19 enero,2026 9:05 am

Rechazan empresarios la aplicación del alcoholímetro en la zona turística

Argumentaron que podría convertirse en una herramienta de corrupción y hostigamiento a los visitantes. Cuestionaron que el Ayuntamiento no pone orden en la regulación de los horarios de venta de alcohol en tiendas de autoservicio y en la vía pública

 

Acapulco, Guerrero, 19 de enero de 2026.- Representantes del sector restaurantero, bares, discotecas y servicios turísticos, rechazaron la propuesta del alcoholímetro en la zona turística de Acapulco, porque podría convertirse en una herramienta de corrupción y de hostigamiento a los visitantes, además de que cuestionaron que el Ayuntamiento no pone orden en la regulación de los horarios de venta de alcohol en tiendas de autoservicio y en la vía pública.

En declaraciones por teléfono, la presidenta de la Asociación de Bares, Discotecas y Restaurantes Acapulco, Sofía Mata Corona; el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Acapulco (Canaco-Servytur), Alejandro Martínez Sidney; el presidente de la Cámara Nacional de la Industria

Restaurantera (Canirac) en Guerrero, Enrique Castro Soto, y el restaurantero de playa Jesús Zamora Cervantes, indicaron que no se les ha convocado para conocer la propuesta que se hizo este viernes, por el secretario de Seguridad Pública, Eduardo Bailleres Mendoza.

Mata Corona dijo que no está a favor de la aplicación del alcoholímetro, porque los visitantes que vienen sobre todo de la Ciudad de México, Puebla, Guadalajara, Cuernavaca, vienen a relajarse, incluso de las medidas restrictivas y de mayor control vehicular de sus ciudades.

“Se entiende que es de suma importancia reducir los accidentes vehiculares como los que se presentaron en la temporada de vacacional, pero el Cabildo debe de citar al sector económico, sobre todo de bares, discotecas y restaurantes que serían los más golpeados y que es un sector que sigue en recuperación desde la pandemia en 2020”, expresó.

La presidenta de bares y discotecas indicó que si se aplica esta medida la gente va a dejar de salir a gozar la vida nocturna, y comenzará a hacer fiestas en las casas o residencias donde llegan, y donde tampoco va a ser posible un control.

Señaló que para aplicar el alcoholímetro, también se deben dar opciones y alternativas dignas a los visitantes y residentes, y señaló que en Acapulco no hay un transporte digno y seguro, y donde tampoco operan las plataformas vehiculares de aplicaciones, lo que complica tanto a residentes como a visitantes salir sin preocupación.

La empresaria señaló que esta normatividad podría impactar también a los salones de fiestas, donde se hacen bodas de XV años y otras celebraciones, que no se ubican en la zona turística, sino en calles aledañas o colonias céntricas.
Insistió: “esta propuesta se debe de estudiar bien, hay que tener una propuesta más sólida, más tangible, y tener en cuenta todos los sectores económicos porque aportamos mucha economía.

Mata Corona indicó que la temporada vacacional de invierno la vida nocturna en Acapulco revivió y fue “excelente” para todos los bares, discotecas y restaurantes, e incluso dijo que durante las últimas semanas ha habido una buena afluencia de visitantes.
Martínez Sidney, a nombre de la Canaco-Servytur, rechazó la aplicación del alcoholímetro en Acapulco, y dijo que a pesar de que se han presentado algunos accidentes, no es una situación grave o que cree un conflicto mayor en Acapulco.

“Lo que yo veo más bien es una medida recaudatoria y nosotros vamos a presentar amparos en contra de estas medidas inconstitucionales mismas que no aplican en una zona turística y afectará severamente la imagen y la economía de todos los sectores económicos de la ciudad”.

Dijo que desde que se dio a conocer este proyecto en el Cabildo de Acapulco, por el secretario de Seguridad Pública, Eduardo Bailleres Mendoza, socios de la cámara le han marcado para conocer más detalles, sin embargo, señaló que no ha sido socializado este proyecto con el sector empresarial, y hay una gran preocupación de operadores mayoristas que traen visitantes a la ciudad.

Martínez Sidney señaló que esta propuesta es una disposición contraria a lo que se está trabajando para promover Acapulco, que es un lugar de diversión, de esparcimiento, “esto va a inhibir el turismo, y es una medida absurda para Acapulco”.

Agregó que no conoce ningún destino turístico del país que tenga esta medida, que sí se da en las grandes urbes, como la Ciudad de México o la zona metropolitana, donde no hay sitios turísticos.

Martínez Sidney consideró que en caso de que se establezcan retenes de revisiones, esto se equiparan a los de vigilancia que se ubican en la zona suburbana de Acapulco y ahuyentará a los turistas.

Castro Soto comentó que la propuesta, si bien es para bajar los índices de accidentes, Acapulco tiene una configuración de su normatividad y su sociedad muy compleja, y primero se debe de aplicar la regulación actual antes de imponer nuevas normas restrictivas.

Coincidió que se debe de convocar al sector económico para aportar ideas, porque desconoce de este proyecto, que a su parecer debe de tener una “tropicalización” a la que se aplica en la Ciudad de México, porque es un puerto turístico, y que permita un mayor margen de flexibilidad e incluso un trato distinto a los turistas, que llegan a divertirse, que se tomen ejemplos de otras ciudades donde los infractores no son detenidos y sólo amerita una sanción.

El representante del sector restaurantero comentó que últimamente hay muchas quejas hacia los agentes de tránsito que están a la caza de infracciones, y teme que de llevarse a cabo esa nueva disposición del alcoholímetro “se vuelva a lo mejor una herramienta de corrupción o una herramienta de hostigamiento, principalmente para los turistas”.

Recordó que el sector ha estado luchando incluso durante los procesos electorales, para que la ley seca no se aplique en la zona turística de Acapulco, así como impugnar su aplicación durante el proceso de elección del poder judicial, cuando la ciudad aún seguía en su proceso de reconstrucción, luego de las devastaciones de los huracanes Otis y John.

El restaurantero consideró también que hace falta una mayor aplicación de la reglamentación actual del municipio ante la gran cantidad de vendedores que se apropian de las banquetas y las calles, así como de personas que se instalan a vender alcohol en sus automóviles en la zona turística.

Además de tener un control más estricto de los horarios de la venta de alcohol en las tiendas de conveniencia y otros expendios, que en comparación con otros municipios y estados, las autoridades no son tan complacientes. “Tenemos muchos pendientes para aplicar reglamentos, para aplicar disposiciones por parte de las autoridades, y ese es el temor, la desconfianza de cómo va a ser para los turistas”, comentó.

Finalmente el restaurantero de la zona playa, Jesús Zamora Cervantes, dijo que lo que inquieta es la forma de aplicación y la veracidad en la que se aplicará el alcoholímetro y si existen las condiciones para hacerlo en la zona turística, además, cómo se sancionaría a los infractores.

El también asesor Jurídico del Frente de Defensa de la Zona Federal Marítimo Terrestre de Acapulco, señaló que para los visitantes, la aplicación de esta regulación no les sorprendería, porque están acostumbrados, pero en Acapulco el problema es para los residentes, además de la complacencia de las autoridades locales, a quien sí se le aplica la ley y a quien no, y recordó que hay funcionarios del municipio que se han accidentado en la avenida Costera alcoholizados.

Jacob Morales Antonio