
Octavio Klimek Alcaraz
A finales de julio de 2026, se registró un grave hecho de violencia en el entorno del Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa, en la región Norte de Guerrero (municipio de Pilcaya), que conmocionó a la opinión pública y acaparó titulares en medios de comunicación.
Se trata del triple asesinato de Martina Amates González (administradora o encargada del parque), su hija Ivana Esperanza Gama Amates y su chofer Eliseo Muñoz Reyes, todos ellos integrantes de la Unión de Pobladores del Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa, AC. Sus cuerpos fueron localizados sin vida y con huellas de violencia e impactos de bala a la orilla de la carretera federal de Taxco a Ixtapan de la Sal. Las víctimas habían sido reportadas como desaparecidas horas antes tras salir de laborar el lunes 20 de julio.
Las posibles líneas de investigación según los medios de información apuntan a la extorsión y el intento de control o cobro de piso por parte de la delincuencia organizada para apoderarse de la administración y los recursos económicos del parque nacional.
Incluso en ese trágico contexto coincidió con denuncias periodísticas sobre la operación de una red de falsos guías de turistas ligados al crimen organizado en el estacionamiento del propio parque, quienes presuntamente engañan a los visitantes para llevarlos a rutas alternas y cometer secuestros, asaltos y extorsiones.
Tras los trágicos acontecimientos, se reportó el despliegue y reforzamiento de operativos de seguridad con elementos del Ejército y fuerzas estatales y federales en los accesos al parque nacional, mientras las autoridades estatales y la Fiscalía local mantienen las indagatorias correspondientes.
El 23 de abril de 1936, durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto que declara parque nacional la región de las Grutas de Cacahuamilpa, en el estado de Guerrero. El Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa cuenta con mil 598.26 hectáreas. El motivo de su creación fue conservar uno de los más sorprendentes sistemas de cuevas y formaciones calcáreas de México, las propias Grutas de Cacahuamilpa. Asimismo, es el sitio donde nace el río Amacuzac, el único cauce permanente del parque, hábitat de la nutria de agua dulce (Lontra longicaudis annectens); de diversas especies de flora, como vegetación de afinidades acuáticas, además de fauna propia de selva baja caducifolia, su principal ecosistema. Es de gran relevancia por ser hogar de una de las colonias más extensas de anidación del Streptoprocne semicollaris, el vencejo de la nuca blanca, así como de diversas especies de flora y fauna propias de la selva baja caducifolia.
El Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa sería parte del Departamento de Turismo en aquel momento, ahora Secretaría, según lo establecido por un acuerdo presidencial del 30 de agosto de 1965 (publicado el 22 de septiembre del mismo año en el Diario Oficial de la Federación).
El parque nacional cuenta con tres localidades dentro de su polígono: Cacahuamilpa, Crucero de Grutas y El Transformador. El manejo del parque nacional es ejemplo de una larga lucha de los pobladores de esas comunidades por hacerse de su control.
Un posible arranque de ese proceso es que el 17 de agosto de 1989 se publica en el Diario Oficial de la Federación un Acuerdo de Coordinación según el cual el Ejecutivo federal transfiere formalmente la administración, protección, mejoramiento y vigilancia del Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa al gobierno del estado de Guerrero, con la participación del Ayuntamiento de Pilcaya. El pacto operativo original se firmó formalmente hasta el 26 de marzo de 1992 entre los tres niveles de gobierno, complementando las bases publicadas en la federación a finales de la década de los 80.
En 1995, la compañía Grutas del Tiempo pidió a la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap) que le concediera el uso y disfrute de 16 hectáreas localizadas en el Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa durante una duración de 50 años. Barry Sendel, un canadiense y representante legal de dicha empresa, hizo la solicitud. Se trataba de construir un parque temático tipo Jurásico dentro del área de las grutas. La Semarnap concede esta autorización de manera extraña mediante el Instituto Nacional de Ecología, con fecha del 7 de abril de 1995. Sin embargo, el 11 de diciembre de 1995, el Instituto Nacional de Ecología revoca la petición de concesión ya que su estudio de impacto ambiental tenía graves carencias técnicas, y la administración del Parque continúa bajo responsabilidad del Gobierno de Guerrero.
A lo largo de este periodo (de abril a diciembre de 1995), los habitantes de la zona se resisten a la concesión, ya que hasta ese momento las poblaciones no habían percibido beneficios directos en su economía procedentes de los miles de turistas que visitan el área. Esto fue además un aviso de que con el turismo masivo potencialmente se podría degradar el sitio. Por ello, los pobladores de las comunidades comenzaron a organizarse.
Después, el 31 de mayo de 1996, los habitantes del parque nacional y los representantes del gobierno suscriben una carta de intención en la que se acuerda que las comunidades que lo soliciten recibirán la administración de las Grutas de Cacahuamilpa. Esta carta da origen a los acuerdos firmados el 19 de diciembre de 2000, en los que se determina que, desde enero de 2001, las comunidades recibirán el 25 por ciento de las ganancias netas del parque nacional.
Debido a retrasos, incumplimientos en los pagos de ese porcentaje y desacuerdos en la conformación de un fideicomiso propuesto por el gobierno, las comunidades tomaron una decisión radical. El 1 de enero de 2002, organizados formalmente bajo la actual Unión de Pobladores del Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa, AC, los pobladores de las comunidades del parque nacional tomaron el control de las taquillas y la administración física de las grutas. A partir de esa toma pacífica pero firme, obligaron a las autoridades federales, específicamente a la ahora Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y a la naciente Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), a sentarse a negociar una salida legal y ordenada.
Tras años de operación directa por los pobladores, la Conanp intervino formalmente mediante un esquema técnico-jurídico. En el año 2006 se oficializó el Programa de Conservación y Manejo del Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa. En este documento técnico se reconoció la necesidad de una administración equilibrada. El acuerdo base delegó la operación turística y el beneficio económico directo a las cooperativas ejidales y de pobladores de la Unión. A cambio, la Conanp retuvo la atribución de normar, vigilar y supervisar el impacto ecológico, asegurando que los pobladores cumplan con estudios de capacidad de carga y planes de contingencia ambiental.
Así, en la actualidad los ingresos de 350 mil visitantes anuales en promedio, conforme al dato del propio programa de manejo del parque nacional, ya no van en forma directa ni al gobierno estatal, ni federal, sino que entiendo, se manejan bajo un modelo de fideicomiso, tanto para un fondo comunitario, del que se devenga el gasto de operación del propio parque nacional, gasto en inversión social para las comunidades y reparto de utilidades entre los ejidatarios del parque nacional. Por aparte, se deben considerar los ingresos de locatarios de comercios, venta de artesanías y restaurantes, entre otros netamente locales.
Por ello, hasta ahora, el Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa se ha valorado como uno de los casos de éxito pioneros de conservación y turismo comunitario en México, donde el gobierno federal ejerce la tutela de conservación ecológica mientras las comunidades retienen la operación económica local.
Ahora, la delincuencia organizada pone en jaque al parque nacional y su proceso de conservación comunitaria. Esto es un reto no solo para los habitantes de las propias comunidades del parque nacional, sino al Estado mexicano en su conjunto, que finalmente debe cuidar del destino de conservación de este. La larga lucha social de las comunidades del Parque Nacional Grutas de Cacahuamilpa no debe concluir en una carpeta de investigación en los archivos de una Fiscalía, se requiere justicia para las personas asesinadas y sus familias. No puede ser una respuesta tibia del Estado mexicano y dejar un territorio significativo del país en manos de la delincuencia, sumiendo en el terror a sus habitantes, como hasta ahora. Mis reiteradas condolencias para los familiares de Martina Amates, su hija Ivana y Eliseo Muñoz.


