
Guadalajara, Jalisco, 17 de junio de 2025.- Por cada cuatro personas que caen en fraudes de phishing en México, una pierde dinero, revela análisis de The Competitive Intelligence Unit (The CIU).
El estudio muestra un crecimiento en este tipo de delitos digitales, donde ya se estima que más de 13.5 millones de personas han sido víctimas; de ellas, el 23 por ciento sufrió afectaciones económicas directas, con un promedio de pérdida de 8 mil 750 pesos por individuo.
El phishing, que consiste en suplantar la identidad de instituciones legítimas como bancos, tiendas en línea o dependencias gubernamentales para robar datos personales, ha dejado de ser un problema esporádico para convertirse en una epidemia digital.
Tan sólo en 2024, se registraron alrededor de seis millones de fraudes cibernéticos en México, lo que representa un incremento del 40 por ciento con respecto a 2018; esta cifra triplica el número de fraudes tradicionales, confirmando que el entorno digital se ha convertido en el principal campo de operación de los delincuentes.
Mariana, una joven madre, recuerda cómo a través de un enlace que le llegó a través de un contacto suyo perdió todas sus redes sociales, y comenzaron a usarlas como vehículo para que más gente cayera en una estafa de bitcoin.
“Me llegó un mensaje de una amiga junto con un enlace donde decía que ella me podía ayudar a invertir en criptos, la verdad es que sí me parecio extraño pero me ganó más la curiosidad y me meti al enlace”, explica
“En cuestión de minutos ya no tuve acceso a varias de mis redes sociales, las que estaban ligadas al correo, y de ahí comenzaron a enviarle otro link a mis contactos solicitando dinero para comenzar a invertir, yo no metí dinero, pero una amiga que nunca pude avisarle, al tiempo me enteré que si había caído en la estafa”, agregó.
El caso de Mariana no es aislado. Según The CIU, más del 61.5 por ciento de los afectados por phishing terminó entregando contraseñas, y un 38.5 por ciento compartió información personal como domicilios, teléfonos o incluso fotografías. Esto amplía las posibilidades de sufrir nuevos delitos, como extorsión o suplantación de identidad.
Aunque la mayoría de los usuarios afirma tomar precauciones, como evitar enlaces sospechosos o verificar remitentes, apenas el 18.6 por ciento cuenta con algún tipo de antivirus o herramienta de ciberseguridad. Peor aún: casi el 18 por ciento admite no tomar ninguna medida de protección.
Este problema también ha escalado al ámbito empresarial. Cuatro de cada diez pequeñas y medianas empresas en América Latina han sufrido ataques de este tipo. En México, se han bloqueado más de 119 millones de intentos de phishing, colocándolo como el segundo País más atacado en la región, después de Brasil.
Expertos como los de The CIU llaman a la creación urgente de un marco legal específico que tipifique el phishing como delito, con sanciones claras y medidas preventivas como el bloqueo automático de remitentes electrónicos fraudulentos. También destacan la necesidad de campañas de alfabetización digital dirigidas a todos los grupos de edad.
Mientras tanto, historias como la de Mariana siguen ocurriendo cada día. La advertencia está lanzada: navegar sin protección en el mundo digital es, cada vez más, equivalente a dejar la puerta de casa abierta.
Roberto Jiménez /Foto: Agencia Reforma


