
Participan Rita Segato, Nuria Varela y Marina Castañeda en el diálogo Voces inquebrantables: voces por la equidad de género
Guadalajara, Jalisco, 4 de diciembre de 2024. Una fila de muchos metros esperaba en el Auditorio del Hotel Barceló, sede del Instituto Transdisciplinar en Literacidad (Itrali) que con varios centros universitarios convocaron a la mesa de diálogo Voces inquebrantables: voces por la equidad de género, del programa FIL Pensamiento, en la que las académicas feministas Rita Segato, Nuria Varela y Marina Castañeda reflexionaron en torno a las mujeres en un mundo de violencia machista.
Segato mencionó en la conferencia que la violencia de género es inodora e incolora.
“Se encuentra en el aire que respiramos. Los hombres fueron convencidos de que la crueldad es parte de la masculinidad y para ellos no hay nada más sagrado que formar parte de esa manada, mueren por hacerlo, ya sea en guerras o dentro de las cárceles; violan y dañan para formar parte, para probar su valía a los demás”.
Marina Castañeda nombró su libro Machismo invisible como una referencia para responder a la pregunta de la moderadora Patricia Rosas, directora del Itrali sobre el estado de la violencia de género actual.
“La violencia está escondida en pequeños gestos y costumbres de la vida cotidiana. Los podemos llamar micro-hechos y son, por ejemplo, las maneras de comunicarse o también las maneras de silenciar o no escuchar; además de la superioridad intelectual que le han dicho al hombre que posee desde el nacimiento por el simple hecho de ser hombre, lo que genera y detona todos los tipos de violencia”.
Nuria Varela enfatizó que la ausencia femenina en la participación democrática afecta en todos los sectores de la población y que, a pesar de que parece lo contrario, cada vez hay menos mujeres en puestos de poder.
“El poder se resiste al feminismo y, por ende, se resiste al cambio que podría erradicar, de a poco, las múltiples violencias que afectan a las mujeres”.
Aunque las cifras son cada vez más devastadoras a pesar del avance de los discursos feministas, las académicas atisban un poco de esperanza, sobre todo en los movimientos sociales.
“Pero tenemos que estar todas dentro, tenemos que mantenernos unidas y utilizar la trinchera de lucha como barrera de protección”, comentó Castañeda.
Para resolver el cuestionamiento de la esperanza Varela dijo que el silencio es el mandato del patriarcado.
“Tenemos que seguir peleando y romper el silencio; en la palabra está la esperanza. Además de eso, nuestra obligación es convertir nuestra teoría e investigaciones en políticas públicas, con el fin de garantizar una manera real de protección para las mujeres”.
Sin embargo, el panorama para Rita Segato es un poco menos esperanzador.
“Las cifras dicen lo contrario”, explicó.
“La violencia va en aumento, a pesar de lo logrado, a pesar de las nuevas políticas públicas. Es por eso que no tenemos que olvidar el combate diario, el que se hace cara a cara, en las calles y en el cotidiano, luchar con la palabra y también con el cuerpo, por más difícil que nos parezca a las mujeres imaginar otros futuros que no sean los que el patriarcado planeó para nosotras”.
Texto: Alejandra Carrillo Gonzalez / Agencia Reforma


