
Acapulco, Guerrero, 22 de noviembre de 2023. Durante el periodo del presidente Enrique Peña Nieto, el gobierno federal construyó algunos cuartos del programa Un Cuarto Más sobre el cauce de un arroyo en la colonia Los Manantiales.
La vecina Nayeli Jiménez pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador que la reubique, porque su casa está en la calle Río Balsas, junto a un cauce pluvial por el que casi no corría agua, pero con el huracán Otis su vivienda quedó sepultada bajo al menos un metro de piedras, lodo y arena.
Su casa es pequeña, de unos seis metros de largo por unos cuatro de ancho, tiene dos cuartos, uno era recámara y otro cocina. El gobierno federal le construyó Un Cuarto Más, que ocupa su hija como su recámara, y “un caídito” que servía como micronegocio, donde vendía refrescos y artículos de papelería.
Durante el huracán, lo primero que se voló fue el “caídito”, luego derribó el refrigerador donde enfriaba los refrescos que vendía. Después, el aire se llevó el techo de su casa, por lo que se refugiaron en el cuartito que les construyó el gobierno federal. Cuando agua y lodo empezaron a entrar al cuarto su esposo salió con una pala a tratar de desviar el agua.
Como esos esfuerzos eran infructuosos, un compadre se ofreció a ayudar y le pidió otra pala. Entonces su esposo entró a la casa a buscarla y se vino una avalancha de piedras y arena que la sepultó.
Nayeli Jiménez dijo que si su esposo hubiera seguido afuera, empujando el agua, esa avalancha lo hubiera arrastrado y la historia sería diferente.
Con la avalancha de lodo, arena y agua también llegó un carro que se estrelló contra el cuartito, “nomas oímos el golpe”. Considera que ese automóvil fue el que evitó que la casa fuera sepultada por la arena y las piedras que arrastró el cauce pluvial, pues hizo que la corriente de agua se desviara.
En su vivienda el agua alcanzó medio metro de altura y al salirse el agua, quedó lodo pegado al piso.
El carro fue desenterrado por el dueño, que vive más arriba, y estuvo cavando para liberar las llantas que quedaron enterradas y después lo amarró a otro vehículo y así fue remolcado.
Nayeli Jiménez dijo que su casa fue censada, pero no le dijeron si sería reubicada y eso es lo que ella pide, porque su casa ya quedó en el cauce del arroyo y por seguridad, ya no debe vivir ahí.
Al día siguiente del huracán, Nayeli y su familia se fueron a vivir a la casa de su suegra, donde también el viento voló las láminas de la casa, pero las recuperaron y volvieron a poner el techo de la casa, pero es una vivienda temporal.
Al presidente le pidió que la reubique en un lugar seguro.
Texto y foto: Daniel Velázquez


