
Tlapa, Guerrero, a 20 de diciembre de 2025.- Familiares y amigos del activista asesinado, Sergio Hugo Ureiro Castañeda, informaron que se movilizarán hoy en la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE), para seguir reclamando avances en la investigación, porque a cinco meses del crimen “no hay nada”, aseguró la hermana de la víctima y lideresa local.
“Seguimos con dolor, con tristeza, con un vacío, como si la muerte de mi hermano hubiera sido ayer”, dice Verónica Ureiro, quien con su hermano y otros, formaron el Movimiento en Defensa de la Plazuela de los Cántaros.
Asegura que sólo buscan justicia, pero que, “lo más sorprendente es la indiferencia de las autoridades, y no sólo con nosotros, sino con cientos de familias que han sido víctimas” de la violencia en la región de la Montaña.
De la investigación de la FGE, “hasta la fecha no hay nada, nada, nada…”, se quejó.
La también profesional de la salud dijo que por orden del juez se exhumaron los restos de su hermano en octubre, tres meses después del homicidio, para que le fuera practicada la necropsia de ley, ya que familiares y vecinos se llevaron el cuerpo la misma noche del delito, por el estallido de rabia con que recibieron la noticia, hasta que sus representantes legales les advirtieron que sin ese dictamen forense no se podría culpar a nadie ni hacer justicia.
“Nosotros no sabíamos de esos protocolos”, dijo Verónica Ureiro, “y no quisimos que se tomara como pretexto para que no avanzara la investigación”, por lo que aceptaron la exhumación, pero, a pesar de que ya pasaron más de dos meses, el Ministerio Público dijo en esta misma semana al representante legal de los ofendidos, “que todavía no le hacían llegar los resultados de la necropsia”.
Hoy la familia no acusa en particular a nadie, pero a través de un acto de denuncia semanas después del homicidio, la también delegada de la Colonia San Diego pidió que se investigara a la síndica municipal, Leticia Sierra Olozagaste, de quien su hermano se había quejado porque la funcionaria invadió una fracción del margen del contaminado río Tlapaneco, donde se había pensado construir un parque infantil, pero la síndica se lo apropió y en él construyó un inmueble de locales comerciales.
Al respecto, Verónica Ureiro expuso que “ya no tienen vergüenza, ese es el punto, siquiera hubieran parado esa construcción, y lo hubieran hecho si tuvieran poquita pena, pero no les importó, más bien hasta le echaron un segundo piso, y ya están anunciando la renta de esos locales desde este fin de año”.
Un mes antes de su homicidio, al profesional de la construcción le incendiaron su casa, por lo que presentó denuncia ante el Ministerio Público, pero “no hubo investigación ni hubo nada”, lo que ya era una señal preocupante.
Consideró que en la región la gente tiene “un profundo temor”, y que el miedo prevalece por encima de todo. “A mí me piden disculpa por no acompañarnos, pero es por eso, por el temor y porque falta más valor”.
Prometió ante el cadaver de su hermano que no descansaría hasta que se haga justicia, y sigue en pie, aunque recibe “varios mensajes que me dicen que me cuide, que no me metas con esos, porque a ellos no les importa nada”.
Agregó que no está interesada en algún cargo de representación, “porque a mí me gusta trabajar”, pero es consciente de que a mucha gente le agradaría una figura con la dimensión moral que ella representa, “me lo comentan, me llegan mensajes todos los días, para que ayude en diversos temas”, pero no está por lo pronto en su interés la disputa por la presidencia municipal o un espacio legislativo.
El homicidio del activista ocurrió poco antes de las ocho de la noche del 20 de julio pasado, cuando cargaba gasolina en un expendio céntrico, en donde fue atacado con arma de fuego, y cuyos actores debieron de haber quedado grabados en las cámaras de seguridad de la gasolinera y otras mas de la zona. “Hasta donde yo sé, la Fiscalía ya tiene esas grabaciones de las cámaras”, dijo Verónica.
Lamentó que la justicia “esté tan pervertida y al servicio de unos cuantos”.
Y no es que no tenga miedo, expuso, pero no puede dejar de señalar que “si no hay dinero de por medio no hacen su trabajo en la Fiscalía, eso lo sabemos todos”.
Martín Equihua


