
Los padres de Fátima Quintana, víctima de feminicidio, trascienden el rol de protagonistas para codirigir junto a Rodrigo Reyes un filme que compite en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara bajo una innovadora metodología de creación comunitaria.
Guadalajara, Jalisco, 21 de abril de 2026. Cuando Lorena Gutiérrez y Jesús Chucho Quintana buscaron al cineasta Rodrigo Reyes en 2022 para proponerle una película sobre el feminicidio de su hija Fátima, el director respondió con una idea que terminó por definir el proyecto: hacerlo en colectiva.
Así nació Querida Fátima, documental coproducido entre México y Estados Unidos que llega al Festival Internacional de Cine de Guadalajara en la competencia Mezcal.
La decisión no solo cambió el método de trabajo, también el lugar de la familia dentro de la película. Lorena y Don Chucho no quedaron únicamente frente a la cámara: aparecen como co-directores de la Colectiva Varinia, llamada así por el segundo nombre de Fátima e integrada por Dawn Valadez, Su Kim, Davi Merchan, Inti Cordera y más.
En 2015, Fátima tenía 12 años y regresaba de la escuela a su casa en Lerma, Estado de México, cuando tres vecinos la asesinaron en un par de horas. Desde entonces, sus padres han sostenido una lucha en tribunales y ante instituciones, que en 2025 derivó en una sentencia de la Suprema Corte sobre reparación y restitución para familiares de víctimas de feminicidio, pero sin justicia plena para su hija.
Reyes conoció a Lorena durante la producción de 499, donde ella contó parte de la historia de Fátima frente a la cámara. De ese trabajo nació una confianza que años después abrió paso a la nueva película.
El trabajo grupal implicó cuidar el modo de narrar la historia: el equipo buscó no revictimizar a la familia y mantenerla en las decisiones sobre cómo presentarla en pantalla.
“Por primera vez había esta colectiva que nos escuchaba, que nos entendía y que sabía, a través de la escucha, qué buscábamos y qué queríamos que se viera de Fátima en esta película, cómo deseábamos que se le recordara: como una niña con muchos sueños”, señala Lorena Gutiérrez.
La carta a Fátima mostrada se armó a partir de textos de Lorena y conversaciones con el equipo. La familia extendida participó en el rodaje, mientras el documental también seguía a Lorena durante cinco días de protesta frente a Palacio Nacional, incluido el Día Internacional de la Mujer.
“Las víctimas no son herramientas, no son parte de un juego estético, sino que son autoras, son protagonistas. Ha sido un gran regalo que podamos trabajar en esta colectiva y que Lorena y Don Chucho sean quienes llevan la delantera, quienes nos dicen quiero esto, quiero lo otro”, apunta Reyes.
La película registra la ausencia de respuesta del poder ejecutivo (encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum): frente a Palacio Nacional, Lorena no es recibida.
Abril Valadez / Agencia Reforma


