
Ciudad de México, 20 de agosto de 2025.- Durante el proceso de mejora regulatoria sobre el etiquetado de alimentos hubo violaciones y decisiones arbitrarias de la autoridad, según El Poder del Consumidor, organización civil, por lo que presentó un amparo ante los Juzgados de Distrito en Materia Administrativa de la Ciudad de México.
En abril de este año se inició el proceso de modificación de la Norma Oficial Mexicana (NOM)-051 Especificaciones generales de etiquetado para alimentos y bebidas no alcohólicas, ante lo cual esta organización presentó un amparo.
En conferencia de prensa Javier Zúñiga, coordinador del área jurídica de El Poder del Consumidor, refirió que se identificó que hubo irregularidades como el cierre de los grupos de trabajo sin discusión o la falta de evidencia científica en la toma de decisiones.
También detectó que no existe un reglamento a la Ley de la Infraestructura de la Calidad que regule este proceso.
A cinco años de la puesta en marcha del etiquetado, aún hay aspectos por mejorar.
Ana Larrañaga, investigadora de la campaña Salud Alimentaria de El Poder del Consumidor, advirtió que mientras en países como Colombia y Argentina han logrado regular aspectos como posicionamiento de los sellos y el tamaño de las leyendas de advertencia para que siempre sean visibles, en México no quedó debidamente especificado en la norma, lo que ocasiona que diferentes industrias de gran tamaño la aprovechen y reduzcan su visibilidad.
Incluso ya exhibidos los productos en anaquel sólo se muestra la parte del empaque que no trae los sellos, agregó Larrañaga.
“En la Ley General de Salud se habla de que el etiquetado debe ser veraz, directo, sencillo y visible, y como lo estamos mostrando, no es así”, destacó Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor.
Ante lo cual la autoridad se negó a revisar este tipo de aspectos, dijo Calvillo.
“No hubo la disposición, ni la apertura para discutir estas otras áreas de mejora regulatoria que son muy necesarias desde la perspectiva de los consumidores”, comentó Larrañaga.
Larrañaga argumentó que desde su puesta en marcha el etiquetado ha funcionado porque se han visto reformulaciones en las industrias, agregando menores cantidades de nutrimentos críticos (los que se ingieran por arriba de los valores nutrimentales recomendados como azúcares añadidas, grasas saturadas o sodio) y eso hace que las personas consuman menos productos, así como reducción de calorías de azúcares añadidos.
El etiquetado es especialmente usado por las personas que ya tienen alguna enfermedad crónica como diabetes o hipertensión, pues este tipo de consumidores son de los que más atención ponen en la información que arroja al momento de adquirir un producto, dijo Larrañaga.
Sin embargo, destacó que hay adolescentes que también toman en cuenta el etiquetado, al igual que los padres de familia.
Katia García, investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), expuso que al menos se requiere una década para ver cambios significativos en el peso de las personas en general, derivado del etiquetado y su acompañamiento de otras políticas que lo fortalezcan.
Agencia Reforma


