
Ciudad de México, 12 de mayo de 2024. Cuando su hijo Alfredo, entonces de 20 años y ajeno a los hechos, murió en un fuego cruzado entre delincuentes y policías, Sotero Álvarez recuerda verse de frente a la muerte.
“Literalmente estás en la orilla, porque a la vez tú te quieres ir con el hijo que se te fue”, dice este papá de 62 años, sentado junto con su esposa Norma Sánchez, de 54.
Alfredo recibió un balazo el 6 de agosto del 2012 y es una de las muchas víctimas inocentes que ha dejado esta terrible época de inseguridad en Nuevo León que aún no termina.
El joven era el segundo de cuatro hermanos y trabajaba con su papá en un taller mecánico de la familia.
“Piensas que se te acabó todo”, comparte Sotero, “y en ese momento no piensas ni en la familia.
“Sólo piensas en ti, porque llega un momento en que ese duelo te hace una persona muy inconsciente a la vez: nada más estás pensando en tu dolor”.
Dos meses después de la muerte de Alfredo, este matrimonio se enteró de la existencia de un grupo llamado Renacer Monterrey, integrado por papás y mamás que han perdido un hijo.
“Ni me preguntes cómo supe”, afirma Sotero sobre el grupo. Y es que dice que estaba “picándole” a la computadora y, de repente, le salió un anuncio de Renacer.
Fue así como él y su esposa encontraron el bote que los sacaría de nuevo a flote cuando pensaban que todo estaba perdido.
Han pasado 12 años y se mantienen constantes en el grupo: se reúnen todos los jueves en el salón Reyna de la Paz de la Parroquia del Rosario, en la Colonia Roma.
“Tú llegas en una situación muy, muy vulnerable, y piensas que tú eres el que traes el dolor más grande del mundo”, cuenta el papá de Alfredo.
“Pero ya te das cuenta de que cierta persona perdió el hijo de esta manera, ciertos padres perdieron hasta dos hijos. Entonces tú ya vas saliendo del pozo donde estabas y te das cuenta de que definitivamente sí se puede salir”.
Ellos comparten su testimonio para ayudar a más papás y mamás que enfrentan el mismo dolor. Y es que basta ver las noticias para conocer a diario casos de niños y jóvenes que mueren en diversos hechos.
Con Renacer, sus padres no están solos.
Dolor en común
En la sesión de esta noche, tres matrimonios que han enfrentado la partida de un hijo se reúnen en casa de Sandra Díaz, de 64 años, una tanatóloga entrañable que coordinó Renacer Monterrey del 2009 al 2021.
Sandra y su esposo Rodolfo Ramos, de 67 años, llegaron al grupo en septiembre del 2004 tras el fallecimiento de su hijo Josué, de 18 años. El joven se quitó la vida y este matrimonio trascendió ese dolor en el servicio al prójimo.
“No nos sentimos locos, porque hablamos el mismo idioma”, comenta Sandra.
“Nos une el dolor y el amor a nuestros hijos: dolor compartido es dolor diluido”.
Incluso para los mismos familiares es muy difícil entender el duelo de unos papás que pierden un hijo.
“La familia se aburre de nuestro dolor”, agrega Rodolfo.
Por eso, Renacer es un oasis donde los integrantes entienden perfectamente lo que siente el de al lado. No hay juicios ni tienen que dar explicaciones.
Aunque sesionan en una parroquia, Renacer es un grupo laico abierto a personas de cualquier religión o creencia.
La tanatóloga Patricia Landa, de 66 años, es la actual coordinadora.
Tras la muerte de forma repentina en un accidente automovilístico de su hija Gloria, de 27 años, ella dice que era como si estuviera disfuncional.
Llegó a Renacer con su esposo Luis Daniel García a principios del 2017, dos meses después del fallecimiento de la joven.
Gloria, la chica fallecida, era doctora en psicología, había emprendido una pequeña clínica y tenía planes de boda.
“Con el duelo de un hijo, en lo personal, nunca cicatriza la herida”, comenta Paty y agrega que no hay que tener miedo de tener sentimientos de tristeza aunque hayan pasado años.
“Renacer es una red de apoyo muy grande para personas que han perdido un hijo o una hija, si quieren, si se dan el permiso”.
El grupo Renacer tiene presencia en otros países y en Monterrey fue fundado en 1990 por Alonso Garza Treviño, entonces Padre de la Parroquia del Rosario.
Homenaje de amor
Estas parejas dan un mensaje de esperanza.
Vivir este proceso, coinciden, los ha convertido en mejores personas: más compasivos, empáticos ante el dolor y le han dado un sentido a la vida dejando a un lado cuestiones superficiales.
“Mi hijo ha sido el mejor maestro que he tenido”, recalca Sotero.
Selene Torres y Aldebrán Zavala, ambos de 38 años, enfrentaron la muerte de su primer bebé a los dos días de nacido. Llevaban años intentando ser papás.
“Lo cargué inerte”, recuerda Selene. “Aquí encontré esa forma de que mi locura se volviera funcional”.
Llegaron a Renacer a principios del 2022, tres meses después de la partida del bebé.
“Aprendimos a nadar en el dolor y pudimos flotar”, dice Aldebrán.
“Aquí encontré corazones ‘con orejas’, descubrimos que hay amor dentro del dolor”.
También renacieron como pareja, comparten, porque gracias al grupo rescataron su propio matrimonio.
De acuerdo con especialistas, tras la muerte de un hijo hay probabilidades muy altas de que la pareja se separe.
La vida sorprendería poco tiempo después a Selene y Aldebrán con un embarazo gemelar: ahora son papás de unas bebés de 4 meses de nacidas.
Por su parte. Raúl Aguilar, de 71 años, y Aydé Cantú, de 69, se integraron a Renacer en el 2023.
Su hija Gaby falleció a los 29 años de edad en un accidente en febrero del 2022. Era ingeniera en sistemas, una joven destacada en su trabajo y próxima a casarse.
“El grupo me fortalece para decidir que la vida sigue”, expresa Aydé.
“Te ayuda a renacer cada que sientes que te mueres, que te hundes”.
Es posible darle un sentido positivo al dolor, afirman. Y después de verlos no hay duda: entre ellos charlan, ríen, bromean.
La clave es que han aprendido a renacer las veces que sea necesario. Incluso renacen en cada sesión.
Darle el “sí” a la vida es un homenaje de amor a sus hijos, dicen.
“Te caes y vuelves a levantarte: vuelves a renacer”, dice Aydé.
Renacer Monterrey
– Sesionan los jueves de 20:00 a 22:00 horas.
– Salón Reyna de la Paz de la Parroquia del Rosario, en la Colonia Roma.
– Abierto para papás y mamás que han sufrido la muerte de un hijo.
– Grupo laico, sin costo.
– Contacto: 811-596-2678
Texto y foto: Agencia Reforma


