
Madres y padres de los 43 desaparecidos denuncian que se cumplen 11 años sin verdad y justicia. El sábado encabezaron una marcha y dos mítines con la reiterada exigencia al gobierno federal de la extradición de Tomás Zerón y del juez de Barandillas, Ulises Bernabé, así como la entrega de los 800 folios en poder del Ejército. Los manifestantes fueron agredidos a pedradas por jóvenes que intentaron quemar una pipa de Protección Civil estatal, con la aparente intención de culparlos
Iguala, Guerrero, 29 de septiembre de 2025. Sin verdad, justicia y sin la presentación de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, el sábado en esta ciudad donde se cometieron los crímenes, los padres y madres de los estudiantes encabezaron una marcha y dos mítines al cumplirse 11 años de los hechos, con la reiterada exigencia al gobierno federal de la extradición de Tomás Zerón de Lucio y del juez de Barandillas, Ulises Bernabé, así como la entrega de los 800 folios en poder del Ejército.
Al cierre de esta jornada de lucha de 11 días denominada Luces y Sombras, normalistas protestaron en las instalaciones del Palacio de Justicia de esta ciudad donde lanzaron petardos y quemaron tres camionetas, lugar donde fueron agredidos por un reducido grupo de jóvenes de Iguala que les lanzaron piedras desde un puente y éstos mismos intentaron quemar una pipa de Protección Civil del estado, con la aparente intención de culpar a los estudiantes.
El vocero de los padres, Melitón Ortega calificó como un acto de “terrorismo” el cometido hace 11 años en contra de Julio César Mondragón, joven que fue golpeado, torturado y desollado.
La marcha
Desde la ciudad donde se cometieron los ataques y la desaparición de los 43, los padres y madres de los jóvenes desaparecidos encabezaron una marcha que inició a la 1:15 de la tarde en el Periférico Norte, frente a las instalaciones del Instituto Tecnológico de Iguala.
Con las coronas florales y los padres con los carteles con las fotografías de sus hijos a la vanguardia, más de mil 300 personas que llegaron en 34 autobuses, caminaron a Ciudad Industrial donde se colocó la primera ofrenda y se hizo un breve mitin con la única intervención del vocero Melitón Ortega y un representante de Ayotzinapa, junto al obelisco en memoria de Julio César Mondragón Fontes, joven asesinado, torturado y desollado del rostro.
Atrás de los padres marcharon más de 20 contingentes de alumnos de normales rurales del país adheridas en la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), organizaciones sociales como el Bloque Democrático de Iguala y sindicatos, como la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG), quienes fueron gritando consignas en exigencia de justicia.
La marcha siguió por el Periférico Norte para llegar a la esquina con la calle Juan Álvarez, donde se realizó el principal mitin, sitio donde fueron cometidos dos de los ataques hace 11 años, y fueron asesinados los estudiantes de segundo grado Julio César Ramírez y Daniel Solís.
Exigen toda la información en poder del Ejército y la extradición de implicados
Melitón Ortega dijo que “viene a posicionarse un gobierno que se caracteriza por el autoritarismo”, y reiteró lo dicho por uno de los padres durante el mitin realizado un día antes en la Ciudad de México que “no es un acto de provocación, sino el hartazgo de tanta injusticia, y de tanta impunidad para el caso de los 43”.
Enfatizó las exigencias de los padres, entre ellas la entrega de toda la información que tiene en reserva el Ejército, “por eso nos movilizamos, para exigir al gobierno, y no provocamos, no estamos generando violencia, porque ahora nos culpan que somos los que generamos violencia; así nos califican, como los revoltosos”.
Epifanio Álvarez, papá del normalista desaparecido Jorge Álvarez Nava, exigió al gobierno (federal) “que haga su trabajo porque ya son 11 años, ya es mucho tiempo para que a esta fecha no sepamos nada de 43 jóvenes, estamos como en el primer día, eso nos llena de coraje y rabia, andar así en las protestas, sufriendo y dejando de hacer nuestras actividades para venir aquí”.
Dijo al gobierno que “ya basta” y que haga lo que le están exigiendo, “queremos los 800 folios que debe entregar la Sedena (Secretaría de la Defensa Nacional, ahora Defensa) para que esto pueda avanzar”.
Exigió además la extradición de Israel del exdirector de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón de Lucio y del ex juez de Barandillas, Ulises Bernabé, asilado en Estados Unidos, “para que podamos llegar a la verdad”.
Confió en que en la próxima reunión con la presidenta Sheinbaum “haya algo que sí, que sintamos que sí vamos avanzando, pero si nos salen otra vez con las mismas cosas, pues no”.
Cristina Bautista, mamá de Benjamín Ascencio Bautista, exigió la presentación con vida de sus hijos y justicia para los tres muchachos asesinados aquella noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014.
Destacó que “nadie se imaginó llegar a 11 años sin tener justicia para los tres normalistas asesinados, los tres civiles (del ataque en Santa Teresa), a los heridos, entre ellos Aldo Gutiérrez que sigue en coma”.
Mencionó que el caso afectó a todos como familia, tuvieron que abandonar sus trabajos como campesinos o albañiles para buscar a un hijo, “son 11 años sin saber dónde están, sin poder platicar con ellos, sin poder sentarnos juntos a comer como antes del 26 de septiembre de 2014, todos éramos familias felices, trabajando, y nuestros hijos estudiando”.
“Si estamos aquí como madres y padres es por el amor que le tenemos a cada uno de nuestros hijos, y por eso a 11 años los seguimos buscando”, respondió a críticas de algunas personas por sus movilizaciones, y recordó que en este caminar han fallecido cinco padres y una madre “sin poder alcanzar la verdad”.
Advirtió que esta lucha no termina con esta movilización, que va a continuar, “hasta alcanzar la verdad, hasta saber de nuestros hijos y hasta que se castigue a todos los responsables”.
El representante legal de los padres, el abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Isidoro Vicario Aguilar dijo que en esta jornada Luces y Sombras, los padres han dejado el mensaje claro de que mientras no se tengan información de sus 43 hijos, “seguiremos caminando y levantando la voz”.
Denunció que a lo largo de esta lucha han visto que de parte de las autoridades, “no hay una voluntad real de buscar a nuestros seres queridos, por lo que tenemos que ser nosotros quienes levantemos la voz”.
Reiteró las exigencias de que el Ejército entregue los archivos pendientes para poder seguir las investigaciones, que se mantengan las líneas de investigación, entre ellas la de la telefonía celular y las extradiciones de los implicados en el caso.
En las diferentes intervenciones de los padres y madres que fueron oradores durante el mitin principal en la esquina de la calle Álvarez y Periférico Norte, agradecieron el respaldo y acompañamiento durante estos 11 años de los alumnos de Ayotzinapa y todas las normales rurales que integran la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), a las organizaciones sociales, sindicatos y periodistas.
El mitin concluyó a las 3:28 de la tarde después de una serie de participaciones de alumnos de Ayotzinapa, de los comités central y de vigilancia de la FECSM, de la CETEG y del Bloque Democrático de Iguala, este último con la intervención de su coordinador, el profesor Rafael Salgado, quien es también uno de los sobrevivientes de los ataques cometidos hace 11 años en esta esquina.
La protesta en Palacio de Justicia
En su salida de Iguala al término de las actividades conmemorativas por los 11 años cumplidos de los ataques y la desaparición de los 43 normalistas, alumnos de Ayotzinapa y de la FECSM protestaron en el Palacio de Justicia donde lanzaron petardos y quemaron tres camionetas.
Como parte de la protesta, jóvenes con el rostro cubierto, primero derribaron con una camioneta de la empresa Marinela un riel de acero con el que se impedía acceso a una calle de ascenso y descenso frente a estas instalaciones del Poder Judicial, a orilla de la carretera federal México-Acapulco, en la salida a Chilpancingo, tramo que fue cerrado a la circulación vehicular durante la protesta.
Posteriormente con otras dos camionetas, una de la empresa Pascual y una más de Marinela, golpearon de reversa la barda frontal de las instalaciones y dos portones, con aparente intención de derribarlas.
Uno de los portones fue abierto por los golpes y con petardos, por donde ingresó un reducido grupo de jóvenes encapuchados quienes lanzaron petardos a las oficinas, una de ellas en la de vigilancia de la puerta posterior donde hubo un incendio.
Después del intento fallido de derribar la barda, las tres camionetas fueron incendiadas con el uso de petardos que generan intensas explosiones ensordecedoras que hacen vibrar el cuerpo.
Casi al final de la protesta, cuando el último grupo de jóvenes abordaba el último autobús Estrella de Oro que quedaba, algunos jóvenes con el rostro cubierto que observaban desde arriba del puente que da acceso a la caseta de peaje de la autopista a Cuernavaca, empezaron a lanzar piedras contra el camión y los estudiantes, donde también había reporteros, sin lograr lesionar a nadie.
Se supo que encapuchados que llegaron en dos motocicletas, despojaron a un bombero de la secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la coordinación de la zona Norteamérica una pipa que había llegado en apoyo para apagar los incendios, mientras esperaba el retiro de los manifestantes.
Testigos informaron que los encapuchados bajaron a tres bomberos y lanzaron dos explosivos en la cabina, con la aparente intención de incendiar el camión y culpar a los normalistas de este ataque. Los explosivos reventaron los cristales y destruyeron gran parte del tablero y la cabina.
En seguida los normalistas y los padres se retiraron, mientras que al lugar llegaron bomberos de Protección Civil estatal y municipal para apagar el incendio en las tres camionetas, y toda la zona fue acordonada para realizar diligencias.
En estas instalaciones del Palacio de Justicia, donde a lo largo de 11 años se han realizado diversas protestas, los padres y madres han exigido la entrega de los videos captados por las cámaras de seguridad que habrían grabado uno de los ataques a los normalistas y la dirección a donde habrían sido llevados un grupo de los jóvenes que sigue desaparecido.
Por este hecho, el 14 de mayo de este año fue detenida la magistrada en retiro Lambertina Galeana Marín, quien en ese tiempo, en el periodo del defenestrado gobernador Ángel Aguirre Rivero, era presidenta del TSJ.
Alejandro Guerrero/ Foto: Jesús Eduardo Guerrero


