
Chilpancingo, Guerrero, a 20 de junio de 2026.- Autoridades de los tres órdenes de gobierno llevaron este viernes a la colonia Colinas del Sur, en la capital, los servicios de la Feria por la Paz, aunque a pesar de que se encuentra dentro de una de las zonas más inseguras y es de alto riesgo por derrumbes e inundaciones en temporada de lluvias, se observó poca asistencia de vecinos.
Durante un recorrido por las colonias 10 de Abril, Nuevo Horizonte y San José, ubicadas al nororiente de la capital, en la parte alta del mercado Baltazar R Leyva Mancilla, que colindan con la Colinas del Sur, los vecinos informaron que no fueron avisados de que se instalaría la feria de servicios.
El objetivo de la Feria por la Paz, que implementa el Gobierno federal con la colaboración de los gobiernos estatal y municipal, es atender las causas que generan la violencia mediante el acercamiento de los servicios públicos, realizar trámites gratuitos, promover los programas sociales, brindar asistencia médica, la instalación de módulos de empleo, realizar trámites de registro civil y la instalación de módulos para el desarme voluntario.
La actividad se realizó en la cancha techada de la colonia Colinas del Sur, cerca de donde el miércoles amaneció una lona con una amenaza contra la Policía Investigadora Ministerial y contra la Guardia Nacional, que en los últimos días, según los vecinos, han realizado labores de investigación para ubicar a los generadores de violencia.
De toda la zona, la unidad habitacional donde se instaló la feria de servicios es la más tranquila y urbanizada, a diferencia de las colonias vecinas, que se encuentran en la parte alta del mercado.
En el recorrido de este viernes por las colonias 10 de Abril, Nuevo Horizonte y San José, se percibió de inmediato el ambiente tenso. Las familias no sólo sufren la inseguridad y violencia, sino también el riesgo a los deslaves y derrumbes durante las lluvias o por los frecuentes sismos.
Entre las colonias San José y Nuevo Horizonte baja la barranca Las Calaveras, que inicia desde la colonia CNOP sección C y la 10 de Abril, y desemboca en el tianguis del mercado Leyva Mancilla, a partir de donde fue embovedada hasta la central de autobuses.
Las Calaveras es conocida en la capital no sólo por los constantes asesinatos que se cometen, sobre todo en la parte colindante con el tianguis, sino por los derrumbes, deslaves e inundaciones que ocurren en cada temporada de lluvias.
No obstante, del problema de la inseguridad y violencia, los vecinos se resisten a hablar y algunos hasta lo niegan, a pesar de que las evidencias saltan a la vista. A lo largo de una cuadra se contabilizaron cuatro cruces en sitios distintos, donde se cometieron asesinatos.
En algunas de las cruces se omite el nombre de la víctima y sólo resalta el alias con el que se le conoció en vida: “El Perro”, se lee en uno de los nichos que protege la cruz con dos veladoras y, al lado, un envase de cerveza Victoria a manera de ofrenda.
En otro se lee: “Alejandro Gallardo Torres” y en dos más, el óxido y el lodo ha hecho ilegible el nombre de la víctima y la fecha en que fue asesinado, pero los cuatro crímenes ocurrieron en los últimos dos años.
Al menos otros cinco se cometieron en el mismo lapso de tiempo dentro del tianguis, en donde abundan la piqueras y cantinas disfrazadas de pozolerías y botaneros, frecuentados por Halcones de los grupos delictivos que se disputan la plaza.
“En lo particular, gracias a Dios, nunca me ha pasado nada, pero sí, me han comentado que asaltan y de repente ve uno a gente sospechosa por aquí y a otros drogándose”, dijo Antonina Pantaleón, una de las vecinas que salió del tianguis y caminaba cuesta arriba, en el cauce de la barranca.
Consultada en el trayecto, se paró y mostró dos cruces, una cerca de la otra: “Ya ve, aquí mataron a dos personas. Allá mataron a otros dos, y en la calle de allá arriba mataron a dos más. Pero le digo, en lo particular, a mí, ni a mis hijos, les ha tocado nada y aquí subimos y bajamos casi todos los días”.
Antonina Pantaleón aseguró que no estaba enterada de la Feria por la Paz, que en esos momentos, 10:30 de la mañana, se realizaba en la colonia Colinas del Sur, mucho más abajo de la zona de riesgo.
Según las autoridades, se notificó a los vecinos de la actividad desde el jueves, pero la vecina aseguró que estuvo todo el día en su casa, ubicada en la 10 de Abril, y nadie le avisó, “yo creo que nomás anunciarían en el mercado o en las colonias de más abajo, pero por aquí nadie supo nada”, aseguró.
Flora Nava, otra vecina de la San José, contó que más que a la inseguridad, en la zona le temen a los derrumbes, dijo mostrando una de las casas cuyos cimientos ya están a menos de dos metros del voladero.
“Mire, esta gente vive con el Jesús en la boca, ¿usted cree que no corre riesgos? Pero qué se puede hacer, si tuvieran otro lugar donde vivir seguro ya no estarán aquí. La necesidad es mayor”, dijo.
Otro vecino denunció que los derrumbes e inundaciones que han ocurrido en temporadas de lluvias anteriores, además de que son por la zona accidentada, ocurren también por la irresponsabilidad de los vecinos que arrojan todo tipo de basura y desechos en el cauce de la barranca, que al ser arrastrados al tianguis donde comienza el embovedado, hacen represa y taponean la barranca.
Unos 500 metros más arriba del tianguis mostró un sitio donde un vecino construyó sobre la barranca un garaje para sus dos vehículos, lo que también provoca un taponamiento en el cauce y ocasiona daños a los vecinos.
“Si usted se va más arriba verá llantas, muebles viejos y todo tipo de basura que tiran los vecinos inconscientes del problema que nos provocan a los de más acá abajo”, reprochó.
Dijo que todo eso lo hacen por la omisión de las autoridades municipales, que no intervienen para impedirlo o para hacer la limpieza de las barrancas en vísperas de la temporada de lluvias.
Mientras los vecinos se quejaban de su situación en lo alto de la zona, abajo, representantes de las distintas dependencias de los tres órdenes de gobierno continuaban dentro de la cancha techada esperando atender a ciudadanos que no llegaron.
A las 11 de la mañana, apenas unas 30 personas habían llegado, a pesar de que la Feria por la Paz se realizaba en una de las zonas más populosas de la capital.
Texto: Zacarías Cervantes / Foto: Jesús Eduardo Guerrero


