
Texto: DPA / Foto: (@torontofc) Twitter
Ciudad de México/Toronto, 16 de abril 2018. Toronto recibirá este martes a unas disminuidas Chivas en la ida de la final de la Liga de Campeones de Concacaf, mejor conocida como “Concachampions”, en busca de dar el primer golpe y llevarse una ventaja a la definición en tierras mexicanas.
El campeón de la MLS –Liga estadounidense por sus siglas en inglés– ya dejó en el camino a dos equipos mexicanos: Tigres y América. En ambas series de cuartos y semifinales, respectivamente, los canadienses ganaron la ida en su propio estadio.
Por eso, el entrenador Greg Vanney descansó a prácticamente todo su equipo en la reciente derrota 2-0 ante Colorado Rapids. “En los últimos años hemos construido un equipo con la idea de competir en estos escenarios”, señaló el entrenador.
“Una parte importante de nuestro objetivo es que cuando estemos en el campo tengamos confianza y compostura, que cuando estemos en situaciones definitivas intentemos jugar lo mejor posible”, agregó.
Toronto, fundado en 2005, contrató hace un par de temporadas a tres figuras que son la columna vertebral del equipo: el italiano Sebastian Giovinco, decisivo a lo largo del torneo, así como Jozy Altidore y Michael Bradley, ambos veteranos de la selección estadounidense.
“En una final no hay favoritos, tenemos que salir al cien por ciento, muy concentrados y con mucho respeto por el rival. Tenemos que salir y marcar goles, no hay otra, ante estos equipos no se puede defender todo el tiempo”, adelantó Altidore.
“Demostramos que podemos competir con los mejores en México, pero falta mucho, Chivas es un gran rival.
Esperamos salir muy bien el martes y confiar en eso”, completó el delantero, que será duda hasta último momento por la lesión que lo dejó fuera de la vuelta de semifinales.
Toronto jugará además contra la historia y los últimos antecedentes. Es la primera final internacional que disputarán y la segunda de un equipo canadiense: Montreal Impact cayó en la final de la edición de 2015 ante América.
Enfrente estará un rival que tendrá varias bajas sensibles para mañana: a la lesión del lateral Carlos Sánchez se le sumó las suspensiones por acumulación de tarjetas del portero Rodolfo Cota y de Edwin Hernández, así como la suspensión “por conducta inapropiada” del central Jair Pereira.
En Chivas, sólo uno de sus cinco defensores titulares estará presente para la ida, Oswaldo Alanís, aunque en lugar de Pereira ingresará el veterano capitán de 38 años Carlos Salcido.
El equipo del argentino Matías Almeyda llegó a Toronto el sábado bajo una intensa nevada y prácticamente eliminado en el torneo local tras ser goleado por Xolos en un encuentro donde Chivas jugó con mayoría de suplentes.
A pesar de todo, Almeyda es optimista. “Yo vivo el presente y ya estoy pensando en la final, es lo más lindo que existe para un entrenador”, dijo el argentino tras el último tropezón en Liga, donde por segundo torneo consecutivo no avanza a los playoffs.
“Yo le agradezco a todos los chicos que se esfuerzan al máximo, que dan todo. Deseo conseguir un triunfo en estos dos partidos, yo soy una persona que confía en ellos a pesar de todas las adversidades”, añadió.
Chivas, que ganó su único título en 1962, jugará su primera final de esta competición desde 2007 y la tercera de su historia –perdió la final en 1963–. Pero sobre sus hombros pesa el gran dominio del fútbol mexicano en la zona.
Los equipos mexicanos ganaron las últimas doce finales de “Concachampions” y en nueve de esas ediciones la final fue exclusiva entre clubes de la Liga MX.
“Estamos peleando por un torneo internacional que el equipo no gana desde hace décadas, eso no se debe minimizar, hay que darle el valor que corresponde”, precisó Almeyda.
Quien resulte ganador del torneo organizado por la Concacaf tendrá acceso directo al Mundial de Clubes que se realizará en diciembre próximo en los Emiratos Árabes, donde se encontrará con los campeones de las confederaciones restantes.


