
Dio a conocer su obra en el Bar del Puerto, el sábado. Es un libro galardonado con el tercer Premio Municipal de Literatura Acapulco y publicado por Ediciones Ser, en el que explora la memoria de las mujeres de su familia en un entorno marcado por la violencia y el desplazamiento forzado
Acapulco, Guerrero, 20 de julio de 2026. La noche del sábado en el Bar del Puerto, la escritora acapulqueña Astrid Paola Chavelas presentó su poemario Estado de latencia, mismo con el que comparte la memoria de las mujeres de su familia en torno a un territorio cruzado por la violencia, como es Acapulco.
Dicho poemario fue ganador el año anterior del tercer Premio Municipal de Literatura Acapulco y fue publicado por Ediciones Ser meses después.
Ante el público reunido, y en compañía de la también escritora acapulqueña Karhel García, recordó que su génesis estuvo en 2018, en los talleres que impartía la poeta salvadoreña Lauri García en el puerto, y recordando que ella proviene de la narrativa –tiene varios premios de cuento, por ejemplo el VI Concurso Nacional de Cuento de Escritoras Mexicanas 2023– aceptó la dificultad de hablar desde la poesía, buscando dentro de su lenguaje, de temas como la familia –sus abuelas–, la huida y el exilio, puesto que reveló, sin abundar en detalles, que su familia fue desplazada de la Montaña por la violencia.
Y es precisamente esta violencia, que es nombrada desde una mirada que no busca naturalizarla, la que está presente todo el tiempo dentro del poemario.
Además, “yo escribo este libro que justo a la distancia, parto de mi propio desplazamiento, del salir de aquí, parto de mi propia historia de vida que me lleva a otro lado (Oaxaca) que es muy similar, que aunque es otra costa a final de cuentas, hay también otro tipo de violencias, y entonces como que esa distancia de lo que veía me sirvió como un ejercicio de espejo donde al final de cuentas me dejó escribir de lo que estando acá (en Acapulco) a veces no podía”.
Así, y tras lamentar que situaciones como la violencia y la migración forzada, continúen después de muchos años dijo: “creo que al final de cuentas lo que se escribe, la obra que se realiza en este contexto, dialoga con la realidad en la que estamos inmersa las personas que aquí vivimos”.
En ese sentido, la escritora además cuestionó la idea preconcebida que se tiene de Acapulco y su gente ya sea por el turismo o su cercanía con la Ciudad de México.
“Hay una carga política sobre nosotros que a veces no vemos, toda una carga sobre lo que debemos de ser o cómo debemos ser y a mí esta imagen siempre me ha resultado conflictiva, no es como algo que para mí, la familia y para muchos de quienes vivimos aquí no sea cercana”, aceptando que Acapulco es la postal a la que los gobiernos le apuestan, “y este libro justo también habla de eso, de lo que yo como persona de aquí ha vivido, que no es necesariamente esa postal”.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


