22 julio,2024 10:27 am

Ninguna estrategia servirá si no se empieza a deshabilitar las estructuras criminales, señalan

 

El director en México del Instituto para la Economía y la Paz, Carlos Juárez Cruz advierte que para limitar el número de homicidios es imprescindible reducir la impunidad

 

Acapulco, Guerrero, 22 de julio de 2024. Pese al uso de drones y una mayor presencia de la Guardia Nacional, ninguna estrategia de seguridad para Acapulco va a mejorar la situación de violencia si no se empiezan a deshabilitar las estructuras criminales, señaló el director en México del Instituto para la Economía y la Paz (IEP), Carlos Juárez Cruz.

“Hay protección política, hay protección económica, hay lavado de dinero y todas esas estructuras están intactas en Acapulco”, dijo en entrevista con El Sur el maestro en Políticas para el Desarrollo Internacional de la universidad estadunidense Duke, quien también criticó que el gobierno sólo está persiguiendo a los perpetradores de los asesinatos, pero no se preocupa por la impunidad.

Consultado respecto al aumento y el recrudecimiento de la violencia en Acapulco en los últimos meses, y la nueva estrategia de seguridad, Juárez Cruz, oriundo del municipio, afirmó vía telefónica que el repunte de violencia es cíclico, aunque algunos de los factores que pudieran explicar la actual crisis son las elecciones, los ajustes posteriores a los resultados y el huracán Otis “porque la ciudad está en reconstrucción, la economía empieza a sufrir estragos”.

Calificó de “preocupante” que los liderazgos locales, empezando por la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, pero también los empresarios, los académicos de universidades públicas y privadas, no estén hablando de un cambio en la forma en que se abordan los problemas.

Dijo que “ninguna estrategia de seguridad pública, ni con drones ni con más Guardia Nacional, va a surtir el efecto que queremos si no se empiezan a deshabilitar las estructuras criminales en la política, en el sector económico; hay protección política, hay protección económica, hay lavado de dinero y todas esas estructuras están intactas en Acapulco”.

“Se está persiguiendo nada más a los perpetradores, que son jóvenes acapulqueños y que están en actividades criminales, pero no se está planteando una estrategia más amplia”, añadió Juárez Cruz.

Afirmó que la situación actual de problemas en la educación y de disminución de espacios de esparcimiento público y culturales abonan a la crisis, “aunque parezca que no tiene que ver con los homicidios en el corto plazo o directamente, se está fraguando ahorita la crisis dentro de cinco, 10, ocho años para la ciudad y no estamos poniendo atención en eso”.

Juárez Cruz lamentó que la atención a los jóvenes no sea un problema central y “todo está enfocado en recuperar mínimamente la economía para la ciudad”.

Hay una preocupación por el alza de homicidios, “pero no nos preocupa que los que ya se cometieron no están siendo investigados y resueltos, entonces esa impunidad, esa falta de investigación, lo que genera es que se abarata la vida de las personas aquí, es mucho más fácil seguir cometiendo homicidios porque se sabe que hay impunidad, que no se resuelven, que no se investigan”.

Frente a ello, propuso el maestro en Políticas para el Desarrollo Internacional de la universidad de Duke, una de las más prestigiosas de Estados Unidos, y que fue beneficiario de la beca pro paz de la organización Rotary International, “una muy buena estrategia para reducir homicidios es reducir la impunidad de lo que ya se cometieron”.

El director de México del IEP dijo que en ningún lado del país se ha visto “que más presencia de Guardia Nacional mejore las cifras de violencia”, sino una perspectiva de paz positiva con la que se establezcan factores para construir resiliencia para la crisis de violencia criminal, pero también de la economía y los desastres naturales, entre ellos, un mejoramiento de los servicios públicos.

Propuso una agenda por la paz que plantee visiones de largo plazo y que no esté en manos de los políticos y los gobernantes, quienes se rigen bajo intereses y calendarios electorales, sino por “empresarios más comprometidos, más participativos, más valientes, medios de comunicación que denuncien y que cambien su relación con el poder, ciudadanos que seamos capaces de donar a la ciudad nuestro tiempo, nuestra inteligencia, nuestro dinero en algunas causas cuando es posible, un nuevo acuerdo para la ciudad”.

Dijo que el huracán Otis fue una oportunidad para plantear una nueva visión de ciudad y renegociar lo que los expertos llaman “la identidad del acapulqueño, es decir, el plantearnos quiénes hemos sido hasta hoy en Acapulco, qué hemos permitido que no nos hace bien y plantearnos cómo queremos ser hacia el futuro”.

“Pero esta conversación nunca sucedió, lo que hicimos fue recibir como llegó la ayuda federal, nadie cuestionó, nadie propuso nada y estamos tratando de volver a como éramos un día antes de Otis, con una fantasía o con un pensamiento de que todo estaba bien antes del Otis y no es cierto, en esta ciudad ya estábamos muy carentes de muchas cosas”.

Expuso que el caso de Acapulco es importante porque fue una de las primeras crisis en el país y que se va replicando en la Riviera Maya y Los Cabos por un modelo económico turístico que no procura bienestar para todos.

El 17 de junio, el director del IEP presentó el Índice de Paz en México en la Universidad Loyola del Pacífico, donde alertó del aumento de homicidios el año pasado en Guerrero y la alta impunidad que prevalece.

 

Texto: Ramón Gracida Gómez / Foto: Archivo-Jessica Torres Barrera