28 enero,2018 7:09 am

Primer round: Meade se tropieza con el PRI

Al final del periodo de precampañas el equipo del candidato del PRI y la coalición Todos con México, José Antonio Meade, admitió que la suya no crecía como lo planearon y le dio un viraje: hizo el discurso menos beligerante y trató de colocar propuestas, entre ellas una contra la corrupción. Sin embargo, a decir de Roy Campos, presidente de la encuestadora Consulta Mitofsky, el problema fundamental de esa primera fase fue que Meade pidió a los priistas que lo hicieran suyo y trató de convencer al resto de los votantes de que no representa al PRI corrupto

José Gil Olmos / Agencia Proceso
Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México. Después de un mes de problemas en su precampaña, en el que no logró remontar el tercer lugar ni identificarse plenamente con la ciudadanía ni con la militancia del PRI, José Antonio Meade Kuribreña dio un golpe de timón en su estrategia mostrándose conciliador y propositivo, antes que confrontarse a su principal adversario, Andrés Manuel López Obrador.

Sin embargo, Roy Campos, presidente de la encuestadora Consulta Mitofsky, precisa que dicho cambio de estrategia es relativo, pues si bien es cierto que en los espots que hace circular en las redes sociales se expresa menos rijoso, Meade no deja de confrontar a sus adversarios al remarcar que López Obrador es un peligro y Ricardo Anaya un traidor, además de poner en duda a los candidatos independientes.

Durante varios meses el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, y de manera más reciente José Antonio Meade y sus voceros, Javier Lozano y Eruviel Ávila, mantuvieron un discurso agresivo, principalmente en contra de López Obrador, a quien acusaron de populista, autoritario, loco, intransigente, demagogo y una amenaza para la economía.

En las redes sociales Ochoa Reza ha difundido un buen número de videos en los que acusa de corrupción al líder de Morena y lo reta a debatir. Incluso lo inculpó de haber recibido dinero del ex gobernador veracruzano Javier Duarte, tener vínculos con el presidente venezolano Nicolás Maduro y, en últimas fechas, de tener apoyo de Rusia.

No obstante, a partir de que en días pasados se registró un estancamiento en la precampaña de Meade y la falta de impacto de su discurso, su equipo decidió darle vuelta a la estrategia de confrontación, lanzando mensajes de conciliación y propuestas, como el de la lucha contra la corrupción.

Este viraje en la estrategia se hizo evidente la noche del lunes 22, cuando difundió en redes sociales un promocional de 30 segundos en el que deja atrás el discurso agresivo y habla de manera comedida, moderada y prudente.

Javier Lozano, vocero del equipo de Meade, explica a Proceso que, una vez finalizada la etapa de posicionamiento, inicia la fase de las propuestas que le ayudará al precandidato del PRI a afianzarse, “porque una cosa es la simpatía inicial que se puede tener por un proyecto y otra que en una contienda cerrada, donde un voto puede ser la diferencia, la gente va a tomar la decisión que más beneficie a México. Parece que en esa ecuación es donde va a ganar José Antonio Meade”.

En tanto que Aurelio Nuño, coordinador del equipo, precisó que la idea es diferenciarse de López Obrador y de Anaya.

“Aquí es donde se empieza a ver uno de los mayores contrastes y de la visión del país. Tener por un lado a Anaya y López en una visión de dividir al país, de buscar ganar generando odio, y por otro lado, que es lo contrario, Meade que es la búsqueda de la unidad y de ganar la campaña por el convencimiento y no por la vía de la división”, argumentó en una entrevista radiofónica.

Por su parte, Meade inició el 23 de enero su nueva etapa de propuestas, la primera de ellas el combate a la corrupción, el principal problema del gobierno de Enrique Peña Nieto y del PRI, que tiene 22 miembros acusados de desvío de recursos y vínculos con el crimen organizado.

Meade propuso tres medidas: que los corruptos devuelvan lo que se robaron; aumentar las penas para funcionarios deshonestos y que la certificación de la declaración patrimonial sea obligatoria para altos funcionarios y legisladores.

Al siguiente día, en su gira por Tamaulipas, siguió con su discurso conciliador.

La secretaria general del PRI, Claudia Ruiz Massieu Salinas, también insistió en la nueva actitud de propuestas de Meade, al publicar en sus redes sociales: “La sociedad ya no quiere discursos sobre seguridad, sino propuestas que permitan materializar resultados, en Tabasco (Meade) hizo un llamado a trabajar de manera seria para regresar la tranquilidad a la casa, a las mujeres y a los jóvenes”.

Aun con este viraje del discurso, la precampaña de Meade ha tenido muchos tropiezos; continúa siendo débil y contradictoria, reconoce Roy Campos en entrevista con Proceso.

Mal comienzo

El arranque de la precampaña de Meade no ha sido lo exitoso que esperaban en el PRI. El descalabro severo con el nombre que le habían puesto a la coalición (Meade Ciudadano por México), con el cual pretendían realzar su calidad de ciudadano antes que simpatizante del PRI, fue echado para atrás por el Instituto Nacional Electoral, así que el nombre quedó más genérico: Todos por México, que ya no tiene el mismo impacto ni refuerza la intención.

El jueves 25 de enero los gritos de “¡Fuera Meade, arriba El Peje!”, persiguieron al precandidato del PRI por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, repudiado por algunos peatones de la capital del país que se manifestaron así contra la corrupción y a favor de López Obrador. Un día después, en Chetumal, su mitin tuvo apenas unos cuantos asistentes.

En Chiapas, donde Meade dio su primer paso hacia la candidatura presidencial, el PVEM en pleno le dio la espalda al PRI luego de que Roberto Albores Gleason fue impuesto como el aspirante favorito para la gubernatura. El líder priista en la entidad, Julián Nazar, y el enviado de la dirigencia nacional, Luis Enrique Miranda (cercano al presidente Enrique Peña Nieto), no pudieron apagar el incendio político que ocasionó la pelea entre el dirigente del PVEM, Jorge Emilio González, y el gobernador, Manuel Velasco, por la designación del candidato a gobernador.

Roy Campos, actuario y matemático por la UNAM, con maestrías de estadística y actuaría en el Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social, y diplomados en análisis político, en alta dirección empresarial y mercadotecnia, estima que hasta ahora la campaña de Meade ha sido mala porque no ha podido comunicar lo que pretendía: ser ciudadano y priista.

Señala que Meade no ha logrado generar emoción, y ahora, en esta etapa de propuestas, en el afán de conseguir la base partidista y posicionarse como el candidato del PRI, ha ido perdiendo su origen y su ventaja de identificarse como un candidato ciudadano.

Recuerda que el gran reto de Meade desde el inicio de su precampaña fue pedirles a los priistas que lo aceptaran como uno de los suyos para tener su apoyo y al mismo tiempo mandarle a la población el mensaje de que no es del PRI.

Compara la situación de Meade con el primer mes de campaña del panista Felipe Calderón en 2006, con una propuesta “anodina y fea, de manos limpias y pasión por México”, que lo obligó a dar un cambio radical con una campaña más agresiva, de contraste, y empezó a usar la frase de que López Obrador era un peligro para México.

“Creo que ahora tanto Anaya como Meade están probando su comunicación, su equipo, y a los candidatos que van a proponer para distintos puestos, pero habrá un momento en que tengan que cambiar. López Obrador ni siquiera está haciendo la gran campaña, está divirtiéndose en una posición cómoda, viendo cómo se pelean los otros, lo que no hizo en 2006, cuando contestaba peleándose con frases como ‘¡cállate, chachalaca!’ Yo creo que no va a cambiar mucho, dependiendo de cómo la vea venir”, considera el encuestador.

“El PRI nunca había valido tan poco”

Roy Campos observa que, al tratar de conseguir el voto duro del PRI, Meade se alejó del simpatizante ciudadano que puede hacerlo crecer en la precampaña. Advierte que este acercamiento con los militantes priistas tampoco le favorece demasiado porque el sentimiento de pertenencia de este grupo se ha ido reduciendo con los años.

Y agrega: “El sentimiento priista está en su nivel más bajo en su historia desde que se mide. Hace seis años, cuando Peña Nieto estaba en su apogeo y era el de moda, el priismo valía 40 puntos, hoy vale 17 puntos. Nunca había valido tan poco el priismo. Si yo hubiera sido estratega de Meade no hubiera sabido qué hacer. ¿Qué hago con la doble función de Meade? Lo que hubiera propuesto es que no perdiera su esencia, porque cuando lo pusieron a contar chistes hicieron que la perdiera, no se le ve cómodo”.

Al analizar los tiempos de precampaña, precisa que el 11 de febrero termina este periodo y vendrá otro de “intercampaña”, en el cual los candidatos no pueden pedir el voto aunque siguen los espots genéricos para todos los partidos en la misma proporción. Dicho periodo termina el 30 de marzo, cuando legalmente comienzan las campañas.

Roy Campos estima que el equipo de Meade podría no estar preocupado si en su estrategia está planeado posicionarse en esta etapa y luego subir en las preferencias con las propuestas.

No obstante, considera que Meade y su equipo no aprovecharon la ventaja de inicio, cuando declaró que no era priista para no cargar con la losa de la corrupción del partido, y también cuando aseguró que no tenía un pasado sucio.

“Meade no es un mal personaje. El haber sido cinco veces secretario de Estado y nunca acusado de corrupción, de abuso en el uso de recursos o de acoso sexual, es una ventaja pero que no se ha visto reflejada. Es una gente buena pero no ha subido en las encuestas”, señala Campos, quien reitera que de los tres candidatos más fuertes es el que debe estar más preocupado, porque ser candidato del partido más rechazado, con un presidente que no ayuda y empezar desde abajo es un reto impresionante.