29 mayo,2026 6:25 am

Pide Rigoberta Menchú que mujeres vean de igual a igual a sus congéneres indígenas  

Participa la Premio Nobel de la Paz de 1992 en el Congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias en Acapulco

Acapulco, Guerrero, 29 de mayo de 2026. Ante mujeres empresarias en el 23 Congreso Nacional de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias (Amexme), la premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, pidió no solo ver a las mujeres indígenas como quienes producen artesanías, sino verlas en igualdad, y ayudarlas a impulsar sus productos y a resolver los problemas que enfrentan, desde una relación de colaboración, de cooperación, de partes iguales en todo, porque pensamos distintos sobre la misma situación.

En el segundo día de ese Congreso Nacional, y ante unas 300 mujeres, la indígena guatemalteca, nacionalizada mexicana, habló de la fortaleza que hay en las mujeres, que ante las adversidades que enfrentan, buscan la manera de abrirse camino, y resolviendo conflictos desde sus vivencias.

En su participación, resaltó que al menos en 94 países, hay comunidades indígenas, que para muchos viven en la pobreza, sin embargo dijo que la pobreza más cruel es “la pobreza espiritual”. Porque la pobreza material se resuelve, así como la alimentaria en muchas comunidades, y la gente va al monte y corta hierbas para comer. Resaltando que hay otra calidad de vida, e insistió que la pobreza humana es mucho más triste y dolorosa.

La activista dijo que se necesita una mayor concientización universal para poder no solo lograr el reconocimiento del aporte de las mujeres como científicas, doctoras o empresarias, porque en el mundo hay muchos lugares donde las mujeres siguen siendo cosificadas, o aún hay esclavitud contemporánea, que ya no sólo afecta a este sector, sino a los jóvenes.

Dijo que también se ha cerrado el camino y se ha reconocido la desaparición forzada como un delito cruel en contra de la humanidad, como el mismo feminicidio, así como el genocidio y otros delitos.

También dijo que es necesario ver a las mujeres indígenas, como el caso de las artesanas, como iguales, y poder juntas mejorar la relación de colaboración, de cooperación, de partes iguales, porque piensan distintas sobre la misma situación.

“Y por eso, yo creo que tengo allí una idea que vamos a tener que trabajar, el arte contemporáneo en los pueblos indígenas, no para que me lo den a mí, sino para impulsar su producto, su trabajo, su obra tenga, no solo vernos la cara, con el tema de la artesanía.”, sino apoyarlas en sus certificaciones.

Dijo que se siente orgullosa y que la Universidad Nacional Autónoma de México la haya reconocido, y donde la dignificaron desde el campo académico, y reiteró su llamado a apoyar a las mujeres indígenas con orientación, asesorías e impulso.

Al concluir su participación, la abogada de profesión salió escoltada por una puerta alterna al acceso principal, incluso no quiso tomarse fotografías con las asistentes, así como firmar libros de su autoría, y no dio declaraciones a reporteros.

Jacob Morales Antonio/ Foto: Carlos Carbajal