
Antonia Ramírez Marcelino
Las Cruces, municipio de Copanatoyac
En la comunidad nahua Las Cruces, Oztocingo, municipio de Copanatoyac, el día 27 de octubre por la noche acuden al Encuentro con los Fieles Difuntos, que consiste en recibir a sus seres queridos que ya murieron, pero que cada año acuden al lugar para recibirlos con velas, flores, incienso de copal, pan, calabaza y elotes, hasta que da la medianoche y se vuelve una noche de recuerdo con las cientos de velas prendidas.
A las 8 de la noche el Comité de Acción Católica integrados por el presidente, Salvador Ramírez Mundo, el secretario Antonio Campos Leal y siete fiscales se encuentran en el Templo Mayor, desde ahí inician el repique de las campanas y tiran cohetes, mensaje de que ya van a partir.
Dentro de la iglesia, recién pintada, están los santos principales: San Salvador, que se celebra el 2 de mayo, y San Lorenzo, que se celebra el 9 de agosto.
Al frente ya está una imagen de la Virgen de las Ánimas del Purgatorio, adornada con flores de cempasúchil y una palma en forma de arco. Sólo se esperaba la llegada de la rezandera para que inicie las alabanzas y otras pocas personas que llegaron a la iglesia para acompañarlos al recorrido.
Mientras, las demás familias salían de sus casas, con flores, velas, canastas y morrales, otros prefirieron apoyarse de carretillas para que hacerse más ligera la cargada, porque la noche sería larga.
En la entrada del pueblo recibía un arco enorme adornado con flores amarillas, algunas de cempasúchil, otras de flores silvestres.
Los encargados de preparar todas las actividades religiosas son los del Comité de Acción Católica, que son personas electas en asambleas para hacer su servicio comunitario; así lo contó el presidente de la Junta Católica, Salvador Ramírez Mundo. Dijo que cuando era joven todo el tiempo se la pasó trabajando fuera de su comunidad y ahora que ya dispone de tiempo lo propusieron porque debe brindar servicio a su comunidad.
La gente ya sabe y apoya, “anunciamos en aparato de sonido que vengan a dejar lo que desean para los difuntos, y traen velas, flores, canastistas, morralitos que se usan para colgarlos en los arcos que realizan, uno en la entra principal y el otro en la iglesia”, se escuchaba en los carros de sonido.
Para la celebración de Día de Muertos se organizan desde el 21, 22 y 23 de octubre, cuando acuden a Tlapa.
“Yo recuerdo que cuando éramos niños nos daban velas, flores y era lo que llevábamos, y a mis hermanas le entregaban tanates, donde ponían los tamales, pan, calabaza; según la creencia es que la gente que muere es como nosotros también comen y se llevan lo que se pone, por eso le colocan morrales, ayates para los hombres y a las mujeres las canastas o tanates”, contó Ramírez Mundo.
Doña Francisca Román Vázquez cada año acude a recibir a sus 17 difuntos grandes y 4 pequeños, acompañada de su mamá, hermana y su pequeña hija, que la lleva porque considera que es importante transmitir las costumbres a las nuevas generaciones para que no se olviden o se pierdan.
“A las mujeres les toca hacer mucho trabajo en casa” y es que desde muy temprano puso a cocer el maíz para el nixtamal que llevó al molino, “porque los tamales se hacen de masa, que consiste en mezclarlos con manteca o aceite hasta tener la consistencia para colocar en pequeñas cantidades en hojas de totomoxtle, ponerles carne con el mole que ya debe estar preparado, es laborioso si en tu familia son pocas pero si no en cinco horas ya están los tamales de carne”, contó mientras permanecía sentada frente a su ofrenda.
Porque también se deben poner a cocer los elotes, hacer la conserva de calabaza, ir a comprar el pan, flores y velas, pero eso se hace días antes.
En el punto del encuentro anteriormente era un lugar de barbechos o campo, que conducía al camino real, pero que ahora se le conoce como Las Cruces, pueblo reconocido recientemente por el Ayuntamiento de Copanatoyac, por eso algunos lo conocen todavía como Oztocingo, pueblo antiguo que ya existía cuando llegaron los Aztecas, pero que ahora se independizó.
En una cancha de basquetbol frente a la comisaría llegan las familias y buscan un espacio para colocar sus ofrendas, algunos se adelantan colocando flores amarillas que se conoce en náhuat Ajconelhuatl, para apartar su lugar en lo que llega el resto de la familia con bolsas grandes de pan blanco, tortas de pan, ayates, canastas, y sobre todo no pueden faltar las velas y el incienso, ahí permanecen hasta la medianoche, en lo que la rezandera termina su rezo y llega el sacerdote a celebrar la misa, que al término nombra a cada uno de los difuntos.
El comisario de Oztocingo, Miguel Ramírez Leal, explica que la festividad de Día de Muertos se viene celebrando cada año, que es una tradición que no debe perderse y todas las familias ofrecen a sus difuntos lo que obtienen de sus cosechas, aunque esta temporada casi no se obtuvieron los productos por falta de lluvia, aun así, se ofrece lo que se tiene y solo compran algunas cosas que no hay en la comunidad.
El secretario de la Acción Católica, Antonio Campos Leal contó que todos los trabajos relacionados a las festividades religiosas les corresponde organizarlos, pero en este caso se coordinan con las autoridades de Las Cruces, que les toca preparar el altar, colocar unas mesas donde se coloca la imagen de Ánimas y las ofrendas que cada persona por su voluntad acude a entregar.
Para aquellos difuntos que ya no tiene quien se acuerde de ellos y de poco en poco se hace un volcán de comida, calabazas, elotes, pan, tamales y los vapores que se mezclan de aromas que hacen que se antoje un bocado, pero para probarlos tienes que esperar hasta el final, hasta la medianoche, que es cuando se intercambian, reparten y conviven entre los vivos y muertos.


