
En 1979 los nicaragüenses realizaron un paro nacional de varias semanas, que ayudó a derrocar al dictador Anastasio Somoza Debayle.
Texto y foto: EFE
Managua, Nicaragua, 13 de julio de 2018. Nicaragua amaneció hoy viernes paralizada casi en su totalidad debido a un paro nacional en demanda de la renuncia del presidente Daniel Ortega, a quien responsabilizan por una crisis que, según organizaciones humanitarias, ha dejado más de 351 muertos.
Calles desoladas, negocios cerrados, mercados paralizados y terminales de autobuses inusualmente vacías dominaron las primeras horas del paro, con el que los nicaragüenses esperan hacer notar su rechazo a Ortega, que dentro de seis días celebrará el aniversario 39 del triunfo de la Revolución Sandinista.
La protesta pacífica contra el presidente de Nicaragua inició a las 00:00 hora local (06.00 GMT), en medio de celebraciones con morteros artesanales en diferentes municipios del país y se extenderá por 24 horas.
Una manifestación similar el 14 de junio pasado sirvió para que Ortega permitiera el ingreso a Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina Regional para América Central del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), tras 11 años de negativa.
En 1979 los nicaragüenses realizaron un paro nacional de varias semanas, que ayudó a derrocar al dictador Anastasio Somoza Debayle.
El paro nacional es la segunda de tres grandes manifestaciones de la población de Nicaragua contra Ortega, luego de marchas multitudinarias realizadas el jueves en diferentes ciudades del país y previo a una caravana de automóviles programada para el sábado.
“Queremos demostrarle al dictador (Ortega) que el pueblo llena las calles y vacía las calles cuando quiera, aunque repriman, amenacen y obliguen a los trabajadores estatales a ser serviles de un dictador”, dijo el líder estudiantil Lesther Alemán, en la víspera del paro nacional.
El gobierno anunció que celebrará el aniversario 39 del “repliegue”, una fiesta sandinista anual que conmemora una táctica guerrillera para derrocar a Somoza, para lo cual ha citado a los trabajadores estatales.
La CIDH y la Acnudh han responsabilizado al Gobierno de Ortega por graves violaciones a los derechos humanos en el marco de las protestas que tienen lugar desde abril pasado.
La CIDH ha señalado “asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país”, lo que el Gobierno de Nicaragua rechaza.
Nicaragua atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta de su historia en tiempos de paz y la más cruda desde la década de los años 1980, también con Ortega siendo presidente.
Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, iniciaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.
Condena la CIDH muerte
de cuatro policías y un civil
Este viernes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su secretario ejecutivo, Paulo Abrao, condenaron hoy los últimos actos de violencia en Nicaragua, donde cuatro policías y un civil murieron la tarde del jueves.
“La @CIDH condena los actos de violencia en #Morrito, que provocaron el asesinato de 4 policías y 1 profesor, rechaza enérgicamente estos hechos inaceptables, y espera investigaciones efectivas que aclaren las muertes. Reiteramos nuestro llamado al cese de la violencia”, escribió Abrao en su cuenta de Twitter.
Según la versión de la Policía Nacional, un grupo de personas sin identificar atacó un cuartel de policía en la localidad de Morrito, en el sur de Nicaragua, donde secuestraron a nueve agentes. En ese ataque murieron cuatro policías.
El maestro murió por disparos en un ataque a la sede de la alcaldía de esa localidad, donde otros cuatro civiles resultaron heridos, según la Policía Nacional.
Por otro lado, Abrao informó de que el Mecanismo Especial de Seguimiento (MESENI) que la CIDH creó para monitorear la situación en Nicaragua acompañó a la Comisión de Mediación del Diálogo Nacional en el “levantamiento espontáneo y pacífico” de una barricada de manifestantes en la localidad de Juigalpa, a unos 140 kilómetros de Managua. Esa barricadas son conocidas en Nicaragua como “tranques”.
El objetivo de ese acompañamiento era “exigir garantías a la integridad física” de los manifestantes, añadió el secretario ejecutivo de la CIDH en otro tuit.
Nicaragua vive desde el 18 de abril su peor crisis en décadas. Según organizaciones de derechos humanos nicaragüenses, más de 300 personas han muerto en el marco de las protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega que comenzaron ese día. La CIDH confirmó esta semana 264 muertos.
El órgano autónomo de la Organización de Estados Americanos (OEA) realizó una visita al país centroamericano en mayo y tiene sobre el terreno ahora al MESENI. Además, tras su visita impulsó la formación de un equipo de expertos internacionales, el llamado GIEI, que está investigando la violencia allí.
Abrao denunció este miércoles en la OEA un deterioro y una profundización de la grave crisis de derechos humanos en el país e instó a la comunidad internacional a pronunciarse y exigir a Ortega que ponga fin inmediato a la represión y las violaciones de los derechos humanos.
(En la imagen: Calles desoladas, negocios cerrados, mercados paralizados y terminales de autobuses inusualmente vacías dominaron las primeras horas del paro, con el que los nicaragüenses esperan hacer notar su rechazo a Ortega)


