
La protagonista de No nos moverán celebra haber participado en una cinta cuyo tema, la masacre de estudiantes en Tlatelolco en 1968, “me toca como ciudadana, como persona y como actriz”. Lamenta que sigan impunes “los culpables de todo eso, sobre todo los gobernantes”, como en el caso de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala en 2014. En su discurso de aceptación, dedicó el premio “a las madres buscadoras, a las que no se les tomó en cuenta hace unos días”, en referencia al primer Grito de Independencia de este sexenio
El Sur / Ciudad de México, 1 de octubre de 2025. La actriz Luisa Huertas ganó su segundo premio Ariel, el primero como Mejor Actriz, por su papel de Socorro, una mujer que quiere vengar la muerte de su hermano durante la masacre del 2 de octubre en Tlatelolco, en la película No nos moverán. La actriz de 74 años y con 56 de carrera artística dice que no podría estar más feliz, porque la cinta trata un tema histórico para ella muy relevante y que le ha causado indignación todos estos años.
Dirigida por Pierre Saint-Martin y escrita por él mismo e Iker Compeán Leroux, la película se centra en las acciones de una abogada retirada que por décadas ha buscado justicia para su hermano y que emprende una peligrosa búsqueda del militar que lo asesinó. Cuando logra una pista del paradero, pone en peligro su propia vida.
Filmada en blanco y negro, la película es una comedia negra que aborda la culpa y la justicia. La historia tiene como origen las vivencias de la madre del director, cuyo hermano murió durante el movimiento estudiantil que sacudió México en 1968.
Junto a Luisa Huertas en el rol principal, en el reparto figuran Juan Carlos Colombo, Rebeca Manríquez, José Alberto Patiño, Alberto Trujillo, Agustina Quinci y Pedro Hernández.
En la reciente ceremonia de entrega de los premios Ariel, el pasado 20 de septiembre, la cinta estuvo nominada en 10 categorías y ganó cuatro: Mejor Ópera Prima, Mejor Guion Original, Mejor Revelación Actoral para José Alberto Patiño y Mejor Actriz para Huertas, quien obtuvo su primer Ariel en la categoría Mejor Actriz de Cuadro –hoy inexistente– por la película Mentiras piadosas, de fines de los ochenta.
No nos moverán también fue merecedora del Premio Mezcal a Mejor Película Mexicana en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde tuvo su estreno en junio de 2024. Además, ha sido seleccionada para representar a México en los premios Oscar de Hollywood y en los premios Goya de España.
“Desde hace 11 años arrastramos Ayotzinapa”
Nacida en El Salvador en 1951, de padre español y madre mexicana, Huertas destaca por su prolífera carrera en teatro, cine, radio y televisión. Cuenta que cuando era una estudiante de teatro de 17 años participó en el movimiento estudiantil del 68. En aquel tiempo, resalta, se luchaba por cuestiones políticas y sociales.
La matanza del 2 de octubre la marcó para siempre y reafirmó su decisión de apoyar causas sociales, una convicción heredada de su papá, refugiado de la Guerra Civil española, catedrático en literatura y ciencias sociales. Al igual que él, dice Luisa, se forjó como una persona de izquierda.
En entrevista con El Sur, la actriz recuerda el próximo aniversario del 2 de octubre y que se acaban de cumplir 11 años de la noche en que 43 norma-listas de Ayotzinapa fueron víc-timas de desaparición forzada.
–Usted interpreta a un personaje que después de varias décadas busca hacer justicia por propia mano. Quiere vengarse de la persona que asesinó a su hermano.
–Al participar en la película estoy de acuerdo con el tema y me interesa traer –a la pantalla– la cuestión histórica y la indignación que tenemos no sólo desde el 2 de octubre, sino también por muchos asuntos de antes y posteriores. Uno de ellos tan grave como es el caso de la desaparición de estudiantes de Ayotzinapa, que hoy –26 de septiembre, día de la entrevista– por desgracia estamos conmemorando. Pero el 2 de octubre es un tema que me toca como ciudadana, como persona y como actriz.
No nos moverán, explica, habla de casi 60 años de impunidad. De cómo ha sido tratado el tema desde el gobierno y desde la sociedad. También expone la responsabilidad de los militares perpetradores: cuestiona si es posible justificarlos porque recibieron órdenes.
La matanza en la Plaza de las Tres Culturas marcó al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz porque fueron asesinadas decenas de personas, sin que hasta hoy se sepa con exactitud cuántas, y modificó la vida de una multitud de personas y las de sus familias.
El filme revive el debate acerca de la brutal represión política a manos de militares, que aún continúan impunes.
“Siguen impunes los culpables de todo eso, sobre todo –enfatiza Huertas– los gobernantes. La tropa finalmente tiene que recibir órdenes y ejecutarlas. Pero en la película se ve la búsqueda de la persona específica que lo hizo y lo que pretende Socorro es vengarse de él.
“La película da una imagen de lo que ha sido la vida de esta mujer y de su familia. De lo que ha pasado con ella y a todos los que la rodean. Es un tema, insisto, que me toca. Yo participé en el movimiento estudiantil. Y por años hemos arrastrado ese dolor. Como desde hace 11 años arrastramos Ayotzinapa, pero hay muchos más”.
–En las marchas conmemorativas del 2 de octubre, los sobrevivientes expresan cómo a partir de esa masacre quedaron marcadas por la impunidad sus vidas y las de sus familiares.
–Hemos vivido con los sobrevivientes de todas estas luchas. En mi caso, no es una cuestión de ahorita, sólo porque hice esta película –reitera Huertas–. Es toda una cuestión de conciencia social que siempre tuve. No puedo hablar de que me reúno con las víctimas cada mes. No es así. Es una cuestión social, política, económica que llevamos arrastrando por muchos años. Es parte de nuestra historia. Y sí, participo como ciudadana, actriz, como madre, como todo. No pertenezco a un colectivo específico, pertenezco a una organización que fue tocada por el 2 de octubre. Y fue perjudicada por ese hecho.
Las madres buscadoras y “las heroínas anónimas”
Luisa Huertas se formó en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes (hoy también de Literatura, INBAL) y en el Centro Universitario de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Entre sus películas más importantes están El imperio de la fortuna, Mentiras piadosas, Principio y fin, Cuentos de hadas para dormir cocodrilos, El crimen del padre Amaro y Párpados azules.
Ha sido nominada cinco veces al Ariel, en cuatro ocasiones por personajes secundarios y esta última como Mejor Actriz por No nos moverán, con su primer protagónico en el cine.
Ha recibido numerosos reconocimientos por sus papeles en obras de teatro y, además, en 2020, cuando celebró 50 años de carrera profesional como actriz, fue nombrada Patrimonio Cultural Vivo de la Ciudad de México por la entonces jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum.
Al recibir el Ariel el pasado 20 de septiembre, en su discurso de agradecimiento mencionó a las víctimas de la violencia en México y a las madres buscadoras: “Este Ariel lo dedico a todos los muertos y desaparecidos en nuestro país en todas las luchas. Y a las madres buscadoras, a las que no se les tomó en cuenta hace unos días. ¡El cine vive, la lucha sigue! ¡2 de octubre no se olvida!”, finalizó ese día.
Su alusión a las madres buscadoras se debió a que, en la ceremonia del Grito en el Zócalo, el 15 de septiembre, la presidenta Sheinbaum no se refirió a ellas en su discurso, a pesar de haber nombrado a otras mujeres relevantes de la historia nacional o de la época contemporánea, como Josefa Ortiz Téllez Girón –antes “Ortiz de Domínguez”, por el apellido de su esposo– y Leona Vicario; “las heroínas anónimas de la patria”, “las mujeres indígenas” o “nuestras hermanas y hermanos migrantes”.
“Para las verdaderas actrices no hay edad”
Ahora con su premio a Mejor Actriz, Luisa Huertas se une a otras legendarias actrices que lo han recibido, como María Félix, Dolores del Río, Marga López, Patricia Reyes Spíndola, Ofelia Medina y María Rojo.
“Ya tenía un Ariel desde hace muchos años. Y por fortuna, en 56 años de carrera he obtenido numerosos reconocimientos –comenta– y muchos de ellos en el ámbito teatral porque mi origen fundamentalmente es teatral. Y no sólo han sido como actriz de teatro, sino también como docente. He tenido la fortuna de trabajar con los mejores directores de este país”, celebra.
Además, también ha hecho cameos o roles pequeños en películas como Principio y fin, El crimen del padre Amaro y Párpados azules por cariño a los directores.
–¿Cuál es la relevancia de que actrices mayores accedan a papeles protagónicos?
–Yo recuerdo Los sueños de Greta (dirigida por Alberto Bojórquez en 1992). No creo que esté de moda llamar a personas de la tercera edad. Pierre Saint-Martin e Iker Compeán hicieron un guion excelente, muy inteligente, y resulta que el personaje es una mujer de la tercera edad. Para las actrices, para las verdaderas actrices, no hay edad. Siempre habrá papeles que podamos hacer.
Después del Ariel, los Goya y el Oscar
“Me siento muy contenta y muy honrada por el Ariel, que es un segundo premio muy importante en el cine y que se viene agregar a los tantos otros con los que me han honrado como actriz de teatro y docente”, dice Huertas.
“Yo espero que nos vaya muy bien en los premios Oscar y en los Goya. Y que seamos, sé que lo somos, a pesar de la modestia de la producción, dignos representantes de nuestro país por el tema que estamos tratando y lo bien que está tratado.
“Es una película de bajo presupuesto. No se necesita dinero ni juventud ni fama para hacer obras de calidad. Los verdaderos actores no buscamos la fama, buscamos los contenidos”, concluye.
Guillermo Rivera


