
El proyecto Pedaleándola libro consiste en poner ejemplares de clásicos como El llano en llamas en espacios públicos para que la gente los tome y luego de leerlos los deje en otros sitios, indica el promotor Antonio Vázquez Delgadillo
Acapulco, Guerrero, 13 de octubre de 2023. Con la idea de recorrer la ciudad en bicicleta y dejar libros en lugares públicos para fomentar la lectura por placer –teniendo incluso la oportunidad de ver la reacción de quien se encuentre dichos libros– es como se desarrolla en Acapulco el proyecto Pedaleándola libro.
Así lo explicó brevemente el promotor de lectura, y del uso de la bicicleta también, Antonio Vázquez Delgadillo, quien en charla telefónica recordó que este proyecto surgió en la Ciudad de México en 2019, con el apoyo de un grupo de compañeros suyos, quienes comparten el gusto por andar en bicicleta y la lectura y que desde 2021 se lleva a cabo, aunque de manera discreta, en las calles del puerto.
“Yo siempre he sido un fan de la bicicleta”, indicó, añadiendo que todo comenzó cuando hace algunos años, en algún momento quisieron donar libros a una biblioteca y a una escuela, pero ante la cantidad de requisitos que les pedían, desistieron.
“Al final, pensamos que la idea era regalarlos, no hacer trámites, por lo que imaginamos cómo sería andar en bici por la ciudad e ir dejando los libros por ahí, en los espacios públicos, para que cualquier persona los tomara.
“Fue así, entonces, que en 2019 empezamos, se nos unieron algunos compañeros (comparte el proyecto con Mónica Pérez, Juan Carlos de León y Miguel Ángel Piña) y decidimos hacer algo formal, con solidez y empezamos a diseñar un logotipo para colocarle etiquetas a los libros con instrucciones.
“Estuvimos dándole; salíamos a rodar, dejando libros, teniendo interacción incluso con grupos de ciclistas, con colectivos, dando a conocer en medios electrónicos el proyecto”, celebrando el éxito, pues aceptó, tuvieron en algunas ocasiones la oportunidad de ver la reacción de quien se encontraba los libros.
De hecho, el originario del Estado de México relató que poco después, la gente se enteró en redes sociales del proyecto, y generó empatía por Pedaleándola libro, al grado de que comenzaron a hacerles donaciones de libros para continuar con su labor.
No obstante, lamentó que la pandemia de Covid-19 que asoló el país detuviera sus actividades “y nos quedamos quietos”.
Tiempo después, por trabajo, Vázquez Delgadillo vino al puerto, donde compartió el proyecto en 2021, aceptando que no ha sido con mucha constancia, “pero últimamente lo hemos retomado para no dejarlo caer”.
Así, explicó que la mecánica consiste en “salir a rodar en la bicicleta, llevando los libros que tengo, que me han donado, y los voy dejando en una plaza, en una parada de autobús, en algún centro comercial, un lugar turístico o algún evento cultural”.
Todos los libros, “con su etiqueta que dice: Pedaleándola libro. Tómalo, léelo y libéralo, que es nuestra palabra para decir dónalo”, junto con una notita al interior que dice: 1. Tómalo, este libro es para ti. 2. Si te gusta, termínalo y si no, no lo guardes, vuélvelo a liberar, y 3. Libéralo, déjalo en cualquier espacio público y permite que otras personas tengan acceso a este libro.
Sólo es cosa de poner atención para encontrar ejemplares de libros como El llano en llamas, de Juan Rulfo; El anticristo, de Friedrich Nietzsche o Río subterráneo, de Inés Arredondo y que ya fueron liberados en lugares como la avenida que conecta La Quebrada con Sinfonía del Mar, las terminales de autobuses de la avenida Cuauhtémoc o la Plaza Quebec, frente a la Diana.
“Ahí le apostamos nosotros a que esos libros se van a encontrar a un lector que le va a entrar y que incluso lo va a volver a dejar en algún otro lugar”, y reiteró que la intención es que los libros no estén guardados “porque un libro guardado pierde su sentido y se muere”.
Luego de explicar que el nombre del proyecto tiene efectivamente un juego de palabras entre las bicicletas y los libros, aseguró que “acercarle un libro a alguien va a ser grato; a veces la gente quiere leer, pero es un poco caro y así, pues hay una oportunidad”.
Es a través de sus redes sociales en internet, que cualquier interesado en colaborar con el proyecto donando libros, se puede contactar “y estamos abiertos a participar en las diferentes actividades que nos inviten”.
Texto: Óscar Ricardo Muñoz Cano / Foto: Cortesía del promotor


