

Quienes mataron a Javier y Marcelino Sahuatitla Peña, llegaron al plantón acompañados de agentes de la Gendarmería, afirman. “Nosotros no teníamos armas, somos un movimiento laboral pacífico, vinieron a agredirnos”, dice una mujer que estuvo en el lugar
Texto: Zacarías Cervantes
Foto: Jesús Eduardo Guerrero (En la imagen, trabajadores de la mina Media Luna ubicada en la comunidad de Nuevo Balsas, Cocula, en el plantón que instalaron en la comunidad de Atzala, donde la noche del sábado asesinaron a dos de sus compañeros).
Aztcala, Cocula (Guerrero). – Habitantes de Aztcala, municipio de Cocula, que la noche del 18 de noviembre presenciaron el asesinato de los hermanos Javier y Marcelino Sahuatitla Peña, negaron que hayan muerto en un enfrentamiento, como aseguran la minera Torex Gold, la Fiscalía General del Estado (FGE) y el vocero en materia de seguridad, Roberto Álvarez Heredia.
Los testigos aseguran que los agresores iban directamente en contra de los dos hermanos.
Consultados en el lugar donde la noche del sábado pasado cayeron muertos los hermanos Sahuatitla Peña, contaron que la noche del 18 de noviembre, quienes mataron a Javier y Marcelino llegaron al plantón ubicado en Atzcala, acompañados de agentes de la Gendarmería.
Algunos testigos los vieron llegar encapuchados, y cuando supieron dónde estaban sus víctimas se fueron sobre ellos directamente, los bajaron de su camioneta y los llevaron hasta la carretera, en donde les dispararon. A un habitante de Aztcala sólo lo golpearon.
“Es mentira que haya sido un enfrentamiento, nosotros no teníamos armas, somos un movimiento laboral pacífico, vinieron a agredirnos”, declaró una mujer que estuvo esa noche en el plantón, quien se quejó de que la versión oficial que han publicado los medios de comunicación está afectando a ese pueblo, porque dice que esa noche estaban armados y que se enfrentaron con los que llegaron.
“Nos califican como gente mala, pero aquí no tenemos armas, fueron ellos los agresores, pero aquí nadie nos ha venido a preguntar cómo ocurrieron las cosas”, dijo junto a dos veladoras y dos maceteros con flores, justo en el lugar donde cayeron muertos Javier y Marcelino, en medio de la carretera que cruza el pueblo, pasa por la minera Media Luma y llega a Nuevo Balsas.
La mujer contó que por esa dirección llegaron y por ahí se regresaron los agresores.
En este lugar, los plantonistas fueron visitados ayer por una comisión de integrantes del movimiento Pro AMLO. Después, ante ellos, contaron su versión a los reporteros.
La mayoría tuvo temor de hablar abiertamente ante los riesgos de represalias, por lo que pidió resguardar su identidad.
Una de las plantonistas contó que esa noche, entre 9 y 9:30, ella ya casi se retiraba a su casa y andaba con una taza de café en la mano cuando vio llegar a los agresores. “Yo vi que venían con la Gendarmería, cuando menos vi una patrulla.
Después todo pasó tan rápido, no nos pudimos defender, aquí nadie tenía armas, estamos así, sin nada, porque se supone que es un paro laboral nada más, no es cosa de pleitos”, insistió.
Explicó que los hermanos asesinados apoyaban al plantón dándoles gasolina y que esa noche estaban al lado de su camioneta a orillas de la carretera, y que cuando vieron que llegaron los hombres armados se subieron y trataron de esconderse, pero fueron por ellos, “y uno (de los agresores) dijo, ‘aquí están, en la camioneta’”.
Agregó que, después los bajaron y los llevaron a la carretera en donde los mataron frente a unos 60 plantonistas.
Explicó que los agresores llegaron en tres o cuatro camionetas, una de ellas era una patrulla de la Gendarmería, y que todos iban cubiertos del rostro, “a mi hijo le arrebataron su celular, estaba viendo una película, después se lo regresaron”.
La mujer declaró que cuando llegaron hicieron disparos al aire y mostró una lona con varios agujeros de bala. Añadió que entonces todos los del plantón empezaron a correr en distintas direcciones mientras los agresores les gritaban, “¡no corran, hijos de la chingada!”.
Insistió en que es mentira que haya sido un enfrentamiento, “ellos (los asesinados) no hicieron nada, yo estuve aquí. Aquí estuvieron los de la Gendarmería, ellos vieron, y, al contrario, escoltaron a los agresores y los dejaron ir”, acusó.
Reprochó que “no es justo que vengan a hacer eso, que vengan a asustar a los niños, había muchos aquí, ahora sí que no se vale”.
Otros plantonistas contaron que Javier y Marcelino trabajaban para la empresa Dimi Construcciones, que además de haber sido subcontratada por la minera para el abastecimiento de gasolina y diésel, también hace obras dentro de la mina.
Incluso, aseguraron que las dos víctimas eran nietos de quien fundó la empresa Dimi Construcciones, y que vivían en Tonalapa del Sur, municipio de Tepecoacuilco.
Explicaron que Dimi Construcciones tiene varias pipas y camiones de volteo, con los que surte gasolina y realiza trabajos de obras a la minera Media Luna.
El paro de Media Luna es ilegal, insiste Delgadillo
Blanno; son sólo 22 de 600 sindicalizados, dice
“Es una situación entre sindicatos… Los trabajadores han sido engañados”, afirma el delegado federal
Texto: Karla Galarce Sosa
Acapulco, Guerrero. – El delegado del Trabajo en Guerrero, Felipe de Jesús Delgadillo Blanno dijo que el paro en la minera Media Luna es “ilegal”, y que solo 22 de los 600 trabajadores sindicalizados participan en el movimiento, respaldados por habitantes de pueblos aledaños.
En conferencia de prensa en un restaurante de Costa Azul, frente al Centro de Convenciones de Acapulco, el funcionario sostuvo que el paro “ilegal” provoca pérdidas a la empresa porque los inconformes bloquean los accesos, y desde el punto de vista laboral no hay quejas contra la minera por parte de la CTM, que es quien ostenta el contrato colectivo de trabajo.
“Existe un paro laboral ilegal que instalaron desde el día 3 de noviembre por parte del señor Indalecio Pérez, que es el representante del Sindicato Nacional de Mineros, de Napoleón Gómez Urrutia, y que están peleando la titularidad del contrato colectivo de trabajo (con la CTM que preside Lourdes Plasencia)”, explicó el funcionario federal.
“Es una situación entre sindicatos. El paro es ilegal. Los trabajadores han sido engañados y los han involucrado en un paro que no tiene sustento legal, porque la ley lo marca claramente, que para la titularidad de un contrato colectivo de trabajo, para obtenerla se necesita un recuento y esos recuentos se llevan a cabo a través de las juntas federales de Conciliación y Arbitraje”, destacó.
Los apoyan habitantes de comunidades aledañas a quienes les han prometido que los van a contratar, dice
Comentó que la minera Media Luna tiene 650 trabajadores en total, 50 de ellos son de confianza y 600 están agremiados a la CTM.
Puntualizó que en el paro participan 22 trabajadores sindicalizados, quienes están siendo apoyados por habitantes de comunidades aledañas, pero a quienes les han prometido que los van a contratar manipulando sus discursos “políticamente”.
Precisó que el recuento fue promovido por el Sindicato de Mineros, aunque transcurrirán seis meses para que se haga tal recuento, y mientras tanto, los trabajadores deben seguir trabajando de manera normal.
“En lugar de manejar el tema como un recuento laboral, lo está manejando como un paro, pero desgraciadamente están siendo engañados (los trabajadores). Estuve dos días después de que comenzó el paro y platiqué con Indalecio (Pérez Morones, delegado del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, SNTMMSRM). Le dije cuál es el procedimiento para hacer un cambio de sindicato… Y nos dijo, ‘el gobierno es muy tardado nosotros vamos a hacer esto porque así es la única manera que vamos a lograr el cambio de sindicato’, queriendo forzar a la empresa (para que firme con ellos) el contrato (colectivo), pero que serían inválido porque teniendo un sindicato titular no puede haber un contrato sobre otro contrato”.
Delgadillo Blanno insistió en que se trata de un paro ilegal, porque están bloqueando el acceso a las instalaciones de la mina e impiden que los trabajadores entren a su centro de trabajo.
Comentó que durante la visita que hizo dos días después de que el paro se instaló, observó que los trabajadores pueden ingresar a la mina para laborar; no obstante, la empresa debe hacer conciencia entre ellos para que vuelvan a su centro de trabajo.
“Lo que yo vi allí es que no hay violencia. Todo está muy tranquilo, la cuestión es que el sindicato que quiere tomar el control debe hacerlo (mediante) canales adecuados y hacer legalmente sus demandas ante la Junta de Conciliación. Los trabajadores no saben que no está bloqueado el acceso y ellos deben saber que su fuente de trabajo allí está, y los está esperando. Obviamente, si dejan de acudir la empresa va a dejar de pagarles”, advirtió.
El funcionario añadió que, la dependencia busca proteger los derechos de los trabajadores, pues verifica con inspecciones que eso ocurra.
“He hecho las inspecciones… a la empresa, y las condiciones generales de trabajo han sido cumplidas. No tengo quejas sobre esta empresa y la manera en la que puedo intervenir es invitando a los trabajadores a que trabajen, y si hay algún conflicto entre los sindicatos, sean ellos los que diriman y aclaren ante la Junta de Conciliación y Arbitraje”, expresó.
Insiste en que los dos hermanos asesinados no eran empleados de la empresa
En relación al asesinato de dos trabajadores que apoyaban el paro, Delgadillo Blanno insistió en que no son trabajadores de la mina, “no son reconocidos por la empresa, inclusive ya hay declaraciones del gobierno del estado en las cuales se establece que no forman parte de este asunto. El gobernador (Héctor Astudillo Flores) ha estado muy al tanto desde un inicio, nos solicitó intervención y estuve allá con el Secretario del Trabajo (estatal, Oscar Rangel Miravete). No se ha generado ningún acto de violencia, la disputa es una cuestión sindical por la titularidad del contrato colectivo de trabajo que tienen los líderes del sindicato minero, que quieren una parte, y los de la CTM que son los que tienen otra parte, pero la mayoría o la minoría de los trabajadores debe ser determinada por un recuento laboral”, señaló.


