
Su labor en el ámbito de la física y la biología, la han llevado a formar parte de las academias de esa nación. Recibe junto con la artista plástica Ana Barreto y la activista social a favor de las mujeres, Marina Reyna Aguilar, el reconocimiento Mujer hacedora de la historia Laureana Wright
Acapulco, Guerrero, 10 de noviembre de 2015. El escritor inglés D.H. Lawrence dijo: “somos los sueños de nuestras abuelas; no los que vivieron abiertamente, sino los secretos: los que soñaron ocultas”, y para la científica acapulqueña Mónica Olvera de la Cruz más que una cita fue una especie de revelación que adquirió sentido con el paso de los años.
“Mi abuela, Romana de la Cruz, fue maestra en Tecpan de Galena, fue fundadora de varias instituciones educativas y estuvo casada con Valente de la Cruz, un revolucionario, también maestro, que fue líder de la lucha agrarista en Guerrero pero cuando se vinieron a vivir a Acapulco, a mi mamá (Rosalba de la Cruz), la pusieron a trabajar”, relató en breve charla el pasado sábado, tras de que recibiera en el Museo Fuerte de San Diego, junto con la artista plástica Ana Barreto y la activista social a favor de las mujeres Marina Reyna Aguilar el reconocimiento Mujer Hacedora de la Historia Laureana Wright, quien fue una escritora nacida en Taxco y precursora del feminismo y cuyos aportes periodísticos y sus diversos escritos sobre el papel de la mujer fueron revolucionarios en su época entregado por la asociación civil del mismo nombre.
No obstante, continuó, “mi mamá siempre quiso ser inventora y cuando estaba escribiendo sus libros (terminó siendo escritora) me preguntaba que cómo funcionaban algunas cosas; (ella) siempre soñó desde chica con conocer las cosas y siempre me contaba historias de cuando era niña y quería saber, pero no había nada en Tecpan en ese entonces”.
“Cuando se vino a Acapulco, cuando yo nací, me contaba historias de mi abuela, de cuando vivían en Tecpan, de cuando a pesar de tener hambre de conocimiento no había mucho qué conocer en aquella población de la Costa Grande y (la abuela) buscaba cómo”.
Aquella hambre de conocimiento no se detuvo, destacó, “ella leyó mucho, buscó el conocimiento y si bien mi madre nunca me dijo de sus sueños, de los de mi abuela, me los trasmitió”.
Física teórica de la materia condensada, profesora de Ciencia e Ingeniería de Materiales, profesora de Química y profesora de Física y Astronomía e Ingeniería Química y Biológica en la Universidad Northwestern, en el estado de Illinois, Estados Unidos, es apenas el arranque del currículum de la científica acapulqueña de 67 años de edad.
Por si fuera poco, tomó como un asunto personal el estudio del virus del Covid-19 luego de que su hermano, el notario público Sergio Olvera de la Cruz, enfermara durante la pandemia en 2020, logrando grandes avances en las interacciones electroestáticas del virus que lo unen a las células humanas; esto es, una ruta hacia el desarrollo de las vacunas.
“Soy muy cercana a mi hermano, él vive aquí (en Acapulco), cuando enfermó de inmediato me interesé en buscar un conocimiento para ayudar a combatir el virus e hice una serie de estudios específicos”, estudios que llevados a cabo en conjunto con un grupo de científicos fueron dados a conocer en la revista ACS Nano, revista científica mensual de la American Chemical Society de Estados Unidos en agosto de 2020.
A tantos años ya de su infancia en Acapulco, a tantos años viviendo en Estados Unidos donde incluso es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de ese país, de la Sociedad Filosófica Estadunidense, de la Academia Estadunidense de las Artes y las Ciencias y de la Sociedad Estadunidense de Física, es difícil, aceptó, recordar ya el momento exacto, la epifanía, que la condujo hasta acá, pero aseguró que “tendría entre ocho y diez años cuando empecé a fijarme en los fenómenos físicos del mundo”, por lo que una vez que tuvo la oportunidad viajó a la Ciudad de México para estudiar Física en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y luego, para obtener un doctorado por la Universidad de Cambridge, a Reino Unido.
“Soy una madre, una esposa, una hermana; me gusta bailar o leer, leo mucho, porque siempre tengo curiosidad por las cosas que pasan en el mundo, en el mundo material, y esa curiosidad si bien se hereda se debe desarrollar”, por lo que recomendó a todas aquellos niños y jóvenes que en lugares como Guerrero sienten una atracción por la ciencia en medio de la falta de oportunidades para desarrollarla que no desistan.
“Nunca hay que detenerse y menos darse vuelta; el interés por saber puede ser innato pero hay que desarrollarlo, hay que conservarlo, es una experiencia increíble poder entender las cosas, yo hasta la fecha sigo y sigo buscando una manera de explicar el mundo, sus fenómenos, y esa curiosidad no se debe dejar porque eso hace que evolucionemos”.
Óscar Ricardo Muñoz Cano


