
Hoy se estrena en Netflix la adaptación que hace el cineasta Rodrigo Prieto a la novela de Juan Rulfo
Morelia, Michoacán, 6 de noviembre de 2024. Cuando Elena Poniatowska entrevistó a Juan Rulfo le preguntó por qué en su novela Pedro Páramo las mujeres aparecían sólo vistas por los hombres y le recriminó el mal trato que les daba a todos sus personajes femeninos, ligados incluso con la locura.
Mientras se preparaba para dar vida a Susana San Juan en la adaptación fílmica de aquel libro, bajo la dirección de Rodrigo Prieto, Ilse Salas leyó aquella visión y comenzó a cuestionarse también sobre las múltiples dimensiones que tenía su rol, visto con ojos de 2024.
Aunque la fantasía reina en la trama, la protagonista de Las Niñas Bien sabía que algo que sí existe es la agresión contra las mujeres, como la que encarna su papel, el gran amor de Pedro Páramo.
“Todas están solas, cuidan de los hombres, están sirviéndoles, excepto Susana. No se presta al juego nunca y se tiene que construir una locura, era un tema del que hablamos Rodrigo y yo. En la novela no dice si tiene una enfermedad mental. Rodrigo planteaba que tal vez estaba intoxicada por vivir en las minas, pensaba que tenía saturnismo, enfermedad por respirar metales pesados, pero yo insistí en que tenía que tener un pie en la tierra, en que tenía que ser una rebelde, se le tenía que ver la furia, pero también el dolor por el abuso infantil”, dijo Salas, en entrevista.
Pero ella no fue la única en tener ese tipo de cuestionamientos. Las actrices que estelarizan la película, que se estrena hoy en Netflix, coinciden en que adentrarse en el México rural revolucionario en el que se desarrolla la historia las confrontó con otras maneras de pensar el espacio de las mujeres.
“Sigo pensando en lo que yo soy ahora, la información que tengo como mujer y mis herramientas, también en cómo se combina con esos personaje que están escritos de esa manera, sin que la información que yo tengo los anule. Para mí, era importante, por supuesto, dotar a Damiana de mis herramientas, pero sin borrar ese personaje que escribió Juan Rulfo en ese tiempo, que muestra cómo las mujeres se movían”, comentó Mayra Batalla, quien da vida a una de las trabajadoras de más confianza de Pedro Páramo, tanto que cría a su hijo Miguel.
La historia se centra en Pedro Páramo (interpretado por Manuel García-Rulfo), desde su infancia hasta que se convierte en el hombre más importante de Comala) y en su hijo, Juan Preciado (Tenoch Huerta), que llega a un pueblo en desgracia, dónde sólo encuentra espíritus.
Aunque los protagonistas son varones, sus rumbos son marcados por las mujeres de Comala: Preciado prácticamente sólo convive con ellas en su paso por el pueblo, mientras que Páramo en esta versión tiene como principales motores los sentimientos por las damas de su vida.
“Todos, hombres y mujeres, están rotos, descosidos, dolidos, el amor es el deseo de todos y probablemente su ausencia es lo que detona violencias. En Pedro Páramo la ausencia del amor primero es de la madre y de la abuela, es un niño abandonado porque su primer amor también lo deja.
“Eduviges cuida, soporta, mantiene el hilo conductor de todas estas personas que llegan a su fonda, los alimenta, los cuida, les da alojamiento y luego se van y se queda esta mujer sola. La soledad es la constante y también la falta de amor”, reflexionó Dolores Heredia, cuyo personaje es el primero en recibir a Juan Preciado.
Al ser Pedro Páramo un hombre que cosecha poder en su tierra, todos los habitantes de Comala, sin importar el género, siguen sus órdenes, pero las actrices tampoco cerraron los ojos ante los crímenes de los que sus roles llegan a ser partícipes.
Esa es una de las reflexiones principales en Giovanna Zacarías, quien interpreta a Dorotea, una mendiga que acepta ayudar a Miguel Páramo para abusar de muchachas.
“Me llegó muy fuertemente la palabra sororidad, porque Dorotea no la tiene. Ahí todas las mujeres tratan de sobrevivir como pueden y ver cómo sobreviven por la realidad que les toca, pero siento que incluso en la época actual nos falta sororidad, tendría que hablarse más de la violencia de género entre mujeres”, señaló Zacarías.
Texto: Mauricio Ángel / Agencia Reforma


