para reunirlas a todas. Es un pequeño conjunto de todo. Tan diversos somos y no íbamos a poner puras fotografías”.

–¿Cuál es el propósito de que ellas expongan su trabajo?

–Para las creadoras es compartir, más que mostrar. Compartir las cosas que se hacen. Lo que hemos visto es que lo que saben, casi todas lo han aprendido de su familia, por medio de la herencia. No han tenido una escuela formal. No tomaron curso en una escuela de música. No fueron a una institución donde les enseñaron a hacer pintura o a bordar. Eso no. Son conocimientos de herencia y ellas también están aportando lo suyo como nueva generación. Es lo relevante también de esta muestra.

Con inocultable satisfacción, Martínez Carrera dice que esta exposición “es una muestra muy bonita. Nos costó trabajo integrar todo porque no somos muchas personas en el equipo. En el caso de ellas, no es tan fácil que salgan de sus comunidades por inseguridad y toda la cuestión que vive en nuestro país actualmente”.

Y pondera: lo más importante de esta muestra “es el mensaje que se manda a las nuevas creadoras o las personas que están haciendo arte desde sus comunidades. Las compañeras de Chiapas, por ejemplo, preguntan si habrá otra exposición el próximo año, pues más compañeras están haciendo pintura, literatura. Y también cómo a partir de esta pequeña muestra surjan más proyectos, surjan más acciones para los pueblos indígenas y afros. Esa es la gran relevancia”.

Guillermo Rivera