21 septiembre,2020 10:05 am

Oculta el INAH vestigios arqueológicos para que no se detenga el parque fotovoltaico Nueva Xcala, denuncian

El mega proyecto de energía solar de la firma francesa Engie amenaza rastros de las culturas teotihuacana y acolhua, señalan defensores del Monte de Malpaís, ubicado entre Hidalgo y Tlaxcala

Ciudad de México, 21 de septiembre de 2020. Cuando los españoles arribaron al monte que hoy se conoce como el ejido San Antonio, en Calpulalpan, Tlaxcala, observaron el paisaje de piedras volcánicas y rocas basálticas y zanjaron: “Es un mal país”.

Y no es que lo fuera, sino que no se apegaba a lo que entonces consideraban como “buen país”: suelos planos y tierras productivas, explica en entrevista el antropólogo oriundo de esta región Francisco Castro Pérez.

Incluso ahora, continúa el experto, lo que puede ser visto por un agricultor como una zona improductiva, o lo que para el ojo de un ingeniero forestal no resulta valioso al no haber “maderas preciosas”, en realidad tiene el valor de ser un ecosistema muy sui géneris.

“Es un bosque de encino con una población, dicen los biólogos, xerófila (adaptada a un ambiente seco), donde predominan las biznagas, los nopales, cierto tipo de magueyes, y está asociado a toda una fauna como puede ser el correcaminos o la víbora de cascabel.

“Es decir, tiene su encanto y características”, enfatiza Castro Pérez, doctor en antropología por la UNAM.

Hoy día, la riqueza ecológica del Monte de Malpaís, así como su valor patrimonial –al albergar rastros de un pasado teotihuacano y acolhua–, se hallan amenazados por la construcción del Parque Fotovoltaico Nueva Xcala, de la empresa de capital francés Engie México.

Un mega proyecto energético que ocupará una superficie total de 685 hectáreas –282 de tierra de uso común y 403 de tierra parcelada, pertenecientes tanto a Calpulalpan como al municipio de Emiliano Zapata, en Hidalgo–, y que pretende colocar 734 mil 860 paneles fotovoltaicos policristalinos.

Algo que implica labores de nivelación del suelo y remoción de árboles y arbustos, como detalla la Evaluación de Impacto Social del proyecto, lo que ejidatarios, ganaderos, pobladores y académicos del lugar han denunciado y documentado como una devastación, con tala indiscriminada, destrucción de plantas y contaminación de jagüey.

Aunado a esto, acusan destrucción y saqueo del patrimonio arqueológico de la zona, con la presunta anuencia del INAH, contratado directamente por la empresa para realizar labores de excavación, cuyo resultado no les ha sido informado a los pobladores.

“El INAH fue y pudimos ver, haciendo recorridos en campo, cómo ellos lograban excavar basamentos de asentamientos prehispánicos. A pregunta expresa, nos decían que son del posclásico, la mayoría: después del año 1000 hacia el 1500.

“Tenemos grandes dudas porque si bien fueron explorados, al final el mecanismo fue tomar registros fotográficos, supongo yo que localización, pero no los dejaron cercados ni protegidos. Entonces no sabemos si vayan a protegerlos o no, pero si pasa sobre ellos el parque solar, evidentemente los está dañando”, advierte Castro Pérez.

Sólo hay dos sitios de interés, responde el INAH

Por su parte, el director de Salvamento Arqueológico del INAH, Salvador Pulido, rechazó la acusación de opositores al Parque Fotovoltaico Nueva Xcala sobre que el Instituto, coludido con la empresa Engie, ha ocultado hallazgos arqueológicos para que la construcción no se detenga.

“No tenemos nada que ocultar. (Aquello) quizá sea producto de interpretaciones que no se acercan a la realidad”, respondió.

Pulido explicó que muchas veces, tras labores de excavación y registro, deciden volver a enterrar los vestigios arqueológicos “no con la idea de ocultarlos, (sino) con la idea de que permanezcan”.

Respecto a si el INAH fue contratado por Engie, el funcionario dijo que “era menester firmar un acuerdo en donde ellos financiaran la investigación (arqueológica) y el Instituto pusiera todo el conocimiento del personal que en este caso se contrataría directamente para los trabajos y la infraestructura que tiene la institución”, dijo sobre las excavaciones en siete puntos iniciadas en noviembre de 2019, y de las que aún dos están vigentes.

“De estas siete áreas, dos nos parecieron de tal importancia, con vestigios únicos, que el Instituto determinó que en éstas no se hace ningún trabajo. Los vestigios permanecerán tal cual están ahorita y esperando mejores épocas para que en un futuro puedan ser investigados como tal”, añadió.

Texto: Israel Sánchez / Agencia Reforma / Foto: Agencia Reforma