
”Nos pusimos niveles altos, pero las herramientas para llegar al ideal que buscábamos no las tuvimos porque es imposible que las tenga una institución que no sea autoridad pública”, advierte Luis Felipe Bravo Mena.
Ciudad de México, 17 de junio de 2019. Decepcionado, Luis Felipe Bravo Mena se apartó de la Comisión Anticorrupción del PAN que le encargó el entonces dirigente nacional —y luego candidato presidencial—, Ricardo Anaya Cortés.
“Fue una experiencia insatisfactoria: con las herramientas que contamos no se podía ir muy lejos”, reconoció.
El también ex dirigente del blanquiazul renunció a la comisión el pasado 7 de septiembre en un escrito dirigido a Marcelo Torres, ex líder nacional, para hacerse cargo de la representación del Gobierno de Guanajuato en la capital del país.
Desde entonces, el órgano interno quedó acéfalo y prácticamente en el limbo.
Bravo Mena pudo recomendar a la Comisión de Orden y de Justicia del blanquiazul la expulsión de dos cuadros: Margarita Arellanes, ex alcaldesa de Monterrey, y el ex gobernador hidrocálido Luis Armando Reynoso Femat.
El ex mandatario sonorense Guillermo Padrés Elías dejó de ser militante y la sentencia que se perfilaba ya no tuvo sentido.
“No es el mejor instrumento para combatir la corrupción. Había expectativas muy grandes, pero los resultados muy bajos”, dijo al hacer un balance.
En otra vuelta de tuerca, los panistas ahora miran a la Comisión de Ética, presidida por el tabasqueño Gerardo Priego, para desterrar de las filas del partido el fenómeno de la corrupción que tanto lo ha afectado.
“La corrupción era una cosa sistémica que comienza desde el comité municipal, los dirigentes municipales que deben vigilar que todos los panistas no anden haciendo cosas indebidas. Deben ser los primeros, pero al crearse la comisión se decía ‘pues que la comisión lo haga’ y se comenzó a generar desentendimiento y omisión de responsabilidades para combatir lo que les tocaba combatir en primer nivel”, explicó Bravo Mena.
Otra de sus conclusiones, apuntó, es que cuando el partido se tiene que sancionar a sí mismo empieza a generar un bloqueo interno.
“Entonces, nuestra conclusión fue que la comisión debe reunir elementos y notificar a la autoridad competente. O sea: ‘tengo conocimiento de esto y hay te va’, porque de otra manera todo se queda adentro y adentro se pudren las cosas”, planteó.
Al iniciar su gestión, recordó, se propuso un combate frontal a la corrupción.
“Nos pusimos niveles altos, pero las herramientas para llegar al ideal que buscábamos no las tuvimos porque es imposible que las tenga una institución que no sea autoridad pública”, indicó el ex candidato al gobierno mexiquense.
Texto: Mayolo López / Agencia Reforma
Foto: Especial / Agencia Reforma


