
En la zona Diamante hay varios tiraderos clandestinos y lo que se busca es erradicarlos porque contaminan, argumenta Abelina López. Instruyó a que se socialice el proyecto con los vecinos, dice
Acapulco, Guerrero, 15 de diciembre de 2025. A pesar de que el gobierno morenista de Acapulco aseguró que no existía ningún proyecto para instalar un centro de transferencia de residuos sólidos en el fraccionamiento Costa Dorada, la alcaldesa Abelina López Rodríguez reconoció que se construirá uno y argumentó que en la zona Diamante hay varios tiraderos clandestinos.
Informó que instruyó al área de Desarrollo Urbano socializar con los vecinos del fraccionamiento Costa Dorada que en el predio que le fue donado al municipio se va a construir un centro de transferencia.
El sábado por la tarde después de inaugurar la obra de pavimentación de la calle Andrés San Martín del fraccionamiento Magallanes, dijo que se van a reunir con autoridades federales para revisar que cumplan con las obras de mitigación en el predio en donde se van a construir las viviendas del fraccionamiento Brisa Vista.
Consultada por reporteros de la inconformidad de los vecinos de Costa Dorada porque el Ayuntamiento pretende poner un “vil basurero” en el predio que la empresa le donó al municipio, López Rodríguez respondió “he instruido a desarrollo urbano para que vayan y socialicen” y es que indicó en la zona Diamante hay varios tiraderos clandestinos.
Lo que se busca, dijo, es que no haya tiraderos clandestinos que contaminan, porque luego hay quema de residuos sólidos y afectan eventos deportivos y artísticos. Recordó que cuando se efectuó el Abierto Mexicano de Tenis hubo quejas de que los jugadores no podían competir por el humo que se produjo por la quema de basura.
Explicó que con el centro de transferencia las camionetas que recogen basura “en vez de llevarlas a lugares clandestinos, mejor la lleven ahí a ese centro para que de ahí las góndolas poderlas llevar al relleno sanitario, y evitar que sigan tirando basura en rellenos clandestinos”.
Agregó que los lixiviados al no ser tratados están yendo a los mantos freáticos, “hay una gran contaminación no sé si ellos quieren seguir contaminando y lo que buscamos es que Diamante no sea un basurero”.
“No será un tiradero de basura, sino un centro de transferencia para que esas camionetas que recogen basura de todos esos restaurantes, se haga un acuerdo, un contrato y tener las góndolas para que se lleven a los centros de transferencia”, indicó.
Ante las quejas de vecinos por el centro de transferencia de residuos sólidos, el gobierno morenista el pasado jueves aseguró en un comunicado de prensa que no existía ningún proyecto para hacerlo como habían difundido “de manera imprecisa”, algunos medios de comunicación y que el único lugar autorizado era el relleno sanitario de Paso Texca.
López Rodríguez informó que se van a reunir con autoridades federales cada ocho días para dar seguimiento a la construcción de viviendas en el fraccionamiento Brisa Vista para que se hagan las obras de mitigación en el área que es de alto riesgo.
“El martes tenemos una reunión, lo que estamos diciendo que agradecemos que se hagan las viviendas, y agradecemos a la presidenta de la República (Claudia Sheinbaum) por cubrir la necesidad, pero también decimos que tenemos que ir caminando a la par para que se hagan las obras de mitigación y no sea un problema como Canta Luna, en vez de hacerle un bien, le vamos a hacer un mal”, mencionó.
Aseguró que hay disposición de ambas partes de “ir trabajando, por eso la propuesta es que sean cada ocho días y revisemos que sí ya cumplieron, qué les falta, para ir en esa línea, creo que no habrá mayores problemas si cumplen con toda la regla, el tema del agua, traemos temas del agua, se tienen que hacer conexión, la planta de tratamiento ante mil viviendas, se requiere de una planta de tratamiento, creo que la intención es genuina”.
La alcaldesa el sábado inauguró la pavimentación de calles, una de ellas la Andrés San Martín, que se ubica en el fraccionamiento Magallanes y posteriormente acudió a El Roble donde también se pavimentó con concreto, en ambos casos con un costo de 3.3 millones de pesos.
Aurora Harrison


