
El activista rememora la primera marcha del orgullo en 1979, con las demandas de “¡Alto a la represión! ¡Por la erradicación de las razzias!” de las organizaciones FHAR y LAMBDA
Ciudad de México, 24 de junio de 2023. De una cajonera de madera, el activista Juan Jacobo Hernández (México, 1942) saca el cartel que diseñó a mano, de forma rústica, para la primera marcha del orgullo en 1979, con las demandas de “¡Alto a la represión! ¡Por la erradicación de las razzias!” de las organizaciones FHAR y LAMBDA.
Un año antes, en julio de 1978, se habían hecho visibles en la gran marcha convocada para conmemorar los 10 años del movimiento del 68, exigir la libertad de los presos políticos y en apoyo a la Revolución cubana.
“Fue la primera vez que salió el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), fuimos entre los partidos, ahí frente al PRT, estábamos antes frente al Partido Comunista pero se espantaron y se empezaron a echar para atrás”.
“Pero fue una experiencia impresionante porque se rompió el tabú de que nos iban a madrear, fue muy emotivo, muy emotivo”, relata Hernández, cofundador del FHAR y uno de los 10 integrantes del frente que marcharon.
A esa primera marcha acudieron entre 500 y 700 personas. “Con la adrenalina a tope, muy alegre”, recuerda.
Hernández diseñó los carteles de las primeras marchas, pero en el archivo histórico del Colectivo Sol (1981), del que es fundador, hay más de mil afiches. La veterana asociación civil, surgida tras la disolución del FHAR, activo entre 1978 y 1981, es la única que pervive de los colectivos formados en aquella época.
“Necesita ser curado”, dice Hernández sobre el acervo del Colectivo Sol, que su cofundador aspira a poner en línea para la consulta, pero como muchos otros archivos padece por la falta de dinero o el desinterés institucional.
Un hombre toca el timbre de la casa mientras Hernández guarda los carteles. Ha venido por condones y, sin mediar pregunta, Hernández toma un bonche de un bote para dárselo. Con la aparición del VIH-Sida las energías del colectivo se volcaron a esa lucha.
“La gente que sobrevive o que sobrevivimos nos tenemos que reciclar, tenemos que abandonar el campo de la LGBTQ+ y dedicarnos a salvar vidas y a salvarnos a nosotros mismos”, recuerda.
Hernández, ahora de 81 años, vio desaparecer a toda una generación en México a causa del VIH-Sida. Él mismo perdió a Mario Rivas, su pareja durante 10 años, cuyo retrato cuelga en su oficina.
Era un momento en el que estaban aprendiendo a hacer sexopolítica, distinta de la política partidista. La sexopolítica implica “poner el cuerpo como instrumento para el cambio”. Algo que les enseñaron las feministas.
En la sede del colectivo, en un estrecho callejón en Pueblo Quieto, en Tlalpan, resguardan una cantidad imposible de calcular entre videocasetes, publicaciones, fotografías y documentos. Muestra como ejemplo los papeles en apoyo a la candidatura presidencial de Rosario Ibarra de Piedra en 1982 con el PRT.
El archivo histórico del FHAR está repartido entre el Colectivo Sol, la UAM-Azcapotzalco y el Centro Académico de la Memoria de Nuestra América de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Hernández refiere que la UNAM lo rechazó.
“Ahorita estamos en la construcción de ese centro de documentación de información y documentación”, añade Hernández, aunque el proyecto apenas comienza.
Inmerso en un proceso de reformulación de la misión del colectivo, ese centro será una prioridad en el plan de acción que aspiran tener listo en septiembre.
“Queremos hacer como un nodo que difunda proactivamente también informaciones sobre el quehacer de las organizaciones, pero también sobre lo que se hizo”.
La tarea de digitalización avanza a cuentagotas porque recae en una sola persona, no hay dinero para más.
Pero está en marcha una campaña de acopio de fondos para poder institucionalizar ese nuevo esfuerzo como antes hicieron con Crisol y el Centro de Investigación y Documentación de las Homosexualidades (CIDHOM).
Otra vía para financiar su trabajo son las publicaciones, en la colección Arcoíris aparecerá la primera compilación del movimiento LGBTQ, escrito por un equipo encabezado por Hernández. Bajo el título Memoria viva LGBTQ estima su aparición hacia febrero-marzo de 2024.
“No existe una compilación con una línea del tiempo que traiga los antecedentes del movimiento, cuando surge y cómo se desarrolla”.
En víspera de la Marcha del Orgullo, Hernández aún no ha decidido si acudirá, la ola de calor lo desanima. “Es la marcha de las mil marchas porque cada uno va por su propio (interés), son pocos los contingentes cohesionados”, opina.
Pero desearía ver alguna consigna a favor de los más desposeídos de la comunidad LGBTIQ+. “No hay una sola sobre cómo atender a la gente LGBTIQ+ en pobreza extrema”, se queja.
Advierte un movimiento menos politizado, por eso la necesidad también de hacer una historia de la lucha; una memoria de la que él ha sido actor y testigo, y que se esfuerza por preservar.
Texto: Erika P. Bucio / Agencia Reforma


