19 enero,2026 2:43 pm

No instalan las máquinas de hemodiálisis extra en el hospital de Zihuatanejo, señalan

Familiares de enfermos renales reconocen que hay avances en el transporte y la atención médica, como se acordó con las autoridades

Zihuatanejo, Guerrero a 19 de enero del 2026.- A 19 días de que las autoridades del hospital IMSS-Bienestar Bernardo Sepúlveda, en Zihuatanejo, y de ese sistema de salud, se comprometieron a mejorar las condiciones de los pacientes renales mientras se remodela la sala de hemodiálisis, familiares informaron que hay avances en el transporte y la atención médica.

Sin embargo, aseguraron que todavía está pendiente la puesta en marcha de las dos máquinas de hemodiálisis de rescate, que la semana pasada les prometió la dirección del nosocomio.

Este domingo, la familiar de uno de los pacientes afectados señaló que existe la versión de que las máquinas ya llegaron al hospital, pero hasta el momento los pacientes no han sido notificados sobre su instalación o disponibilidad, “apenas estábamos platicando con otros compañeros sobre eso, de que sabemos que llegaron unas máquinas, pero no sabemos si son las que estarán ya en la clínica o son las dos de rescate que nos prometió el director”.

Se comentó que la sala donde estarían las dos máquinas de hemodiálisis de rescate ya está acondicionada, “pero mañana lunes iremos a platicar con el director, para saber qué pasó con esas máquinas y a partir de cuándo se podrán usar, en caso de que alguno de nuestros pacientes se ponga delicado de salud”, explicó.

Uno de los puntos que los familiares reconocen como un avance, tras sus jornadas de protesta y presión, es el servicio de transporte.

La familiar del paciente indicó que desde el viernes 16, las autoridades del hospital están facilitando ambulancias y una camioneta urvan para trasladar a los pacientes, en especial a quienes viven en zonas alejadas o requieren oxígeno, hacia la clínica subrogada del IMSS, que se ubica en la colonia El Hujal, donde los 104 pacientes reciben el tratamiento de manera provisional.

“Los están llevando y trayendo, incluso a los que salen en el turno de la madrugada. El horario más complicado es el de las 10 de la noche, porque terminan entrando casi a las 11 y media y salen ya muy tarde. Pero por lo menos ahora tienen el apoyo del transporte y eso se agradece, porque la mayoría de los enfermos renales son de escasos recursos y no tienen la posibilidad de pagar transporte, en especial a esas horas de la madrugada”, comentó.

Agregó que además del transporte, “el director instruyó a una doctora del hospital para que esté exclusivamente encargada de ellos. En el sentido de que en el momento en que nuestros familiares requieran de una orden médica para que les hagan los estudios de laboratorio que deben de llevar a la otra clínica para sus sesiones, ella de inmediato se las extienda y no pierdan tiempo”.

“Creo que la unidad de los pacientes y de nosotros, como sus familiares, que nos hemos organizado para presionar, es lo que ha hecho posible que la calidad de la atención que venían recibiendo en la clínica a donde los mandaron, esté mejorando, realmente sí está mejorando porque los llaman por teléfono para que no vayan a faltar a su cita y reciban su sesión”.

Continuó: “Ahora sólo nos queda pendiente saber cuándo van a empezar a funcionar las máquinas de rescate y que llegado el plazo que nos pidió el director, para que ya esté funcionando de nuevo la clínica en el hospital Bernardo Sepúlveda, eso es lo que estaría pendiente”.

Sobre la obra de remodelación en el hospital Bernardo Sepúlveda, la familiar indicó que se mantienen vigilantes de los tiempos prometidos por el director; dijo que según información proporcionada por el encargado de la obra a los familiares, el retraso principal podría deberse a la adquisición de un piso especial antibacterial, que tarda unos 15 días hábiles en llegar tras ser solicitado, “el encargado nos dijo que ya lo había pedido desde la semana antepasada. Dios quiera que llegue a tiempo porque el compromiso del director fue que en un mes, nuestros familiares estarían de regreso en el hospital recibiendo sus sesiones de hemodiálisis”.

Enseguida, hizo un llamado al resto de los familiares de los pacientes para que se unan, “porque somos nosotros los que hemos tenido que encabezar esta nueva lucha, ante el desgaste físico de nuestros pacientes. Nosotros vamos a seguir presionando para que los plazos se cumplan y el servicio se normalice a la brevedad”, apuntó.

“No se dejen engañar, sí hay hemodiálisis”, dice el director

Por su parte, el director del hospital, Ernesto Zavala Lorenzo, a través de un video difundido el sábado 17 en las redes sociales desde la cuenta oficial del IMSS-Bienestar Guerrero, informó que por ahora se llevan a cabo trabajos de remodelación en el área destinada a la unidad de hemodiálisis de este nosocomio, con el fin de mejorar la infraestructura y la atención a los pacientes renales de la región.

A través de un mensaje, de 42 segundos de duración, el directivo aseguró que pese a las obras de rehabilitación en el espacio físico permanente, el servicio de hemodiálisis no se ha suspendido. Explicó que las sesiones se están realizando en una unidad alterna, para garantizar la continuidad del tratamiento de los usuarios.

Zavala Lorenzo enfatizó que este servicio de especialidad es totalmente gratuito para la población, “no se dejen engañar, sí hay hemodiálisis totalmente gratuita en IMSS-Bienestar”, recalcó el médico.

Asimismo, destacó que la institución está brindando apoyo logístico a los pacientes y sus familias que así lo requieran, mediante el transporte desde sus domicilios hasta la clínica alterna, que es la clínica subrogada por el IMSS para atender a sus pacientes renales, para que no pierdan sus citas, reconociendo las dificultades de movilidad que enfrentan muchos de ellos.

La unidad de hemodiálisis en Zihuatanejo ha sido una de las demandas más sentidas por la población de Costa Grande, ya que, hasta hace 20 años, los pacientes debían trasladarse hasta el puerto de Acapulco o el puerto industrial de Lázaro Cárdenas, en Michoacán, o clínicas privadas, lo que representaba un alto impacto económico y físico para las familias.

Con esta remodelación se espera que el hospital cuente con instalaciones más dignas y funcionales para los pacientes renales, cumpliendo con los estándares de los servicios públicos de salud federales.

Brenda Escobar