1 septiembre,2025 6:09 am

Protestas en el Día de Desaparecidos; exigen colectivos que se apruebe la ley en la materia

 

 

En Chilpancingo participan en manifestaciones Guerrero No + Desaparecidos, Lupita Rodríguez Narciso, el Centro Morelos, el Minerva Bello y estudiantes de Ayotzinapa. “No más muertos, no más violencia, no más desaparecidos, no más extorsiones, no más guerra”, proclamó en la catedral el obispo José de Jesús González

 

 

Chilpancingo, Guerrero, 1 de septiembre de 2025. Integrantes del Colectivo Guerrero No + Desaparecidos, el Colectivo Lupita Rodríguez Narciso, el Centro de Defensa de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, el Centro de Derechos de Víctimas de la Violencia Minerva Bello y estudiantes de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa se manifestaron en la capital por el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, que se conmemora el 30 de agosto.

El sábado, alrededor de las 8 de la mañana integrantes del Colectivo Guerrero No + Desaparecidos con respaldo del Centro Morelos y el Centro Minerva Bello acudieron a la Fiscalía General del Estado para dar mantenimiento al mosaico de losetas con retratos de personas desaparecidas que se colocó el pasado 5 de agosto.

Después acudieron a la Alameda Central Francisco Granados Maldonado y la Catedral de la Asunción de María, donde el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández bendijo el Memorial a los Desaparecidos.

El obispo también pegó en el memorial los retratos de Johnnattan Munivez Mayo, quien desapareció en noviembre del 2008 en Petaquillas, y de Irving Barroso Meza, quien desapareció en octubre del 2018 en Chilapa.

José de Jesús González les dijo a las familias de las víctimas, en especial a las madres buscadoras, que la Iglesia reza en cuaresma porque “no queremos que muera el pecador, sino que se convierta y viva, no queremos que desaparezca nadie ni que perezca, sino que tengan vida”.

Manifestó que hay obispos que hacen “labor de convencimiento para que seamos más los sacerdotes que los acompañemos a ustedes a encontrar algo de sus hijos, ojalá vivos, porque es la grande esperanza”.

Contó que uno de sus sobrinos desapareció en Jalisco cuando tenía 22 años de edad, “una hermana mía tiene 25 años esperando que aparezca su hijo y vive en un completo luto, siempre de negro y tiene esperanza de que salga su hijo o al menos, como dicen algunas madres buscadoras, al menos un huesito, una cenicita, para decir ‘este es mi hijo y le rezo o sé dónde está’, en cambio sigue como muchas de ustedes, con dolor”.

Contó que su hermana sólo puede “sufrir” y se medica “para amortiguar el dolor”, sin embargo, “yo tengo esperanza y ustedes (las madres buscadoras) dan esperanza de compartir este dolor”.

Dijo que las madres buscadoras “están dándonos una lección inédita, no se había visto tanto así en colectivos, en brigadas, están dándonos un ejemplo de esperanza, Dios las bendiga y nosotros también, vamos a caminar juntos, espérennos un poquito, ustedes van muy aprisa, espérennos o dennos una buena vitamina para alcanzarles y caminar juntos”.

Reconoció y agradeció al padre Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro Minerva Bello, quien “por vocación les acompaña y él hace que nosotros entremos también”.

Afirmó que reza por los desaparecidos y los difuntos, “encomendándolos a Dios y luchando para que no haya más muertos ni más violencia, eso yo lo predico con ustedes y con quien se deje, les digo lo mismo: no más muertos, no más violencia, no más desaparecidos, no más extorsiones, no más guerra”.

Francisca Mayo Ramírez, madre de Johnnattan Munivez, agradeció al obispo “de corazón” por haber acompañado a los activistas, “esperamos que no sea la primera vez, que siga acompañándonos porque como usted dijo, el dolor es muy grande”.

En la alameda, las activistas bordaron en servilletas de manta los nombres de sus desaparecidos, también mensajes como “Tú eres ese rostro que nunca dejaré de buscar”, “Quisiera que los zapatos de mi hijo me llevaran a él”, “Alzaré mi voz hasta encontrarte”, entre otros. También realizaron un programa cultural amenizado por la Tuna Universitaria.

A las 4:25 de la tarde, realizaron una marcha desde la alameda hasta la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac, donde las activistas Diana Rufino, Gema Antúnez Flores y Betsi Maluvi Munivez Mayo se turnaron para dar lectura a un pronunciamiento en el que demandaron a las autoridades seguridad ante la violencia en la entidad y el país.

También exigieron la aproba-ción de la Ley General Estatal en Materia de Desaparición de Personas, ya que “sería un gran avance en diversas necesidades comunes de las familias, en los procesos de búsqueda, investiga-ción, identificación, reparación y acceso a la justicia”; así como me-sas de trabajo con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, para que escuche sus necesidades.

Luego de la lectura del pronunciamiento, las activistas acudieron a la catedral donde el vicario general de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa y párroco de la Catedral de la Asunción de María, Benito Cuenca Mayo, ofició una misa dedicada a los desaparecidos.

En su mensaje, Benito Cuenca llamó a los feligreses a orar “por aquellos hermanos nuestros que de manera forzada ya no están en su hogar”, así como para que Dios le brinde a las madres buscadoras fortaleza y paciencia para “llegar al lugar indicado y poder tener a ese ser querido con su familia”.

Durante la misa, las activistas colocaron fichas de búsqueda y retratos de víctimas en el Altar Mayor, también pasaron al frente con las servilletas que bordaron y agradecieron el apoyo de la iglesia durante la jornada.

 

Mitin en el Caballito

 

De manera paralela, alrededor de las 11 de la mañana, integrantes del Colectivo Lupita Rodríguez Narciso y normalistas de Ayotzinapa llegaron al monumento a Nicolás Bravo, ubicado en la avenida Insurgentes al norte de la ciudad, donde colocaron fichas de personas desaparecidas.

En un mitin, María Engracia Guerrero, madre de Jesús Antonio Moyao Guerrero quien desapareció en febrero del 2022 en Chilapa, reclamó que el Estado “no ha dado garantías” a las más de 130 mil víctimas en el país.

Resaltó que, en Guerrero, Acapulco ocupa el primer lugar en casos de desapariciones, mientras que Chilpancingo, Iguala y Chilapa, también están en los primeros lugares, pero las autoridades no han actuado para localizar a las víctimas.

“En estos momentos, alguien está siendo desaparecido, un hombre, una mujer, un niño, no es posible que hasta el día de hoy no tengamos garantías de protección, no hubo garantías de protección para nuestros desaparecidos y tampoco las hay el día de hoy para las madres buscadoras”, expresó.

Manifestó que las madres buscadoras y los representantes de los colectivos no cuentan con garantías, en tanto que las autoridades “sólo observan” las acciones de localización que realizan en campo, sin apoyo.

“Como madre, soy la única que va a buscar a su hijo, podrá haber esposas, podrá haber hermanos, más personas, pero no hay dolor más grande que el que siente una madre”, lamentó.

El representante del colectivo, David Molina Rodríguez, exigió la aprobación de la ley en materia de desaparición, ya que Guerrero “es uno de los pocos estados” del país que no ha legislado la homologación con la ley nacional.

Denunció que la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas no cuenta con suficientes vehículos ni personal para realizar las acciones correspondientes, por lo que demandó que se otorguen los recursos correspondientes para que las familias reciban la atención que necesitan para encontrar a los desaparecidos.

 

 

 

Alina Navarrete Fernández/Foto: Jesús Eduardo Guerrero