
En la homilía por el Miércoles de Ceniza, el titular de la diócesis Chilpancingo-Chilapa llama a la reconciliación y al perdón ante voces preocupadas por el “ambiente de mucha violencia” en el estado
Chilpancingo, Guerrero, 6 de marzo de 2025. El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, convocó a sus feligreses a “incidir” en la sociedad para lograr la paz, durante la misa de este miércoles con motivo de la imposición de ceniza con lo que da inicio la Semana Santa.
González Hernández dijo en su homilía que le han dicho: “Señor obispo, hagamos algo porque se siente un ambiente de mucha violencia, se siente que todos estamos contra todos, casi estamos volviéndonos al salvajismo, ya no nos vemos como hermanos, ya no estamos en paz”.
Y añadió que ésta Semana Santa es la oportunidad de hacer algo internamente y en comunidad.
También con motivo del inicio de la Cuaresma, el sacerdote Filiberto Velásquez Florencio, director del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello (Centro Minerva Bello), oficio una misa a las 12 del día en el Hospital de Bienestar Raymundo Abarca Alarcón y otra a las 5 de la tarde en la Casa del Peregrino.
González Hernández celebró la misa a las 8 de la mañana en la parroquia Santa María de la Asunción de la capital, misma que se vio abarrotada de feligreses, al final, los sacerdotes y el propio obispo les colocaron la ceniza en la frente.
En su homilía dijo que para incidir en la sociedad “se nos pide que seamos misericordiosos. El año jubilar nos dice que hay que hacer obras de misericordia, personal y comunitariamente”.
“Hagamos de cuenta que somos hermanos, también todos los que andan portándose mal son nuestros hermanos, que entren en nuestro corazón, y nosotros, al ser curados, sanados, reconciliados y perdonados por Dios, también como hermanos perdonemos a los demás, reconciliémonos con los demás”.
Añadió que después de habernos reconciliado con Dios, “reconciliarnos con nuestros hermanos y que todos nuestros hermanos entren en el corazón”.
Reconoció que esto no es fácil, y que uno quisiera “pagarles con la misma moneda a nuestros hermanos que nos hacen daño, quisiéramos vengarnos, pero el mensaje de la Cuaresma, el Año Jubilar y ser cristiano es perdonar”.
Admitió que perdonar a aquellos que nos ofenden lleva tiempo y que “nuestra manera de ser hace que nos comportemos como antes: ojo por ojo, diente por diente, pero Jesús dice: ‘no, ahora al que te ofende tú quiérelo’”.
Añadió que de esta manera se cambia Chilpancingo, se cambia la familia y se cambia la comunidad y podemos incidir, “esa es la razón por la cual se nos pide que nosotros como hermanos incidamos en la sociedad, para que los cristianos, nosotros los católicos, podamos ofrecer paz”.
Insistió que ello indica que “no debe haber entre nosotros odio, no debe haber en nuestro corazón rencor, no debe haber envidia, soberbia, debe haber amor”.
Dijo que este (la Semana Santa) es el tiempo de conseguirlo, haciendo obras de misericordia, ayudando para sanar a los demás, vayamos identificando a quien vamos a socorrer con tu ayuno, con tu oración, a quien le vas a socorrer haciendo obras de misericordia, vayamos identificando personalmente”.
Contó que a él le han dicho: “Señor obispo, hagamos algo, se siente un ambiente de mucha violencia, ya nosotros como hermanos se siente que estamos todos contra todos, hay que hacer algo, casi estamos volviendo al salvajismo. Ya no nos vemos como hermanos, ya no nos vemos en paz, ya no nos vemos como amigos, como vecinos. Ya desconfiamos de todos”.
Entonces pidió: “Pues este es el tiempo de hacer algo internamente, personalmente y después como comunidad”
Añadió que el Papa Francisco ha dicho que para incidir no se puede ir solo, “entonces, si queremos incidir tenemos que volver a hacer fraternidad, barrio, comunidad, confiar en que se puede todavía conseguir algo bueno, recuperar los valores que todavía tenemos”.
Aunque al final admitió que: “Nos han desintegrado tanto, que nos va a costar volver a tener la familia, el barrio y la ciudad unida, pero tenemos que trabajar y este es el tiempo en el que podemos ejercitarnos, y si, se puede”.
Al final de la celebración religiosa, el obispo evadió a los reporteros que buscaban una entrevista con él.
Por su parte el sacerdote y director del Centro Minerva Bello Velásquez Florencio, en su homilía de la misa que celebró a las 12 del día en el Hospital Raymundo Abarca Alarcón, también emitió un mensaje de paz ante la situación de violencia que se está viviendo en la entidad.
“Este es un tiempo en que la iglesia nos permite reflexionar acerca de nuestras actitudes; si han sido justas y si han traído paz, y sobre eso reflexionar para remediar nuestras actitudes injustas o violentas”, dijo.
Indicó que precisamente esta Cuaresma es tiempo para pedir perdón y reconocer nuestros errores “y abrirnos para perdonar a otros, es decir, reconciliarnos”.
Dijo que la violencia no se va a solucionar con militarización, como se ha venido haciendo, sino rescatando los valores en la familia, en los jóvenes y la sociedad entera “y para eso es este tiempo, para que veamos la forma de ir sanando nuestras dificultades humanas, emocionales y sicológicas y crear una sociedad más en paz, justa y armoniosa”.
Texto: Zacarías Cervantes/ Foto: Jessica Torres Barrera


