1 noviembre,2019 6:21 am

Recrean universitarios de la Montaña las ofrendas de los pueblos nahuas de la región

Organizan desfile de catrinas para celebrar el Día de Muertos en Chilapa.
Chilapa, Guerrero, 1 de noviembre de 2019. Con música en vivo, la representación de un sepelio, incienso con majada de toro y figuras de dioses prehispánicos hechos con maíz y frijol y la imagen de la virgen Ánima Sola, alumnos de la Universidad Tecnológica en la Montaña baja elaboraron ofrendas como se hacen en los pueblos nahuas de la región, como Acatlán, Ayahualtempa, Tres Cruces y Ahuacuotzingo.
De igual forma, 21 catrinas desfilaron en una pasarela vistiendo los originales y coloridos trajes de Acateca, de San Jerónimo Palantla y Atzacoaloya.
Este miércoles, los alumnos de las diferentes comunidades y municipios circunvecinos que estudian en la unidad académica de la Montaña de la Universidad Tecnológica hicieron representaciones de altares con elementos prehispánicos y cristianos de acuerdo con seis comunidades o zonas nahuas.
De acuerdo a una de las organizadoras, Maribel García Cuevas, esa unidad académica recibe a alumnos que provienen de pueblos originarios de Chilapa y de municipios vecinos de la Montaña, en su mayoría con alta marginación social.
El primer altar fue dedicado a la comunidad de Ayahualtema del municipio de José Joaquín de Herrera. Ahí se mostraron elementos como el petate, flores curativas como adorno, la imagen de un santo, sal pan y cruces con pétalos de cempasúchil.
La segunda ofrenda fue denominada Cajllu de Mikaliztli o Casa de Muertos, donde alumnos con velas en mano simularon un funeral acompañados de un músico con una guitarra y cohetes. La explicación del altar fue en náhuatl con una pareja de alumnos vestidos con traje de Atzacoaloya y calzón de manta.
Otra ofrenda fue dedicada a la comunidad de Atzacoaloya, ahí se presentó en el piso la figura de un hombre con una serpiente en la cabeza cuya pintura se encuentra en la cueva de Oxtotitlán de origen olmeca.
También se colocó la imagen católica de la Ánima Sola, cuya mujer semidesnuda y con cadenas en las manos en medio de llamas representa un alma en el purgatorio.
Ese altar también contaba con chayotes y calabaza hervida, mole verde de pescado seco, mezcal, tamales de frijol, caña y pan tradicional.
El presentador dijo que en esa comunidad no realizan ofrendas sino un ritual, que inicia desde el 30 de octubre con velas blancas que abren la puerta al inframundo y concluye el 2 de noviembre con una misa a las 2 de la madrugada. También se explicó que no se utilizan las flores de terciopelo ni la de calavera, sólo la de cempasúchil.
Hubo otra ofrenda del municipio de Ahuacuotzingo, donde destacó una mujer que molía chile para hacer tamales en un metate mientras que un hombre llegaba con un tlalcopete cargado con calabazas y flores.
Una ofrenda más fue dedicada a la comunidad de Tres Cruces, una de las más apartadas y marginadas de Chilapa y que colinda con pueblos de Hueycantenango.
Se explicó en náhuatl el altar adornado con un rebozo negro y un morral de ixtle, que contenía el pan tradicional de muerto, elotes hervidos, una Coca Cola de envase de vidrio y jícamas.
Una última ofrenda representó a Cuajinicuilapa, municipio de la Costa Chica, donde un diablo y una minga bailaron frente al altar donde había chilate, plátanos, atole en jícaras y cocos, que de acuerdo con presentador, significa slas fortalezas y virtudes del difunto.
También 21 catrinas pusieron a concurso su creatividad. Se vistieron con faldas de acateca, de San Jerónimo Palantla y Atzacoaloya, además con figuras de jaguar y faldas hechas con manojos de palmas de color.
Texto y foto: Luis Daniel Nava