
Acapulco, Guerrero, a 7 de enero de 2026.- Pipas a sobreprecio y pozos de agua populares son las alternativas que tienen los acapulqueños para abastecerse de agua ante la falta de suministro por parte de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA).
Ayer fue el quinto día de falta de agua potable en prácticamente la mitad del municipio, la crisis se va agudizando conforme pasan los días, algunas viviendas se encuentran al límite de sus Rotoplas o cisternas y otras tuvieron que comprar una pipa a un precio más alto que lo habitual.
Aún es más agravante la realidad de las colonias que no tenían agua desde antes del viernes. Por ejemplo las colonias colindantes a la 20 de Noviembre, por lo que el colapso tras el sismo con epicentro en San Marcos sólo agudizó la falta del suministro de agua.
La falta de agua generalizada por un tiempo prolongado recuerda a los días posteriores a los huracanes Otis y John, cuando también los sistemas de captación del municipio en el río Papagayo colapsaron y dejaron a la sociedad sin el servicio.
Sin embargo, la diferencia con la crisis actual es que los huracanes dejaron varios afluentes de agua que permitieron a los acapulqueños abastecerse de agua para acarrearla a sus casas o utilizarla en los mismos puntos donde fluía, como en la avenida Ruiz Cortines, frente al Hospital Militar, para lavar la ropa o bañarse.
Actualmente son los históricos pozos de algunas colonias los que cumplen esa función, uno de ellos es el de la colonia Los Naranjos, en los Barrios Históricos, a unos 100 metros de la calzada de Pie de la Cuesta, donde existen unos lavaderos públicos.
Ayer a mediodía, José acarreaba algunas cubetas para lavar su ropa, otra vecina hacía lo mismo, el hombre dijo que hay personas que se bañan ahí mismo, en la banqueta, cuando no hay agua, como esta semana.
Informó a El Sur que hasta antes del sismo de magnitud de 6.5 del viernes pasado, causa de que resultaran dañados los sistemas Papagayo II y Lomas de Chapultepec, en Los Naranjos había agua potable en las casas.
Además de que los vecinos del área cuentan con el pozo de agua, interminable, aseguró José, las pipas no pueden llegar a las partes altas del cerro de La Mira, los callejones impiden su paso.
Es en la misma colonia La Mira, en un punto más alto que el pozo de Los Naranjos donde hay otro pozo de agua que surte a los vecinos de este histórico asentamiento urbano, otro pozo existe del otro lado de la calzada de Pie de la Cuesta.
José contó que desde niño conoce el pozo de Los Naranjos, es tan famoso que vecinos incluso de la colonia Emiliano Zapata cruzan la ciudad para abastecerse de agua, también llegan camionetas que bombean el agua y la almacenan en grandes tambos.
Ayer no había tanto movimiento, algunas casas todavía cuentan con una pequeña reserva en sus Rotoplas, pero se encuentran al límite después de cinco días en los que oficialmente no hay agua para 400 mil personas, reconoció el lunes la CAPAMA, es decir, la mitad de la población.
La otra opción es comprar una pipa, pero el servicio es lento por la gran cantidad de solicitantes de este servicio privado, el municipio pretende compensar la falta de suministro en la tubería mandando estos grandes transportes a las colonias, pero es insuficiente.
Este martes había una fila de varias pipas estacionadas en las calles Cañada de los Amates y Navegante Juan Pérez, un chorro de agua se encuentra a un costado de la estación de Bomberos, frente a la tienda Sam’s.
Un chofer contó que surten de manera gratuita a varias colonias del municipio gracias a los vales que canjean de la CAPAMA, pero hay otros que mantienen el servicio privado, uno de ellos ofreció una pipa de 10 mil litros a mil 500 pesos.
Un servicio exprés de mil 100 litros, la cantidad justa para llenar un Rotoplas y un poco más, cuesta con un proveedor privado 600 pesos, 200 pesos más de lo que cobra en los días donde la demanda no es tan alta.
El chorro de agua de la estación de Bomberos es administrado por el gobierno municipal, el trabajador que va anotando la llegada de las pipas afirmó que cualquier persona puede llegar con un tambo para llenarlo gratuitamente, pero a mediodía sólo había las enormes pipas blancas y algunas propiedad de la Secretaría de la Defensa Nacional, para el uso en sus instalaciones, y del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).
El paso de las pipas en las colonias contrasta con la avenida Costera donde no se vio ayer en la tarde la circulación de los grandes transportes de agua, salvo algunas excepciones en días anteriores, como el hotel Krystal.
El gobierno municipal mantiene la política de priorizar a la zona turística de la ciudad en la que los grandes edificios, la diferencia con el resto del municipio, se visualiza en la aún activa fuente de agua en la entrada del hotel Emporio.
La justificación oficial es que el sistema Papagayo I está abasteciendo a la zona costera y a algunas colonias aledañas, como la Progreso, Caleta y Costa Azul, pero vecinos consultados de estos asentamientos urbanos negaron que tuvieran el servicio, y al igual que el resto de la ciudad, no cuentan con agua potable desde el viernes pasado.
En la avenida Michoacán, casi esquina con la avenida Durango, hay un pozo de agua a un costado del templo de la organización Luz del Mundo, y los vecinos de esta parte del municipio están acarreando botes desde ahí.
En marzo pasado, El Sur informó que la desigual distribución del agua potable en Acapulco evidencia que existen dos municipios, uno es el de la avenida Costera, donde hoteles y condominios disfrutan del servicio continuo, y otro es el resto de la población que vive de tandeos.
La actual crisis evidencia que se mantiene esta desigualdad, datos oficiales de aquel entonces señalaban que el 24 por ciento de la población no tenía ninguna cobertura de agua.
Como parte de la reconstrucción de Acapulco tras los huracanes recientes, la Comisión Nacional del Agua prometió un “cambio radical” en el suministro de agua en el municipio por medio de una inversión de 8 mil millones de pesos en distintas obras a lo largo del sexenio de la morenista Claudia Sheinbaum Pardo.
Ramón Gracida Gómez / Foto: Jesús Trigo


